Las familias de Uriel Ríos y Martín Quinteros convocaron a una nueva marcha para pedir justicia este jueves 15 de octubre, a las 12, frente a la Legislatura Provincial de San Juan, según la convocatoria que difundieron.
Reclaman avances en las investigaciones judiciales por las dos muertes, que siguen abiertas. No se informaron recorridos ni cortes de tránsito.
La concentración del 9 de octubre
No es la primera movilización. El viernes 9 de octubre, las familias ya se habían concentrado en la Plaza 25 de Mayo para reclamar avances en las dos causas.
Los dos casos
Martín Gonzalo Quinteros, de 19 años, murió en la noche del 14 de septiembre en una vivienda de la Villa 1° de Mayo, en Chimbas. Según el relato de su novia, dos hombres entraron a la casa y le dispararon en el rostro. En ese momento los dos sospechosos quedaron prófugos y la UFI Delitos Especiales tomó la investigación.
Uriel Ríos, de 17 años, murió el 21 de septiembre. Él y su hermano fueron atacados con armas blancas durante una fiesta privada por el Día del Estudiante en una quinta de Pocito. Los dos fueron trasladados de urgencia desde el Hospital Federico Cantoni a un centro de mayor complejidad, y Uriel murió por las heridas en el tórax.
Son dos causas distintas, con investigaciones separadas, que las familias decidieron acompañar juntas en la calle.
Las familias de Uriel Ríos y Martín Quinteros convocaron a una marcha para este jueves 15 de octubre, a las 12, frente a la Legislatura Provincial de San Juan. Piden avances en las investigaciones por las dos muertes, ocurridas en septiembre en Pocito y en Chimbas.
A las 12, frente a la Legislatura. Las familias de Uriel Ríos y Martín Quinteros vuelven a la calle este jueves. No llevan consignas nuevas: llevan las mismas, con un mes más encima.
Martín tenía 19 años. Lo mataron de un disparo el 14 de septiembre en una casa de la Villa 1° de Mayo, en Chimbas. Uriel tenía 17 y murió el 21 de septiembre, después de que lo atacaran con un arma blanca en una fiesta por el Día del Estudiante en Pocito. Dos causas distintas, un mismo reclamo y la misma espera.
El viernes 9 ya se habían concentrado en la Plaza 25 de Mayo. Ahora cambian la plaza por la puerta de la Legislatura, donde se hacen las leyes. Las respuestas, en cambio, se esperan en otro edificio: los expedientes siguen abiertos.
Las familias eligieron el mediodía de un día hábil, cuando la ciudad está despierta y apurada. Es la forma de pedir que alguien frene un minuto y se acuerde de dos nombres.
En casos así, el tiempo corre distinto para cada uno. Para la causa, un mes es una etapa de la investigación, con pericias, testimonios y oficios que van y vienen. Para una familia, un mes son treinta mañanas con la misma silla vacía en la mesa y el mismo teléfono que no suena con novedades.
Por eso vuelven a la calle, con carteles hechos a mano y los nombres escritos en grande. El pedido es simple y lo repiten en cada convocatoria: que los expedientes avancen y que alguien responda.
