El Gobierno de San Juan avanza con un proyecto clave para mejorar la conectividad de Mogna, en el departamento Jáchal: la construcción de dos nuevos puentes sobre los ríos Tafí y La Quebrada, que reemplazarán los actuales badenes, frecuentemente afectados por las crecientes.
Actualmente, el puente sobre el río Tafí ya superó una de las etapas más importantes del proceso administrativo. La apertura de sobres se realizó semanas atrás y las ofertas presentadas por las empresas se encuentran en evaluación, paso previo al inicio de los trabajos.
En tanto, el puente sobre el río La Quebrada continúa avanzando con su correspondiente proceso licitatorio, lo que permitirá completar una intervención integral sobre uno de los accesos más importantes a Mogna.
Cómo serán las nuevas estructuras
El proyecto contempla la ejecución de infraestructura diseñada para soportar los eventos climáticos que históricamente afectan la zona.
El puente sobre el río Tafí tendrá una longitud aproximada de 50 metros, doble carril de circulación, veredas peatonales, defensas hidráulicas y obras de protección para garantizar su funcionamiento incluso durante las crecidas.
Por su parte, el puente sobre La Quebrada alcanzará los 60 metros de extensión y contará con características similares, reemplazando definitivamente el badén que hoy suele quedar inhabilitado cuando aumenta el caudal del río.
Además de los puentes, el proyecto incluye mejoras en los accesos, obras de encauzamiento, señalización vial y trabajos hidráulicos destinados a brindar mayor seguridad a quienes transitan por el lugar.
Una inversión estratégica para Jáchal
Las obras serán financiadas mediante el Fideicomiso Minero Fase VI Veladero, un fondo que también impulsa otros proyectos de infraestructura en distintos puntos del departamento.
Durante su discurso en Jáchal, el gobernador Marcelo Orrego remarcó que estos trabajos forman parte de una planificación destinada a mejorar la calidad de vida de los habitantes del norte sanjuanino y garantizar una conectividad segura durante todo el año.
Un cambio que impactará en toda la comunidad
Cada vez que los ríos Tafí, La Quebrada, Sin Nombre o Seco aumentan su caudal, Mogna queda prácticamente aislada, lo que complica el traslado de familias, estudiantes, docentes, productores y personal sanitario.
La construcción de los nuevos puentes no solo permitirá mantener la circulación aun durante las tormentas, sino que también favorecerá el desarrollo económico y turístico de la localidad, al asegurar una conexión permanente con el resto del departamento.
El Gobierno de San Juan avanza con la construcción de dos nuevos puentes sobre los ríos Tafí y La Quebrada, en el acceso a Mogna, Jáchal. Las obras reemplazarán badenes afectados por crecientes y buscarán garantizar la conectividad durante todo el año, con financiamiento del Fideicomiso Minero Fase VI Veladero.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En Mogna, cada vez que los ríos deciden ponerse dramáticos, la conectividad deja de ser un concepto técnico y pasa a convertirse en una prueba de fe. Tafí, La Quebrada, Sin Nombre y Seco no son apenas cursos de agua: cuando crecen, funcionan como un comité espontáneo de interrupción vial, capaz de dejar a familias, docentes, estudiantes, productores y personal sanitario mirando el camino con la misma expresión de quien acaba de descubrir que la naturaleza no lee cronogramas oficiales.
Por eso, la construcción de dos nuevos puentes aparece como una noticia que trasciende el hormigón, las defensas hidráulicas y los expedientes licitatorios. En una provincia donde la geografía suele tener más carácter que algunos debates políticos, reemplazar badenes por estructuras preparadas para soportar crecientes es casi un acto de sentido común con casco amarillo. El badén cumplió su ciclo: fue útil, resistió lo que pudo y, como tantos argentinos ante una tormenta fuerte, terminó diciendo “hasta acá llegué”.
El puente sobre el río Tafí ya superó una etapa clave del proceso administrativo, con la apertura de sobres realizada y las ofertas empresarias bajo evaluación. En el universo de la obra pública, eso equivale a decir que la pelota empezó a moverse, aunque todavía no haya máquinas trabajando en el terreno. El de La Quebrada, por su parte, continúa su propio camino licitatorio, como quien avanza por otra fila del mismo banco estatal, con la esperanza de llegar también a la ventanilla final.
Las futuras estructuras prometen doble carril, veredas peatonales, defensas hidráulicas, encauzamiento, señalización y obras de protección. Es decir, todo lo que una comunidad necesita para que una lluvia no se transforme automáticamente en aislamiento, logística improvisada y resignación colectiva. Porque una cosa es vivir en un entorno natural imponente y otra muy distinta es quedar condicionado cada vez que el caudal sube y el camino decide tomarse licencia.
Con financiamiento del Fideicomiso Minero Fase VI Veladero, la intervención busca mejorar la seguridad vial y fortalecer la integración de Mogna con el resto de Jáchal. Si las obras avanzan según lo previsto, los vecinos podrían pasar de medir el cielo con preocupación a mirar las tormentas con algo más parecido a la tranquilidad. Y eso, en una zona donde los ríos suelen tener opinión propia, ya sería una pequeña revolución de cemento, planificación y alivio comunitario.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno de San Juan avanza con un proyecto clave para mejorar la conectividad de Mogna, en el departamento Jáchal: la construcción de dos nuevos puentes sobre los ríos Tafí y La Quebrada, que reemplazarán los actuales badenes, frecuentemente afectados por las crecientes.
Actualmente, el puente sobre el río Tafí ya superó una de las etapas más importantes del proceso administrativo. La apertura de sobres se realizó semanas atrás y las ofertas presentadas por las empresas se encuentran en evaluación, paso previo al inicio de los trabajos.
En tanto, el puente sobre el río La Quebrada continúa avanzando con su correspondiente proceso licitatorio, lo que permitirá completar una intervención integral sobre uno de los accesos más importantes a Mogna.
Cómo serán las nuevas estructuras
El proyecto contempla la ejecución de infraestructura diseñada para soportar los eventos climáticos que históricamente afectan la zona.
El puente sobre el río Tafí tendrá una longitud aproximada de 50 metros, doble carril de circulación, veredas peatonales, defensas hidráulicas y obras de protección para garantizar su funcionamiento incluso durante las crecidas.
Por su parte, el puente sobre La Quebrada alcanzará los 60 metros de extensión y contará con características similares, reemplazando definitivamente el badén que hoy suele quedar inhabilitado cuando aumenta el caudal del río.
Además de los puentes, el proyecto incluye mejoras en los accesos, obras de encauzamiento, señalización vial y trabajos hidráulicos destinados a brindar mayor seguridad a quienes transitan por el lugar.
Una inversión estratégica para Jáchal
Las obras serán financiadas mediante el Fideicomiso Minero Fase VI Veladero, un fondo que también impulsa otros proyectos de infraestructura en distintos puntos del departamento.
Durante su discurso en Jáchal, el gobernador Marcelo Orrego remarcó que estos trabajos forman parte de una planificación destinada a mejorar la calidad de vida de los habitantes del norte sanjuanino y garantizar una conectividad segura durante todo el año.
Un cambio que impactará en toda la comunidad
Cada vez que los ríos Tafí, La Quebrada, Sin Nombre o Seco aumentan su caudal, Mogna queda prácticamente aislada, lo que complica el traslado de familias, estudiantes, docentes, productores y personal sanitario.
La construcción de los nuevos puentes no solo permitirá mantener la circulación aun durante las tormentas, sino que también favorecerá el desarrollo económico y turístico de la localidad, al asegurar una conexión permanente con el resto del departamento.
El Gobierno de San Juan avanza con la construcción de dos nuevos puentes sobre los ríos Tafí y La Quebrada, en el acceso a Mogna, Jáchal. Las obras reemplazarán badenes afectados por crecientes y buscarán garantizar la conectividad durante todo el año, con financiamiento del Fideicomiso Minero Fase VI Veladero.
En Mogna, cada vez que los ríos deciden ponerse dramáticos, la conectividad deja de ser un concepto técnico y pasa a convertirse en una prueba de fe. Tafí, La Quebrada, Sin Nombre y Seco no son apenas cursos de agua: cuando crecen, funcionan como un comité espontáneo de interrupción vial, capaz de dejar a familias, docentes, estudiantes, productores y personal sanitario mirando el camino con la misma expresión de quien acaba de descubrir que la naturaleza no lee cronogramas oficiales.
Por eso, la construcción de dos nuevos puentes aparece como una noticia que trasciende el hormigón, las defensas hidráulicas y los expedientes licitatorios. En una provincia donde la geografía suele tener más carácter que algunos debates políticos, reemplazar badenes por estructuras preparadas para soportar crecientes es casi un acto de sentido común con casco amarillo. El badén cumplió su ciclo: fue útil, resistió lo que pudo y, como tantos argentinos ante una tormenta fuerte, terminó diciendo “hasta acá llegué”.
El puente sobre el río Tafí ya superó una etapa clave del proceso administrativo, con la apertura de sobres realizada y las ofertas empresarias bajo evaluación. En el universo de la obra pública, eso equivale a decir que la pelota empezó a moverse, aunque todavía no haya máquinas trabajando en el terreno. El de La Quebrada, por su parte, continúa su propio camino licitatorio, como quien avanza por otra fila del mismo banco estatal, con la esperanza de llegar también a la ventanilla final.
Las futuras estructuras prometen doble carril, veredas peatonales, defensas hidráulicas, encauzamiento, señalización y obras de protección. Es decir, todo lo que una comunidad necesita para que una lluvia no se transforme automáticamente en aislamiento, logística improvisada y resignación colectiva. Porque una cosa es vivir en un entorno natural imponente y otra muy distinta es quedar condicionado cada vez que el caudal sube y el camino decide tomarse licencia.
Con financiamiento del Fideicomiso Minero Fase VI Veladero, la intervención busca mejorar la seguridad vial y fortalecer la integración de Mogna con el resto de Jáchal. Si las obras avanzan según lo previsto, los vecinos podrían pasar de medir el cielo con preocupación a mirar las tormentas con algo más parecido a la tranquilidad. Y eso, en una zona donde los ríos suelen tener opinión propia, ya sería una pequeña revolución de cemento, planificación y alivio comunitario.