El procedimiento se desarrolló este viernes 6 de noviembre en el puesto del Control Forestal, sobre el trazado de la Ruta Nacional 141. En ese punto, el personal del Escuadrón de Gendarmería detuvo la marcha de los rodados para una inspección de rutina y, al solicitar los certificados de la Revisión Técnica Obligatoria, constató irregularidades visibles en los papeles presentados.
Cómo se detectó la documentación adulterada
Ante las sospechas sobre la validez de los formularios, los efectivos se comunicaron con el taller emisor consignado en las planillas, Tecnitrans San Juan S.R.L. Desde la empresa confirmaron que no habían confeccionado ni emitido los certificados que exhibían los automovilistas en el control.
Entre los rodados inspeccionados se constató el caso de una camioneta Chevrolet S10 conducida por un hombre oriundo de la provincia de San Luis, quien presentó una constancia adulterada. Por disposición judicial, el personal de la fuerza retuvo el vehículo, la oblea apócrifa, la licencia de conducir y la cédula del rodado.
Intervención de la fiscalía y secuestro de los rodados
En el caso intervino la Unidad Fiscal de Investigaciones Genérica de San Juan, bajo el legajo 156/26, caratulado por presunta falsificación de documentación en perjuicio de la Administración Pública. La fiscalía ordenó la demora de los conductores y el secuestro preventivo de los vehículos involucrados.
Tanto la camioneta como los elementos incautados durante el operativo fueron trasladados al depósito judicial de la Comisaría 9.ª de Caucete, donde quedaron a disposición de la Justicia mientras avanzan las actuaciones correspondientes.
Gendarmería Nacional secuestró vehículos en un control en la Ruta 141, en Caucete, tras detectar certificados de RTO falsos. La fiscalía abrió una causa penal.
Los efectivos comprobaron la irregularidad en el puesto del Control Forestal y el taller emisor desconoció los papeles. La UFI Genérica ordenó el secuestro de los rodados y de la documentación.
En un alarde de fe ciega en el poder del diseño gráfico artesanal, varios conductores decidieron que someter el auto a frenómetros reales era un trámite innecesario si uno cuenta con una impresora hogareña y suficiente audacia. La fantasía chocó de frente contra la realidad este viernes 6 de noviembre en el puesto del Control Forestal sobre la Ruta Nacional 141, en Caucete, cuando efectivos de Gendarmería Nacional frenaron los rodados en una inspección de rutina y advirtieron a simple vista que los certificados de la Revisión Técnica Obligatoria tenían menos legitimidad que billete de tres pesos.
El suspenso duró exactamente lo que tardaron los uniformados en marcar el teléfono de Tecnitrans San Juan S.R.L., la empresa que figuraba como supuesta emisora en las planillas. Desde el taller confirmaron con pasmosa frialdad que jamás habían confeccionado ni emitido semejantes papeles, sepultando de inmediato la coartada de los automovilistas. Entre los casos más destacados cayó una camioneta Chevrolet S10 al mando de un hombre oriundo de San Luis, quien entregó su constancia apócrifa esperando un milagro administrativo que nunca llegó; en su lugar, la autoridad le retuvo la camioneta, la oblea falsa, la cédula y la licencia de conducir en un combo demoledor.
La audaz maniobra terminó escalando hasta la Unidad Fiscal de Investigaciones Genérica de San Juan, que abrió el legajo 156/26 por presunta falsificación de documentación en perjuicio de la Administración Pública. La fiscalía dispuso la demora de los conductores y el secuestro preventivo de los vehículos, que terminaron alojados en el depósito judicial de la Comisaría 9.ª de Caucete. Así concluyó una jornada donde el ingenio para esquivar la fosa mecánica derivó en una causa penal, demostrando que falsificar obleas al costado de la ruta sigue siendo la peor estrategia de transporte conocida por la humanidad.
