El Gobierno de San Juan recibió un diploma de Sarmiento fechado en abril de 1878 y una nota firmada por José Manuel Estrada. Ambos documentos quedarán bajo resguardo del Ministerio de Gobierno, a través del Archivo General de la Provincia.
Nilda Ferreyra, presidenta de la Asociación Sarmientina, entregó las piezas al gobernador Marcelo Orrego. Del encuentro participaron también el secretario de la Gobernación, Emilio Achem, y la ministra de Gobierno, Laura Palma.
Un diploma de las primeras maestras del país
El diploma corresponde a Amalia Kening, egresada de la Escuela Normal de Maestras de la Provincia de Buenos Aires. Sarmiento lo firmó cuando se desempeñaba como director general de Escuelas y presidente del Consejo General de Educación Común bonaerense.
El documento lleva además las firmas de J. A. Costa y Emma Nicolay de Caprile. La segunda pieza es una nota administrativa de aceptación del cargo de subpreceptora de Kening, suscripta por Estrada.
Según la información difundida sobre la entrega, Kening integró una de las primeras promociones de maestras superiores del país. Fue también compañera de estudios y amiga de Cecilia Grierson, reconocida como la primera médica argentina.
Su apellido aparece registrado con distintas grafías: Kening, Kenig y Kenning. Las piezas reúnen información sobre su formación y su incorporación a un cargo docente durante el siglo XIX.
Los documentos quedarán en el Archivo General
La custodia provincial busca preservar ambos papeles como parte del patrimonio documental histórico. La entrega fue anunciada por el Gobierno de San Juan en una publicación oficial sobre la recepción de las piezas.
El Archivo General también reunió recientemente documentación del siglo XIX en una muestra dedicada a San Martín, Sarmiento y su vínculo con San Juan. Los documentos ahora recibidos quedarán bajo su resguardo, dentro de la órbita del Ministerio de Gobierno.
San Juan resguardará en el Archivo General un diploma de abril de 1878 firmado por Domingo Faustino Sarmiento. Pertenece a la maestra Amalia Kening y fue entregado por Nilda Ferreyra, presidenta de la Asociación Sarmientina. La documentación también incluye una nota firmada por José Manuel Estrada sobre la aceptación de un cargo docente.
Un diploma de 1878, firmado por Sarmiento, tendrá custodia en San Juan. Nilda Ferreyra, presidenta de la Asociación Sarmientina, entregó la documentación al gobernador Marcelo Orrego y su destino será el Archivo General de la Provincia. Hay papeles que merecen sobrevivir a todas las mudanzas: este trae una firma que vuelve bastante modesta cualquier certificación de escribanía.
El diploma pertenece a Amalia Kening, egresada de la Escuela Normal de Maestras de la Provincia de Buenos Aires, y lleva también las firmas de J. A. Costa y Emma Nicolay de Caprile. Sarmiento lo suscribió como autoridad educativa bonaerense, con dos cargos cuyo nombre completo ya ocupaba una porción respetable del documento. La administración pública todavía no tenía formularios digitales, pero espacio para los títulos encontraba.
La entrega incluye una nota sobre la aceptación del cargo de subpreceptora de Kening, firmada por José Manuel Estrada. Un trámite administrativo terminó convertido en patrimonio histórico, una transformación que debería levantarle el ánimo a cualquier expediente condenado a una carpeta. El tiempo tiene esas preferencias: algunas firmas envejecen mejor que las disposiciones que autorizaban.
Kening integró una de las primeras promociones de maestras superiores del país y fue compañera y amiga de Cecilia Grierson, la primera médica argentina. Su apellido aparece también como Kenig o Kenning, porque hasta un archivo del siglo XIX puede ofrecer distintas versiones de un mismo dato. La diferencia es que acá resolver la discrepancia requiere investigación, bastante más trabajo que corregir un contacto en el teléfono.
El Ministerio de Gobierno quedará a cargo del resguardo de ambas piezas a través del Archivo General. Conservarlas permitirá mantener los documentos que cuentan esa trayectoria docente, con nombres y firmas que suelen aparecer separados en los manuales escolares. Esta vez, mandar un papel al archivo es una buena noticia: hay expedientes que se guardan para olvidar y documentos que se conservan para recordar.
