Los abogados del presidente paraguayo Santiago Peña pidieron este viernes 6 de noviembre al Senado que declare nulo el juicio político abierto en su contra tras la crisis de Ueno Bank. El mandatario no asistió a la audiencia y fue representado por Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda. Antes de escucharlos, la Cámara Alta rechazó la prórroga de 72 horas que había solicitado Peña para preparar su descargo.
La renuncia y los plazos de la defensa
Ferreiro sostuvo que el juicio político pierde su objeto cuando la persona sometida al proceso renuncia. Peña había presentado su dimisión el jueves 5 de noviembre, pero la sesión del Congreso convocada para tratarla quedó sin cuórum. La renuncia seguía sin hacerse efectiva al momento de la audiencia.
El abogado también afirmó que asumió la defensa con poco margen y que no había podido revisar el expediente completo. Preda cuestionó el plazo que fijó el Senado y sostuvo que afectó el derecho del mandatario a preparar su descargo.
El Senado incorporó las pruebas de la acusación
Preda reconoció que la crisis bancaria perjudicó a los ahorristas y dijo que merecen respuestas. Al referirse a la responsabilidad de Peña, sostuvo que el escrito acusatorio carecía de pruebas.
Tras la exposición de los abogados, el Senado votó por 41 votos a favor y ninguno en contra la incorporación del material presentado por los diputados acusadores. Luego pasó a un cuarto intermedio antes de los alegatos finales. La participación personal de Peña estaba prevista para esa instancia.
Santiago Peña faltó a la audiencia y sus abogados pidieron al Senado de Paraguay que declare nulo el juicio político. La defensa cuestionó el plazo para preparar el descargo y sostuvo que la renuncia debía cerrar el trámite. El Senado rechazó la prórroga de 72 horas y, tras escuchar a los abogados, incorporó las pruebas de la acusación.
Santiago Peña presentó la renuncia el jueves. El viernes, el Senado escuchó a sus abogados. La sesión del Congreso que debía tratar la dimisión se había quedado sin cuórum. El juicio político, en cambio, siguió su curso. En el Congreso paraguayo, salir por la puerta de la renuncia y llegar al recinto del juicio resultaron ser dos trámites distintos.
Peña pidió 72 horas más para preparar su defensa. El Senado rechazó el pedido y quienes se sentaron a dar explicaciones fueron Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda. Ferreiro dijo que asumió el caso con poco tiempo y que todavía no había podido estudiar el expediente completo. La primera discusión del día fue, literalmente, sobre cuántas horas merecía la discusión del día.
Ferreiro sostuvo que la renuncia le quitaba sentido al juicio y comparó la situación con el reclamo de una deuda ya saldada. La comparación tenía un detalle pendiente: la sesión que debía tratar la dimisión había caído por falta de cuórum. En la contabilidad de la defensa, la deuda estaba cancelada. En la mesa de entradas del Congreso, seguía el trámite.
Preda dijo que el escrito acusatorio carecía de pruebas. Más tarde, 41 senadores votaron a favor de incorporar el material presentado por los diputados acusadores. Admitir esos documentos deja abierta la discusión sobre qué demuestran. Por lo pronto, el Senado ya decidió qué papeles quiere tener sobre la mesa cuando llegue el momento de deliberar.
La crisis de Ueno Bank llevó el caso al Congreso, donde ahora se discuten plazos, documentos y el efecto de una renuncia sin tratar. Peña ya mandó la carta. El Senado todavía tiene la última palabra sobre su continuidad.
