Tras varias reuniones entre productores, autoridades de Fecovita y el Ministerio de Producción, finalmente se alcanzó un acuerdo por el precio de la uva, lo que permitirá avanzar con la facturación y el pago de la cosecha. Aunque los valores acordados no coinciden con la propuesta inicial realizada por la empresa, los productores resolvieron aceptar la oferta ante la necesidad de contar con recursos para afrontar las labores culturales de los viñedos.
Las negociaciones y el reclamo de los productores
La productora Jalife explicó que se desarrollaron distintas reuniones entre Fecovita y el Ministerio de Producción para intentar destrabar el conflicto. «Se nos había ofrecido un valor cercano a los precios de mercado, que son $290, $300 de las uvas tintas, y después hubo unas idas y vueltas en el sentido de que en principio no era ese el precio», dijo.
Además, detalló que los productores decidieron organizarse para presentar un planteo conjunto. «Entonces nos agrupamos todos los productores que habíamos recibido la misma oferta, e hicimos un grupo para en conjunto transmitirles a las autoridades de Fecovita esta situación. Y es así que tuvimos varias reuniones, que ahí participó la Mesa Vitícola con toda su estructura», agregó.
Jalife confirmó que, alcanzado el entendimiento, comenzó la etapa administrativa. «Desde la empresa Fecovita se nos ha asignado una persona distinta a la que oportunamente nos dio todos esos valores que no coinciden con lo que en la realidad se planteó actualmente, entonces se nos ha asignado una persona con la cual vamos a tener el vínculo de toda la tarea administrativa, de facturación, entrega de valores, así que el diálogo es bueno, ya tenemos toda la logística administrativa, así que a partir de hoy, los productores involucrados se pueden acercar a la empresa para que los atiendan y formalicen la facturación.»
Los nuevos valores acordados
Por su parte, Pablo Martín, integrante de la Mesa Vitícola, recordó que el conflicto comenzó cuando el precio inicialmente ofrecido fue modificado al momento de facturar. «El precio ofrecido inicialmente era $300 para las uvas tintas y $200 para las uvas blancas o comunes. Llegado el momento de facturación, el precio se redujo a 200 pesos las uvas tintas y 180 las uvas blancas y comunes.»
Tras las negociaciones, los productores aceptaron una nueva propuesta. «Se terminó aceptando una propuesta realizada por Fecovita que, si bien no es el precio acordado inicialmente, se acerca algo un poco más a la realidad. El precio acordado ha sido $185 en el caso de las uvas comunes y de $255 las uvas tintas.»
Menos cuotas y continuidad del diálogo
Pedro Mestre destacó que el acuerdo también permitió mejorar las condiciones de pago. «Cuando ya se empezó a cerrar el tema de facturación, se hizo un plazo de 8 cuotas y ahora también se ha logrado poder dialogar y cerrar en 7 cuotas.»
Asimismo, valoró el rol desempeñado por el Ministerio de Producción durante las conversaciones. «El papel tal vez principal fue de ser intermediario nuestro también en cuanto al planteo de esto de que no se cumplió la palabra o la promesa de precio. Hizo creo que todas las gestiones posibles, más allá de tratarse de un negocio entre privados, para acercar a las partes y lograr el acuerdo.»
Con el entendimiento alcanzado, los productores podrán iniciar la facturación y acceder a los recursos necesarios para afrontar las tareas de poda y mantenimiento de los viñedos, mientras ambas partes buscarán sostener un canal de diálogo que contribuya a evitar nuevos conflictos comerciales.
Tras una serie de negociaciones entre productores, Fecovita y el Ministerio de Producción, se alcanzó un acuerdo por el precio de las uvas tintas y comunes. Además de fijar nuevos valores, las partes redujeron el plazo de pago de ocho a siete cuotas, lo que permitirá avanzar con la facturación y brindar recursos para las tareas de mantenimiento de los viñedos.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
De $300 prometidos a $255 acordados. En el medio hubo reuniones, reclamos, cuentas que no cerraban y productores haciendo más cálculos que un vecino tratando de entender la boleta de la luz.
La cosecha ya estaba lista, pero la facturación parecía hacer fila en una oficina pública un lunes después de un fin de semana largo. El precio cambiaba según el momento de la conversación y la única certeza era que los viñedos no iban a esperar a que terminara la discusión.
Los productores decidieron organizarse cuando advirtieron que el valor ofrecido inicialmente no era el mismo que aparecía al momento de facturar. La respuesta fue hacer frente común y llevar el planteo hasta las autoridades de Fecovita con el acompañamiento de la Mesa Vitícola. Porque negociar de a uno puede parecer sencillo, hasta que el número cambia justo cuando llega el momento de firmar.
Después de varias reuniones apareció un punto de equilibrio. No fue el precio original, tampoco el más bajo que había generado el conflicto. Fue uno de esos acuerdos donde nadie sale festejando como campeón, pero todos entienden que seguir discutiendo también tiene costos. Mientras tanto, la poda y el mantenimiento de los viñedos seguían mirando el calendario con bastante menos paciencia que las mesas de negociación.
También hubo otro detalle que no pasó inadvertido: el plazo de pago bajó de ocho a siete cuotas. Una diferencia que sobre el papel parece pequeña, pero que para quien necesita afrontar gastos de producción puede significar bastante más que un simple número. A veces una cuota menos pesa más que varios discursos sobre el diálogo.
El Ministerio de Producción ofició de intermediario en un conflicto entre privados, intentando acercar posiciones cuando la palabra empeñada y los valores finales dejaron de caminar por la misma vereda. Al final hubo acuerdo, habrá facturación y los viñedos podrán seguir su curso. En este negocio, la uva madura una vez por temporada. Las promesas, en cambio, parecen tener distintas fechas de cosecha.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tras varias reuniones entre productores, autoridades de Fecovita y el Ministerio de Producción, finalmente se alcanzó un acuerdo por el precio de la uva, lo que permitirá avanzar con la facturación y el pago de la cosecha. Aunque los valores acordados no coinciden con la propuesta inicial realizada por la empresa, los productores resolvieron aceptar la oferta ante la necesidad de contar con recursos para afrontar las labores culturales de los viñedos.
Las negociaciones y el reclamo de los productores
La productora Jalife explicó que se desarrollaron distintas reuniones entre Fecovita y el Ministerio de Producción para intentar destrabar el conflicto. «Se nos había ofrecido un valor cercano a los precios de mercado, que son $290, $300 de las uvas tintas, y después hubo unas idas y vueltas en el sentido de que en principio no era ese el precio», dijo.
Además, detalló que los productores decidieron organizarse para presentar un planteo conjunto. «Entonces nos agrupamos todos los productores que habíamos recibido la misma oferta, e hicimos un grupo para en conjunto transmitirles a las autoridades de Fecovita esta situación. Y es así que tuvimos varias reuniones, que ahí participó la Mesa Vitícola con toda su estructura», agregó.
Jalife confirmó que, alcanzado el entendimiento, comenzó la etapa administrativa. «Desde la empresa Fecovita se nos ha asignado una persona distinta a la que oportunamente nos dio todos esos valores que no coinciden con lo que en la realidad se planteó actualmente, entonces se nos ha asignado una persona con la cual vamos a tener el vínculo de toda la tarea administrativa, de facturación, entrega de valores, así que el diálogo es bueno, ya tenemos toda la logística administrativa, así que a partir de hoy, los productores involucrados se pueden acercar a la empresa para que los atiendan y formalicen la facturación.»
Los nuevos valores acordados
Por su parte, Pablo Martín, integrante de la Mesa Vitícola, recordó que el conflicto comenzó cuando el precio inicialmente ofrecido fue modificado al momento de facturar. «El precio ofrecido inicialmente era $300 para las uvas tintas y $200 para las uvas blancas o comunes. Llegado el momento de facturación, el precio se redujo a 200 pesos las uvas tintas y 180 las uvas blancas y comunes.»
Tras las negociaciones, los productores aceptaron una nueva propuesta. «Se terminó aceptando una propuesta realizada por Fecovita que, si bien no es el precio acordado inicialmente, se acerca algo un poco más a la realidad. El precio acordado ha sido $185 en el caso de las uvas comunes y de $255 las uvas tintas.»
Menos cuotas y continuidad del diálogo
Pedro Mestre destacó que el acuerdo también permitió mejorar las condiciones de pago. «Cuando ya se empezó a cerrar el tema de facturación, se hizo un plazo de 8 cuotas y ahora también se ha logrado poder dialogar y cerrar en 7 cuotas.»
Asimismo, valoró el rol desempeñado por el Ministerio de Producción durante las conversaciones. «El papel tal vez principal fue de ser intermediario nuestro también en cuanto al planteo de esto de que no se cumplió la palabra o la promesa de precio. Hizo creo que todas las gestiones posibles, más allá de tratarse de un negocio entre privados, para acercar a las partes y lograr el acuerdo.»
Con el entendimiento alcanzado, los productores podrán iniciar la facturación y acceder a los recursos necesarios para afrontar las tareas de poda y mantenimiento de los viñedos, mientras ambas partes buscarán sostener un canal de diálogo que contribuya a evitar nuevos conflictos comerciales.
Tras una serie de negociaciones entre productores, Fecovita y el Ministerio de Producción, se alcanzó un acuerdo por el precio de las uvas tintas y comunes. Además de fijar nuevos valores, las partes redujeron el plazo de pago de ocho a siete cuotas, lo que permitirá avanzar con la facturación y brindar recursos para las tareas de mantenimiento de los viñedos.
De $300 prometidos a $255 acordados. En el medio hubo reuniones, reclamos, cuentas que no cerraban y productores haciendo más cálculos que un vecino tratando de entender la boleta de la luz.
La cosecha ya estaba lista, pero la facturación parecía hacer fila en una oficina pública un lunes después de un fin de semana largo. El precio cambiaba según el momento de la conversación y la única certeza era que los viñedos no iban a esperar a que terminara la discusión.
Los productores decidieron organizarse cuando advirtieron que el valor ofrecido inicialmente no era el mismo que aparecía al momento de facturar. La respuesta fue hacer frente común y llevar el planteo hasta las autoridades de Fecovita con el acompañamiento de la Mesa Vitícola. Porque negociar de a uno puede parecer sencillo, hasta que el número cambia justo cuando llega el momento de firmar.
Después de varias reuniones apareció un punto de equilibrio. No fue el precio original, tampoco el más bajo que había generado el conflicto. Fue uno de esos acuerdos donde nadie sale festejando como campeón, pero todos entienden que seguir discutiendo también tiene costos. Mientras tanto, la poda y el mantenimiento de los viñedos seguían mirando el calendario con bastante menos paciencia que las mesas de negociación.
También hubo otro detalle que no pasó inadvertido: el plazo de pago bajó de ocho a siete cuotas. Una diferencia que sobre el papel parece pequeña, pero que para quien necesita afrontar gastos de producción puede significar bastante más que un simple número. A veces una cuota menos pesa más que varios discursos sobre el diálogo.
El Ministerio de Producción ofició de intermediario en un conflicto entre privados, intentando acercar posiciones cuando la palabra empeñada y los valores finales dejaron de caminar por la misma vereda. Al final hubo acuerdo, habrá facturación y los viñedos podrán seguir su curso. En este negocio, la uva madura una vez por temporada. Las promesas, en cambio, parecen tener distintas fechas de cosecha.