Alcohol, tabaco y postpandemia: los números que preocupan a la salud pública en San Juan

Redacción Cuyo News
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San Juan figura entre las provincias argentinas con mayores niveles de consumo episódico excesivo de alcohol, una realidad que vuelve a cobrar relevancia al cumplirse seis años del inicio de la pandemia de COVID-19. Los datos disponibles muestran que, aunque el escenario sanitario cambió radicalmente desde 2020, algunos hábitos vinculados al consumo de sustancias continúan representando un desafío para las políticas públicas.

Una preocupación que persiste en la provincia

Los registros nacionales ubican a San Juan con un índice de consumo excesivo de alcohol del 15,2% entre la población adulta. El indicador mide episodios de ingesta elevada en períodos cortos de tiempo, una práctica asociada a mayores riesgos de accidentes, enfermedades cardiovasculares, violencia y problemas de salud mental.

Si bien no existen evidencias oficiales que permitan afirmar cuánto aumentó el consumo respecto del inicio de la pandemia, especialistas coinciden en que el confinamiento alteró hábitos sociales y generó condiciones que favorecieron conductas de riesgo vinculadas al estrés, la ansiedad y el aislamiento.

En la provincia, los grupos más afectados continúan siendo los adultos jóvenes, especialmente aquellos comprendidos entre los 18 y los 35 años, segmento donde históricamente se registran mayores niveles de consumo intensivo.

Alcohol: una realidad que supera la media esperada

El fenómeno no es exclusivo de San Juan, pero la posición de la provincia dentro de los relevamientos nacionales genera preocupación entre profesionales de la salud. El consumo episódico excesivo se mantiene como una de las principales problemáticas asociadas a enfermedades prevenibles y situaciones de riesgo social.

Los especialistas advierten que el problema no radica únicamente en la frecuencia con que se consume alcohol, sino en la cantidad ingerida durante determinados momentos. Este patrón incrementa significativamente las posibilidades de consecuencias sanitarias y sociales.

La pandemia dejó además una transformación cultural que todavía es objeto de estudio. Durante meses, las reuniones sociales se trasladaron a espacios privados y muchos hábitos asociados al ocio se modificaron. Algunas de esas conductas persistieron incluso después de la normalización de las actividades.

El tabaco cambia, pero no desaparece

En paralelo, el consumo de tabaco continúa descendiendo a nivel mundial. Actualmente, menos del 20% de la población adulta fuma, una reducción considerable respecto de décadas anteriores.

Sin embargo, los especialistas señalan que la disminución del cigarrillo tradicional no implica necesariamente una reducción equivalente en el consumo de nicotina. Los dispositivos electrónicos y vapeadores ganan terreno entre adolescentes y jóvenes, una tendencia que también es observada por las autoridades sanitarias argentinas.

En San Juan, al igual que en el resto del país, las campañas de prevención continúan enfocándose tanto en el tabaquismo tradicional como en las nuevas formas de consumo que surgieron durante los últimos años.

Seis años después de aquel marzo de 2020 que paralizó al mundo, los datos muestran que algunas consecuencias de la pandemia no aparecen en los reportes epidemiológicos. Persisten en hábitos cotidianos, patrones de consumo y desafíos sanitarios que continúan ocupando un lugar central en la agenda de salud pública de San Juan.

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