El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que Irán aceptará inspecciones “exhaustivas” sobre sus capacidades nucleares como parte del acuerdo preliminar alcanzado la semana pasada entre Washington y Teherán.
El entendimiento contempla un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y la apertura de un período de 60 días para negociar un acuerdo definitivo de mayor alcance entre ambas partes.
«Todo el mundo es plenamente consciente de que Irán aceptará someterse a inspecciones exhaustivas de sus armas con el fin de garantizar la ‘honestidad nuclear’ a largo plazo», escribió Trump a través de sus redes sociales.
Avances en las negociaciones de Suiza
Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron luego de que la delegación iraní abandonara Suiza con destino a Teherán tras una intensa jornada de negociaciones celebrada el domingo en Bürgenstock, con la mediación de Pakistán y Qatar.
Desde ese encuentro, el vicepresidente estadounidense JD Vance destacó que se lograron avances significativos y señaló que uno de los principales resultados fue el posible regreso de inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a territorio iraní.
«Los iraníes han accedido a invitar de nuevo a los inspectores del OIEA a su país. Este es un hito importante para el pueblo estadounidense y el primer paso hacia la desnuclearización permanente, es decir, el fin definitivo del programa de armas nucleares en Irán», sostuvo Vance durante una conferencia de prensa.
El vicepresidente añadió que las primeras conversaciones para coordinar el regreso de los inspectores podrían comenzar de inmediato y reveló que su equipo intentó contactar a representantes del organismo durante la madrugada para acelerar el proceso.
La reapertura del estrecho de Ormuz
Otro de los puntos destacados por la delegación estadounidense fue la normalización de la actividad en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
«Está abierto. Hemos visto los precios del petróleo y el gas bajar, millones y millones de barriles de crudo y gas natural circulando por el estrecho de Ormuz que no lo hacían antes», aseguró Vance.
Por su parte, Pakistán y Qatar difundieron un comunicado conjunto en el que anunciaron la creación de un Comité de Alto Nivel para supervisar políticamente el proceso de mediación y un comité técnico encargado de elaborar una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo final dentro del plazo establecido de 60 días.
La postura de Irán
La versión iraní presenta diferencias respecto de la interpretación estadounidense. El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismaeil Baqaei, afirmó que la relación con el OIEA continuará “con normalidad y de acuerdo con la aprobación de la Asamblea Consultiva Islámica y las decisiones del Consejo Supremo de Seguridad Nacional”.
Asimismo, fuentes oficiales iraníes indicaron que las conversaciones desarrolladas en Suiza no incluyeron discusiones sobre el programa nuclear del país, una afirmación que contrasta con las declaraciones realizadas por funcionarios estadounidenses.
El contexto del conflicto nuclear
Desde los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos en junio de 2025 contra las principales instalaciones nucleares iraníes, Teherán había restringido el acceso de los inspectores del OIEA para verificar el estado de esos complejos y el paradero de aproximadamente 440 kilos de uranio altamente enriquecido, material con potencial uso tanto civil como militar.
Posteriormente, un nuevo ataque registrado el 28 de febrero volvió a impactar sobre diversas instalaciones atómicas iraníes, profundizando la tensión regional y complicando los mecanismos de supervisión internacional.
Las próximas semanas serán clave para determinar si el acuerdo preliminar logra consolidarse en un entendimiento más amplio que reduzca las tensiones y establezca mecanismos permanentes de control y seguridad en la región.
Estados Unidos e Irán avanzaron en un acuerdo preliminar que contempla un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y un período de 60 días para negociar un entendimiento definitivo. Donald Trump aseguró que Teherán aceptará inspecciones exhaustivas sobre su programa nuclear, aunque autoridades iraníes sostienen que ese tema no formó parte de las conversaciones desarrolladas en Suiza.
Después de años de amenazas, sanciones, ataques y discursos que parecían escritos para una saga interminable, Estados Unidos e Irán ahora discuten inspecciones nucleares alrededor de una mesa en Suiza. La geopolítica tiene esas cosas: un día intercambian misiles y al siguiente intercambian borradores.
Donald Trump anunció que Teherán aceptará inspecciones “exhaustivas” para garantizar la llamada «honestidad nuclear». Una expresión que, aplicada a la política internacional, suena tan optimista como comprar un auto usado con la frase “nunca tuvo un choque”.
Las negociaciones se desarrollaron en Bürgenstock con la mediación de Pakistán y Qatar, dos países que terminaron actuando como esos amigos que intentan evitar que una discusión familiar termine con las sillas volando por el aire. El resultado fue un acuerdo preliminar que incluye un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y un plazo de 60 días para buscar una solución más amplia.
Washington presentó el encuentro como un avance histórico. El vicepresidente JD Vance destacó el posible regreso de los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica y habló del inicio de una desnuclearización permanente. Del otro lado, Irán respondió con bastante menos entusiasmo y aclaró que el programa nuclear ni siquiera formó parte de las conversaciones. Dos versiones sobre una misma reunión, separadas por varios miles de kilómetros y algunas toneladas de desconfianza.
Mientras tanto, el estrecho de Ormuz vuelve a estar operativo y los mercados energéticos observan cada movimiento con atención. Por allí circula una porción fundamental del petróleo y gas que consume el mundo, por lo que cada noticia vinculada a ese corredor marítimo suele impactar más rápido en los precios que cualquier conferencia económica.
La gran incógnita es si estos 60 días alcanzarán para transformar una tregua en un acuerdo duradero. Porque negociar el programa nuclear iraní es como intentar arreglar una gotera en medio de una tormenta: el problema sigue arriba mientras todos discuten quién trae la escalera.
En Medio Oriente, hasta los altos el fuego vienen con fecha de vencimiento.