San Juan comenzará una de las transformaciones más importantes de su sistema eléctrico. El vicepresidente del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), Roberto Ferrero, confirmó que en el plazo de un año estarán instalados los 4.100 medidores inteligentes previstos para los grandes comercios e industrias de la provincia.
El funcionario aclaró que la primera etapa no alcanzará a pequeños comercios ni a usuarios residenciales. La prioridad estará puesta en los establecimientos con mayores niveles de consumo eléctrico, donde la incorporación de esta tecnología permitirá obtener beneficios de manera inmediata.
Información en tiempo real para una red más eficiente
Los nuevos equipos reemplazarán el sistema tradicional de lectura manual y enviarán información en tiempo real a la distribuidora. Entre sus principales funciones se encuentran la detección automática de cortes del servicio, el conocimiento del consumo instantáneo, el monitoreo de la tensión de la red y la posibilidad de implementar en el futuro nuevas modalidades tarifarias.
«El objetivo es que esta instalación haga a mejorar la competitividad de nuestras empresas», explicó Ferrero, quien indicó que el despliegue será acompañado por un comité integrado por la Unión Industrial de San Juan, la Universidad Nacional de San Juan, el Instituto de Energía Eléctrica y el Conicet, con el propósito de garantizar que la implementación beneficie a los usuarios.
El primer paso hacia la transición energética
Según explicó el vicepresidente del EPRE, los medidores inteligentes constituyen el primer paso de un proceso de modernización que permitirá avanzar hacia esquemas de tarifas por horario de consumo, una gestión inteligente de la demanda y la incorporación masiva de nuevas tecnologías vinculadas con la transición energética.
Por qué los hogares deberán esperar
Ferrero señaló que la decisión de excluir por ahora a los usuarios residenciales responde a un criterio económico. «Cuando se despliega una tecnología, los beneficios tienen que superar a los costos. Para los grandes usuarios eso hoy ocurre; para los usuarios residenciales todavía no», afirmó.
No obstante, sostuvo que esa realidad cambiará con la expansión de los autos eléctricos, los paneles solares domiciliarios y otras tecnologías que demandarán una administración más inteligente de la energía. «En algún momento van a aparecer las baterías, muchos hogares tendrán autos eléctricos y todas nuestras industrias tendrán medidores inteligentes. La transición energética ya está ocurriendo», sostuvo.
San Juan instalará en el plazo de un año 4.100 medidores inteligentes destinados a grandes comercios e industrias. La iniciativa, impulsada por el EPRE, busca modernizar la red eléctrica, mejorar la competitividad de los grandes usuarios y sentar las bases para la transición energética mediante tecnologías que permitirán una gestión más eficiente del consumo.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En doce meses habrá 4.100 medidores inteligentes funcionando en las empresas que más electricidad consumen en San Juan. Mientras algunos todavía esperan que pase el lector con la libreta, otros ya tendrán un equipo que informa el consumo en tiempo real como si la red eléctrica hubiera descubierto el siglo XXI.
La apuesta es que las industrias administren mejor su energía, detecten fallas al instante y, más adelante, puedan pagar según el horario en que consumen. Es como pasar de un teléfono con disco a uno que, además de llamar, te avisa cuándo se quedó sin batería el vecino. La diferencia es que acá lo que está en juego no es una conversación, sino la competitividad.
La decisión también deja en claro que la modernización llegará por etapas. Los hogares deberán esperar porque, según el criterio del EPRE, el costo de incorporar esta tecnología todavía supera los beneficios para ese segmento. En cambio, donde los consumos son altos, cada dato en tiempo real puede traducirse en una mejor administración de la energía y en menores pérdidas.
El plan no termina con los medidores. Detrás aparece un escenario donde convivirán autos eléctricos, paneles solares, baterías domésticas y una red que tendrá que coordinar todo ese movimiento sin que el sistema quede regulando como un semáforo un lunes a las ocho de la mañana.
La transición energética avanza con palabras como digitalización, eficiencia y redes inteligentes. Traducido al idioma cotidiano: la electricidad también empezó a pedir actualización de sistema. Y esta vez no se puede apretar «recordármelo mañana».
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
San Juan comenzará una de las transformaciones más importantes de su sistema eléctrico. El vicepresidente del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), Roberto Ferrero, confirmó que en el plazo de un año estarán instalados los 4.100 medidores inteligentes previstos para los grandes comercios e industrias de la provincia.
El funcionario aclaró que la primera etapa no alcanzará a pequeños comercios ni a usuarios residenciales. La prioridad estará puesta en los establecimientos con mayores niveles de consumo eléctrico, donde la incorporación de esta tecnología permitirá obtener beneficios de manera inmediata.
Información en tiempo real para una red más eficiente
Los nuevos equipos reemplazarán el sistema tradicional de lectura manual y enviarán información en tiempo real a la distribuidora. Entre sus principales funciones se encuentran la detección automática de cortes del servicio, el conocimiento del consumo instantáneo, el monitoreo de la tensión de la red y la posibilidad de implementar en el futuro nuevas modalidades tarifarias.
«El objetivo es que esta instalación haga a mejorar la competitividad de nuestras empresas», explicó Ferrero, quien indicó que el despliegue será acompañado por un comité integrado por la Unión Industrial de San Juan, la Universidad Nacional de San Juan, el Instituto de Energía Eléctrica y el Conicet, con el propósito de garantizar que la implementación beneficie a los usuarios.
El primer paso hacia la transición energética
Según explicó el vicepresidente del EPRE, los medidores inteligentes constituyen el primer paso de un proceso de modernización que permitirá avanzar hacia esquemas de tarifas por horario de consumo, una gestión inteligente de la demanda y la incorporación masiva de nuevas tecnologías vinculadas con la transición energética.
Por qué los hogares deberán esperar
Ferrero señaló que la decisión de excluir por ahora a los usuarios residenciales responde a un criterio económico. «Cuando se despliega una tecnología, los beneficios tienen que superar a los costos. Para los grandes usuarios eso hoy ocurre; para los usuarios residenciales todavía no», afirmó.
No obstante, sostuvo que esa realidad cambiará con la expansión de los autos eléctricos, los paneles solares domiciliarios y otras tecnologías que demandarán una administración más inteligente de la energía. «En algún momento van a aparecer las baterías, muchos hogares tendrán autos eléctricos y todas nuestras industrias tendrán medidores inteligentes. La transición energética ya está ocurriendo», sostuvo.
San Juan instalará en el plazo de un año 4.100 medidores inteligentes destinados a grandes comercios e industrias. La iniciativa, impulsada por el EPRE, busca modernizar la red eléctrica, mejorar la competitividad de los grandes usuarios y sentar las bases para la transición energética mediante tecnologías que permitirán una gestión más eficiente del consumo.
En doce meses habrá 4.100 medidores inteligentes funcionando en las empresas que más electricidad consumen en San Juan. Mientras algunos todavía esperan que pase el lector con la libreta, otros ya tendrán un equipo que informa el consumo en tiempo real como si la red eléctrica hubiera descubierto el siglo XXI.
La apuesta es que las industrias administren mejor su energía, detecten fallas al instante y, más adelante, puedan pagar según el horario en que consumen. Es como pasar de un teléfono con disco a uno que, además de llamar, te avisa cuándo se quedó sin batería el vecino. La diferencia es que acá lo que está en juego no es una conversación, sino la competitividad.
La decisión también deja en claro que la modernización llegará por etapas. Los hogares deberán esperar porque, según el criterio del EPRE, el costo de incorporar esta tecnología todavía supera los beneficios para ese segmento. En cambio, donde los consumos son altos, cada dato en tiempo real puede traducirse en una mejor administración de la energía y en menores pérdidas.
El plan no termina con los medidores. Detrás aparece un escenario donde convivirán autos eléctricos, paneles solares, baterías domésticas y una red que tendrá que coordinar todo ese movimiento sin que el sistema quede regulando como un semáforo un lunes a las ocho de la mañana.
La transición energética avanza con palabras como digitalización, eficiencia y redes inteligentes. Traducido al idioma cotidiano: la electricidad también empezó a pedir actualización de sistema. Y esta vez no se puede apretar «recordármelo mañana».