España avanzó a los octavos de final del Mundial 2026 tras vencer con autoridad por 3-0 a Austria en el Los Angeles Stadium. Con un doblete de Mikel Oyarzabal y un tanto de Pedro Porro, el conjunto dirigido por Luis de la Fuente selló el primer puesto del Grupo H y espera por su próximo rival.
El seleccionado español había comenzado mejor el encuentro e incluso logró convertir en los primeros minutos, aunque el árbitro anuló el tanto por una falta sobre el arquero Alexander Schlager. La acción nació de un tiro de esquina ejecutado por Lamine Yamal y culminó con Marc Cucurella enviando la pelota a la red.
Oyarzabal abrió el camino y España impuso su jerarquía
La apertura del marcador llegó a los 36 minutos del primer tiempo, cuando Mikel Oyarzabal aprovechó una asistencia por la banda para definir con precisión y poner el 1-0.
Ya en el complemento, España mantuvo el control del juego y amplió la ventaja a los 65 minutos. Alejandro Baena envió un centro preciso para que Pedro Porro conectara de cabeza y estableciera el 2-0.
Sobre el cierre del encuentro, nuevamente Oyarzabal apareció en el área para definir de primera tras un centro del reciente refuerzo del Real Madrid y sentenciar el definitivo 3-0.
España espera rival en octavos
Con este resultado, España terminó como líder del Grupo H con siete puntos, luego del empate sin goles frente a Cabo Verde y las victorias sobre Arabia Saudita (4-0), Uruguay (1-0) y Austria.
Ahora, el equipo de Luis de la Fuente aguardará por el ganador del duelo entre Portugal y Croacia, que se disputará este jueves a las 20:00, para conocer a su rival en los octavos de final del Mundial 2026.
España goleó 3-0 a Austria en Los Ángeles y aseguró su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 como líder del Grupo H. Mikel Oyarzabal fue la gran figura con un doblete, mientras que Pedro Porro completó la victoria. Ahora, el seleccionado español espera al ganador del cruce entre Portugal y Croacia.
Tres goles, primer puesto y boleto asegurado a octavos. España resolvió el trámite con la tranquilidad de quien llega temprano al aeropuerto y encima encuentra la fila vacía. Mientras otros hacen cuentas con la calculadora en una mano y el reglamento en la otra, los de Luis de la Fuente ya estaban pensando en el próximo rival.
Austria intentó aguantar, pero terminó persiguiendo camisetas rojas como quien trata de alcanzar un colectivo que ya dobló la esquina. Lamine Yamal avisó desde el arranque con una jugada que terminó anulada y, desde ahí, el partido empezó a inclinarse sin necesidad de grandes discursos tácticos.
Mikel Oyarzabal apareció cuando hacía falta y recordó por qué sigue siendo una pieza clave en el ataque español. Primero definió tras una buena asistencia por la banda para abrir el marcador. Después fue Pedro Porro el que amplió la diferencia con un cabezazo que cayó como una factura sobre la mesa del domingo: nadie la vio venir, pero todos la aceptaron. Y cuando Austria todavía buscaba una reacción, otra vez Oyarzabal liquidó el partido con un remate de primera tras un centro del flamante refuerzo del Real Madrid.
España cerró la fase de grupos con siete puntos, una defensa sólida y apenas un gol convertido en contra que nunca llegó. Empató con Cabo Verde, goleó a Arabia Saudita y derrotó a Uruguay antes de despachar a Austria sin demasiados sobresaltos. Mientras otros seleccionados viven pendientes de combinaciones improbables y diferencias de gol dignas de una planilla de Excel, los españoles eligieron el camino más simple: ganar.
Ahora toca esperar entre Portugal y Croacia. Cualquiera de los dos promete un desafío mucho mayor que Austria. Pero después de una actuación tan contundente, España llega con la sensación de que el motor recién empezó a tomar temperatura. En este Mundial, algunos clasifican. Otros avisan.