El Departamento de Hidráulica lleva adelante un intenso operativo de limpieza en el Canal Benavídez, donde se retiran hasta 15 toneladas de residuos por día. La cifra surge de la basura acumulada durante apenas 20 días, período en el que el cauce permaneció sin circulación de agua y que permitió la concentración de desechos urbanos en distintos puntos del sistema.
Las tareas se desarrollan sobre las cinco trampas o jaulas distribuidas a lo largo del canal. Estas estructuras, compuestas por rejas, están diseñadas para retener residuos sólidos antes de que continúen avanzando por la red de riego y provoquen obstrucciones mayores.
Montañas de residuos en un canal clave
Entre los materiales extraídos aparecen cubiertas, ramas, restos de poda, bolsas y basura domiciliaria. El volumen es tal que cada jornada se completan en promedio cinco camionadas de residuos, equivalentes a unas tres toneladas por vehículo.
Desde Hidráulica aclararon que estas tareas no corresponden a la tradicional monda de canales. Mientras ese procedimiento consiste en remover sedimentos, barro y material acumulado en el fondo de los cauces, la intervención actual está destinada exclusivamente a retirar residuos sólidos urbanos descartados por la población.
Según explicaron, una vez restablecida la circulación del agua, los residuos comenzaron a desplazarse por la corriente hasta quedar atrapados en las rejas de contención, obligando a desplegar operativos permanentes de limpieza para evitar inconvenientes en el sistema.
Los riesgos detrás de la acumulación de basura
Las autoridades advirtieron que arrojar residuos en los canales genera consecuencias directas para la comunidad. Las obstrucciones pueden provocar desbordes, deterioro de calles, veredas y pavimentos, erosión de las márgenes e incluso el ingreso de agua a viviendas cercanas.
A esto se suma otro aspecto especialmente sensible para la provincia: la pérdida de miles de litros de agua en un contexto donde el recurso hídrico es considerado estratégico y cada vez más escaso.
Por ese motivo, desde el organismo reiteraron el pedido de colaboración a los vecinos para evitar que los cauces se transformen en basureros a cielo abierto. Cada residuo que llega al sistema afecta el funcionamiento de la infraestructura hídrica y dificulta el aprovechamiento eficiente del agua destinada tanto a la producción como al consumo.
Un plan para mantener los canales durante todo el año
La problemática se produce mientras las autoridades avanzan en un proyecto de transformación del sistema de mantenimiento de la red de riego provincial.
En abril pasado, el director de Hidráulica, José María Ginestar, adelantó que se trabaja en un esquema que permita abandonar gradualmente el modelo tradicional de limpiezas estacionales para pasar a un sistema de mantenimiento permanente durante todo el año.
La iniciativa busca cubrir los más de 1.600 kilómetros de canales públicos mediante un mecanismo similar al utilizado en la Avenida de Circunvalación, con servicios tercerizados y equipos operativos disponibles las 24 horas para atender obstrucciones, desbordes o compuertas tapadas sin depender de las épocas de monda.
El proyecto contempla dividir la provincia en 17 circuitos, cada uno bajo la responsabilidad de una empresa privada encargada del mantenimiento continuo. De concretarse, los regantes podrían solicitar asistencia inmediata ante cualquier inconveniente que se presente en la red hídrica provincial.
<p>El Departamento de Hidráulica retiró hasta 15 toneladas diarias de residuos acumulados en el Canal Benavídez durante apenas 20 días de corte de agua. La basura, compuesta por cubiertas, restos de poda y desechos domiciliarios, genera riesgos de obstrucciones, desbordes y pérdida de un recurso estratégico para San Juan. Las autoridades insistieron en la necesidad de evitar arrojar residuos en los cauces.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Quince toneladas de basura por día. En un canal. En apenas 20 días. No es una cifra de un relleno sanitario ni el balance de una limpieza después de una fiesta multitudinaria: es lo que apareció atrapado en el Canal Benavídez cuando volvió a correr el agua.
Cinco camionadas diarias cargadas con cubiertas, ramas, bolsas y residuos de todo tipo. Como si alguien hubiera decidido que el canal era una mezcla entre contenedor municipal, patio de poda y depósito de objetos que «algún día podían servir». Ese día, claramente, nunca llegó.
Las imágenes muestran montañas de basura retiradas de las trampas instaladas a lo largo del cauce. Estructuras pensadas para proteger la red de riego terminaron funcionando como una especie de arqueología contemporánea: capa tras capa de lo que la sociedad descartó y el agua se negó a llevarse para siempre.
El problema no termina en la estética. Cada bolsa que bloquea una reja, cada rama que se engancha y cada cubierta que queda atravesada en una compuerta puede convertirse en un desborde. Después aparecen las calles anegadas, las veredas dañadas y los reclamos que viajan más rápido que la propia corriente.
En una provincia donde el agua vale más que muchos discursos sobre el agua, perder miles de litros por obstrucciones tiene algo de ironía administrativa. Se cuida el recurso estratégico mientras algunos lo obligan a convivir con un neumático, una bolsa de residuos y media poda domiciliaria flotando en formación.
La situación además aparece en un momento particular. Hidráulica impulsa un cambio de modelo para mantener los más de 1.600 kilómetros de canales durante todo el año, con monitoreo permanente y capacidad de respuesta inmediata. Una infraestructura diseñada para distribuir agua termina necesitando guardia casi permanente para defenderse de la basura.
El Canal Benavídez transporta agua. Pero por momentos parece que parte de la población lo interpreta como una aplicación de entrega a domicilio para residuos. La diferencia es que acá el envío siempre vuelve.
El país donde una reja de canal termina trabajando más horas que algunos depósitos habilitados.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Departamento de Hidráulica lleva adelante un intenso operativo de limpieza en el Canal Benavídez, donde se retiran hasta 15 toneladas de residuos por día. La cifra surge de la basura acumulada durante apenas 20 días, período en el que el cauce permaneció sin circulación de agua y que permitió la concentración de desechos urbanos en distintos puntos del sistema.
Las tareas se desarrollan sobre las cinco trampas o jaulas distribuidas a lo largo del canal. Estas estructuras, compuestas por rejas, están diseñadas para retener residuos sólidos antes de que continúen avanzando por la red de riego y provoquen obstrucciones mayores.
Montañas de residuos en un canal clave
Entre los materiales extraídos aparecen cubiertas, ramas, restos de poda, bolsas y basura domiciliaria. El volumen es tal que cada jornada se completan en promedio cinco camionadas de residuos, equivalentes a unas tres toneladas por vehículo.
Desde Hidráulica aclararon que estas tareas no corresponden a la tradicional monda de canales. Mientras ese procedimiento consiste en remover sedimentos, barro y material acumulado en el fondo de los cauces, la intervención actual está destinada exclusivamente a retirar residuos sólidos urbanos descartados por la población.
Según explicaron, una vez restablecida la circulación del agua, los residuos comenzaron a desplazarse por la corriente hasta quedar atrapados en las rejas de contención, obligando a desplegar operativos permanentes de limpieza para evitar inconvenientes en el sistema.
Los riesgos detrás de la acumulación de basura
Las autoridades advirtieron que arrojar residuos en los canales genera consecuencias directas para la comunidad. Las obstrucciones pueden provocar desbordes, deterioro de calles, veredas y pavimentos, erosión de las márgenes e incluso el ingreso de agua a viviendas cercanas.
A esto se suma otro aspecto especialmente sensible para la provincia: la pérdida de miles de litros de agua en un contexto donde el recurso hídrico es considerado estratégico y cada vez más escaso.
Por ese motivo, desde el organismo reiteraron el pedido de colaboración a los vecinos para evitar que los cauces se transformen en basureros a cielo abierto. Cada residuo que llega al sistema afecta el funcionamiento de la infraestructura hídrica y dificulta el aprovechamiento eficiente del agua destinada tanto a la producción como al consumo.
Un plan para mantener los canales durante todo el año
La problemática se produce mientras las autoridades avanzan en un proyecto de transformación del sistema de mantenimiento de la red de riego provincial.
En abril pasado, el director de Hidráulica, José María Ginestar, adelantó que se trabaja en un esquema que permita abandonar gradualmente el modelo tradicional de limpiezas estacionales para pasar a un sistema de mantenimiento permanente durante todo el año.
La iniciativa busca cubrir los más de 1.600 kilómetros de canales públicos mediante un mecanismo similar al utilizado en la Avenida de Circunvalación, con servicios tercerizados y equipos operativos disponibles las 24 horas para atender obstrucciones, desbordes o compuertas tapadas sin depender de las épocas de monda.
El proyecto contempla dividir la provincia en 17 circuitos, cada uno bajo la responsabilidad de una empresa privada encargada del mantenimiento continuo. De concretarse, los regantes podrían solicitar asistencia inmediata ante cualquier inconveniente que se presente en la red hídrica provincial.
Quince toneladas de basura por día. En un canal. En apenas 20 días. No es una cifra de un relleno sanitario ni el balance de una limpieza después de una fiesta multitudinaria: es lo que apareció atrapado en el Canal Benavídez cuando volvió a correr el agua.
Cinco camionadas diarias cargadas con cubiertas, ramas, bolsas y residuos de todo tipo. Como si alguien hubiera decidido que el canal era una mezcla entre contenedor municipal, patio de poda y depósito de objetos que «algún día podían servir». Ese día, claramente, nunca llegó.
Las imágenes muestran montañas de basura retiradas de las trampas instaladas a lo largo del cauce. Estructuras pensadas para proteger la red de riego terminaron funcionando como una especie de arqueología contemporánea: capa tras capa de lo que la sociedad descartó y el agua se negó a llevarse para siempre.
El problema no termina en la estética. Cada bolsa que bloquea una reja, cada rama que se engancha y cada cubierta que queda atravesada en una compuerta puede convertirse en un desborde. Después aparecen las calles anegadas, las veredas dañadas y los reclamos que viajan más rápido que la propia corriente.
En una provincia donde el agua vale más que muchos discursos sobre el agua, perder miles de litros por obstrucciones tiene algo de ironía administrativa. Se cuida el recurso estratégico mientras algunos lo obligan a convivir con un neumático, una bolsa de residuos y media poda domiciliaria flotando en formación.
La situación además aparece en un momento particular. Hidráulica impulsa un cambio de modelo para mantener los más de 1.600 kilómetros de canales durante todo el año, con monitoreo permanente y capacidad de respuesta inmediata. Una infraestructura diseñada para distribuir agua termina necesitando guardia casi permanente para defenderse de la basura.
El Canal Benavídez transporta agua. Pero por momentos parece que parte de la población lo interpreta como una aplicación de entrega a domicilio para residuos. La diferencia es que acá el envío siempre vuelve.
El país donde una reja de canal termina trabajando más horas que algunos depósitos habilitados.