El Gobierno nacional concretó la adjudicación de ocho tramos de rutas nacionales dentro de la tercera etapa de la Red Federal de Concesiones y otorgó 329 kilómetros de la Ruta 7 en Mendoza a un consorcio integrado por empresas de la provincia.
Las firmas Laugero Construcciones SA, Green SA y Corporación del Sur SA administrarán durante los próximos 20 años el corredor que se extiende desde el Arco de Desaguadero, en La Paz, hasta el Paso Internacional Cristo Redentor.
La adjudicación quedó formalizada mediante la Resolución Nº 1379, publicada este lunes en el Boletín Oficial por el Ministerio de Economía de la Nación.
La medida se enmarca en el plan del Gobierno de Javier Milei para transferir a operadores privados la administración, conservación y explotación de distintos corredores nacionales, luego de la paralización de la obra pública.
Cómo quedó dividido el corredor de la Ruta 7
El denominado “tramo Cuyo” de la Red Federal de Concesiones está compuesto por dos sectores.
El primero comprende 146,82 kilómetros desde el límite entre San Luis y Mendoza hasta Palmira, en el kilómetro 1012,31 de la Ruta 7.
El segundo abarca otros 182,27 kilómetros desde el empalme de la Variante Palmira con la Ruta 40 hasta el límite internacional con Chile.
El consorcio mendocino presentó la propuesta de peaje más baja entre los cuatro oferentes. La tarifa ofertada fue de $3.090,25 más IVA, un 22% inferior al valor máximo fijado en la licitación, establecido en $3.966,94.
Los adjudicatarios tendrán derecho a explotar la ruta mediante el sistema de peajes y deberán asumir tareas de mantenimiento, iluminación, señalización y mejoras sobre la calzada.
Habrá dos nuevos peajes en Mendoza
Actualmente existen dos estaciones de cobro sobre la Ruta 7 en Mendoza, ubicadas en Desaguadero y Las Cuevas. El esquema previsto incorpora otros dos puestos.
Uno de los nuevos peajes estará instalado en la Variante Palmira, mientras que el segundo se ubicará en el ingreso a Potrerillos.
La concesión también habilita la generación de ingresos adicionales mediante actividades comerciales vinculadas con el tránsito vehicular, como áreas de servicio, estaciones de combustible, locales gastronómicos, supermercados, publicidad en infraestructura vial y fibra óptica.
Qué obras deberán realizar las empresas
La licitación no contempla obras generales de ensanchamiento ni la construcción de una doble vía sobre el corredor adjudicado.
El contrato establece dos intervenciones obligatorias. Una será la construcción de una rotonda en la intersección de la Ruta 7, la Ruta 149 y calle Las Heras, en Uspallata.
La segunda consiste en la reconstrucción del puente sobre el Arroyo Uspallata.
Asimismo, el acuerdo no establece que las empresas privadas deban hacerse cargo del operativo de despeje de rutas durante el invierno. Esa tarea continuará desarrollándose durante los 20 años que dure la concesión.
El Gobierno nacional adjudicó por 20 años la concesión de 329 kilómetros de la Ruta 7 en Mendoza a un consorcio integrado por Laugero Construcciones SA, Green SA y Corporación del Sur SA. El corredor se extiende desde Desaguadero hasta el límite con Chile e incorporará dos nuevos peajes, además de tareas de mantenimiento, iluminación, señalización y obras puntuales.
La Ruta 7 en Mendoza acaba de entrar oficialmente en una nueva etapa: seguirá siendo la misma arteria que cruza la provincia de este a oeste, pero ahora con administración privada durante 20 años y dos nuevas oportunidades para que el conductor practique ese ritual nacional de bajar la velocidad, buscar el medio de pago y preguntarse mentalmente cuánto faltará para la próxima cabina.
El consorcio mendocino integrado por Laugero Construcciones SA, Green SA y Corporación del Sur SA se quedó con 329 kilómetros del corredor internacional después de presentar la oferta de peaje más baja entre cuatro competidores. La propuesta fue de $3.090,25 más IVA, por debajo del máximo previsto en la licitación. El Estado, por su parte, consiguió trasladar mantenimiento, iluminación, señalización y explotación comercial a manos privadas sin incluir exactamente aquello que suele entusiasmar más al automovilista: grandes ampliaciones o una doble vía.
Porque la concesión contempla mejoras, pero con una precisión semántica digna de contrato leído con lupa. Entre las obras obligatorias aparecen una rotonda en Uspallata y la reconstrucción de un puente sobre el Arroyo Uspallata. El ensanchamiento general de la ruta o la construcción de una doble calzada no forman parte del paquete, de modo que la modernización tendrá límites bastante bien señalizados.
A cambio, los concesionarios podrán explotar peajes, áreas de servicio, estaciones de combustible, gastronomía, supermercados, publicidad y hasta infraestructura vinculada con fibra óptica. El corredor tendrá nuevos puntos de cobro en Variante Palmira y Potrerillos, que se sumarán a los ya existentes en Desaguadero y Las Cuevas. La montaña seguirá exactamente donde estaba; lo que cambia es quién administra el camino para llegar hasta ella.