Luis Petri presentó sus declaraciones juradas correspondientes a 2025 ante la Oficina Anticorrupción antes del vencimiento del plazo establecido para el 31 de julio. El dirigente mendocino presentó una declaración por su función como ministro de Defensa y otra por su cargo de diputado nacional, detallando los bienes y obligaciones patrimoniales que poseía durante el período informado.
Bienes, vehículos y propiedades declaradas
Entre los bienes registrados figuran dos vehículos: un Fiat 600 modelo 1973, valuado en $25.000, y una Chevrolet S10 4×2 modelo 2018, declarada en $25.044.800.
Respecto de los inmuebles, Petri informó participación del 50% en dos propiedades. Una corresponde a una cochera de 17 metros cuadrados ubicada en la Ciudad de Mendoza, valuada en $2.374.600. La otra es un departamento de 200 metros cuadrados situado en el centro mendocino, con una valuación declarada de $35.619.000.
La deuda con su hermana y la situación empresarial
En el apartado de deudas, el funcionario consignó un préstamo otorgado por su hermana, Griselda Petri. Según la documentación presentada, al inicio del período la deuda ascendía a $17.700.000. Al cierre del año, luego de haber cancelado parte de la obligación, el monto pendiente era de $13.389.990.
Otro de los puntos incluidos en la declaración corresponde a títulos públicos y privados sin cotización vinculados a su empresa de seguridad Security SAS, cuyo valor declarado dentro de su patrimonio alcanza los $50.000. La firma se denominaba originalmente Fidunet SAS y cambió su nombre en abril de 2022, quedando posteriormente bajo la titularidad exclusiva de Petri.
El estado civil declarado
Uno de los datos que más atención generó fue el referido a su situación civil. En la declaración jurada figura la condición de unión de hecho, por lo que no aparece registrado como casado por civil con la periodista Cristina Pérez.
La conductora, sin embargo, figura dentro de su grupo familiar como conviviente, junto con su hijo Julián. La relación entre ambos comenzó en 2021 y la pareja anunció su compromiso en 2023 durante una estadía en Uspallata.
En octubre del año pasado, durante una participación televisiva, Pérez afirmó: «Nos casamos con Luis, muy felices… yo soy su mujer samurai», mientras exhibía su anillo de compromiso.
Meses después aclaró que no existió matrimonio civil. En una entrevista sostuvo: «Nos casamos con cura, hubo anillo y hubo tatuaje». Ante la consulta sobre la formalización ante el Estado, agregó: «No hubo porque lo nuestro no es con el Estado».
<p>El diputado nacional y ministro de Defensa, Luis Petri, presentó sus declaraciones juradas correspondientes a 2025 antes del vencimiento del plazo legal. En los documentos informó bienes inmuebles, vehículos, una deuda con su hermana y su situación patrimonial. Además, la documentación confirmó que mantiene una unión de hecho con la periodista Cristina Pérez, con quien no está casado por civil.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La temporada de declaraciones juradas volvió a demostrar que la realidad suele tener mejores guionistas que cualquier serie política. Mientras algunos funcionarios exhiben patrimonios que obligan a sacar la calculadora científica, Luis Petri presentó una radiografía económica donde conviven un Fiat 600 de 1973, una camioneta moderna y una deuda familiar que recuerda que, incluso en las altas esferas del poder, siempre puede aparecer una hermana preguntando cuándo piensa devolver el préstamo.
La documentación también dejó una enseñanza para quienes todavía creen que los formularios estatales son aburridos. Entre casilleros, valuaciones y porcentajes de propiedad, apareció uno de los datos que más curiosidad despertó: el estado civil. Porque en la Argentina contemporánea una declaración jurada puede transformarse, sin previo aviso, en una mezcla de informe patrimonial y capítulo especial de relaciones públicas.
Allí figura que Petri mantiene una unión de hecho con Cristina Pérez. Un detalle administrativo que chocó de frente con la memoria colectiva de quienes recordaban anillos, ceremonias y declaraciones románticas televisadas. Como suele ocurrir con la burocracia, el amor puede ser eterno, apasionado y celebrado ante un altar, pero el formulario sigue preguntando si hubo firma ante el Estado. Y el formulario, implacable como un inspector de tránsito un lunes por la mañana, exige una respuesta concreta.
Mientras tanto, los números cuentan su propia historia. Dos inmuebles compartidos al 50%, una empresa cuyo valor declarado dentro del patrimonio es reducido y una deuda en dólares parcialmente cancelada conforman un expediente mucho más terrenal que las fantasías de riqueza ilimitada que suelen acompañar a la política. Nada de mansiones cinematográficas ni colecciones de autos exóticos: apenas una sucesión de bienes, porcentajes y montos que avanzan por las planillas con la emoción de una auditoría y la capacidad de generar titulares que solo la política argentina puede convertir en tema de conversación nacional.
Al final, la declaración jurada cumplió con su misión principal: mostrar bienes, deudas y patrimonio. Pero también dejó una postal muy argentina, donde un documento destinado a transparentar cuentas termina alimentando debates sobre vehículos clásicos, préstamos familiares y el siempre complejo vínculo entre el amor, los papeles y el Estado.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Luis Petri presentó sus declaraciones juradas correspondientes a 2025 ante la Oficina Anticorrupción antes del vencimiento del plazo establecido para el 31 de julio. El dirigente mendocino presentó una declaración por su función como ministro de Defensa y otra por su cargo de diputado nacional, detallando los bienes y obligaciones patrimoniales que poseía durante el período informado.
Bienes, vehículos y propiedades declaradas
Entre los bienes registrados figuran dos vehículos: un Fiat 600 modelo 1973, valuado en $25.000, y una Chevrolet S10 4×2 modelo 2018, declarada en $25.044.800.
Respecto de los inmuebles, Petri informó participación del 50% en dos propiedades. Una corresponde a una cochera de 17 metros cuadrados ubicada en la Ciudad de Mendoza, valuada en $2.374.600. La otra es un departamento de 200 metros cuadrados situado en el centro mendocino, con una valuación declarada de $35.619.000.
La deuda con su hermana y la situación empresarial
En el apartado de deudas, el funcionario consignó un préstamo otorgado por su hermana, Griselda Petri. Según la documentación presentada, al inicio del período la deuda ascendía a $17.700.000. Al cierre del año, luego de haber cancelado parte de la obligación, el monto pendiente era de $13.389.990.
Otro de los puntos incluidos en la declaración corresponde a títulos públicos y privados sin cotización vinculados a su empresa de seguridad Security SAS, cuyo valor declarado dentro de su patrimonio alcanza los $50.000. La firma se denominaba originalmente Fidunet SAS y cambió su nombre en abril de 2022, quedando posteriormente bajo la titularidad exclusiva de Petri.
El estado civil declarado
Uno de los datos que más atención generó fue el referido a su situación civil. En la declaración jurada figura la condición de unión de hecho, por lo que no aparece registrado como casado por civil con la periodista Cristina Pérez.
La conductora, sin embargo, figura dentro de su grupo familiar como conviviente, junto con su hijo Julián. La relación entre ambos comenzó en 2021 y la pareja anunció su compromiso en 2023 durante una estadía en Uspallata.
En octubre del año pasado, durante una participación televisiva, Pérez afirmó: «Nos casamos con Luis, muy felices… yo soy su mujer samurai», mientras exhibía su anillo de compromiso.
Meses después aclaró que no existió matrimonio civil. En una entrevista sostuvo: «Nos casamos con cura, hubo anillo y hubo tatuaje». Ante la consulta sobre la formalización ante el Estado, agregó: «No hubo porque lo nuestro no es con el Estado».
La temporada de declaraciones juradas volvió a demostrar que la realidad suele tener mejores guionistas que cualquier serie política. Mientras algunos funcionarios exhiben patrimonios que obligan a sacar la calculadora científica, Luis Petri presentó una radiografía económica donde conviven un Fiat 600 de 1973, una camioneta moderna y una deuda familiar que recuerda que, incluso en las altas esferas del poder, siempre puede aparecer una hermana preguntando cuándo piensa devolver el préstamo.
La documentación también dejó una enseñanza para quienes todavía creen que los formularios estatales son aburridos. Entre casilleros, valuaciones y porcentajes de propiedad, apareció uno de los datos que más curiosidad despertó: el estado civil. Porque en la Argentina contemporánea una declaración jurada puede transformarse, sin previo aviso, en una mezcla de informe patrimonial y capítulo especial de relaciones públicas.
Allí figura que Petri mantiene una unión de hecho con Cristina Pérez. Un detalle administrativo que chocó de frente con la memoria colectiva de quienes recordaban anillos, ceremonias y declaraciones románticas televisadas. Como suele ocurrir con la burocracia, el amor puede ser eterno, apasionado y celebrado ante un altar, pero el formulario sigue preguntando si hubo firma ante el Estado. Y el formulario, implacable como un inspector de tránsito un lunes por la mañana, exige una respuesta concreta.
Mientras tanto, los números cuentan su propia historia. Dos inmuebles compartidos al 50%, una empresa cuyo valor declarado dentro del patrimonio es reducido y una deuda en dólares parcialmente cancelada conforman un expediente mucho más terrenal que las fantasías de riqueza ilimitada que suelen acompañar a la política. Nada de mansiones cinematográficas ni colecciones de autos exóticos: apenas una sucesión de bienes, porcentajes y montos que avanzan por las planillas con la emoción de una auditoría y la capacidad de generar titulares que solo la política argentina puede convertir en tema de conversación nacional.
Al final, la declaración jurada cumplió con su misión principal: mostrar bienes, deudas y patrimonio. Pero también dejó una postal muy argentina, donde un documento destinado a transparentar cuentas termina alimentando debates sobre vehículos clásicos, préstamos familiares y el siempre complejo vínculo entre el amor, los papeles y el Estado.