El conflicto docente en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) ya acumula 41 días sin clases durante 2026 y comenzó a generar modificaciones concretas en el calendario de los colegios preuniversitarios. El Colegio Central Universitario extenderá una semana su ciclo lectivo para avanzar con la recuperación de contenidos.
La medida se conoce mientras un grupo de padres autoconvocados de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, la Escuela de Comercio Libertador General San Martín y el Colegio Central Universitario mantiene una presentación ante la Justicia Federal para reclamar garantías sobre la continuidad de las clases.
El reclamo de las familias llegó a la Justicia
Las familias presentaron un amparo colectivo con el objetivo de que se garantice el dictado de clases y se establezca un plan que permita cumplir con los días mínimos obligatorios del ciclo lectivo.
El abogado Mariano Domínguez, representante de los padres, explicó que la presentación busca obtener una medida cautelar que asegure la continuidad de la actividad mientras avanza el proceso judicial.
Según sostuvo, los estudiantes de los tres colegios conforman un grupo cuyo derecho fundamental se encuentra afectado por las reiteradas interrupciones de clases.
Por su parte, el rector de la UNSJ, Tadeo Berenguer, evitó anticipar medidas específicas para recuperar las jornadas perdidas y señaló que la cuestión deberá ser resuelta por la Justicia. Además, vinculó el conflicto con la falta de actualización salarial y el recorte en el financiamiento universitario por parte del Gobierno Nacional.
Cada colegio prepara su propio esquema
La coordinadora de los colegios preuniversitarios, Gisela Suligoy, explicó que cada establecimiento elaborará su propio plan de reorganización del calendario debido a que funcionan de manera independiente y cuentan con proyectos pedagógicos diferentes.
El Colegio Central Universitario será el primero en aplicar una extensión concreta: sumará una semana más de clases al ciclo lectivo 2026.
Suligoy aclaró que la recuperación también dependerá de la situación particular de cada docente, debido a que algunos profesores no adhirieron a los paros y lograron completar el dictado previsto de sus materias.
En la Escuela Industrial, mientras tanto, las autoridades continúan relevando la cantidad de horas de clase perdidas para determinar qué medidas deberán implementarse.
Definen los contenidos prioritarios
Los equipos directivos de los tres colegios también trabajan en la selección de los contenidos mínimos que deberán dictarse antes de finalizar el año, con esquemas ajustados a la situación de cada institución y cada espacio curricular.
Mientras avanzan esas definiciones, las familias permanecen a la espera de la resolución de la Justicia Federal sobre el amparo colectivo presentado para garantizar la continuidad de las clases y el cumplimiento del calendario académico.
El Colegio Central Universitario extenderá una semana el ciclo lectivo 2026 para recuperar contenidos afectados por los paros docentes en la UNSJ, que ya acumulan 41 días sin actividad. La medida forma parte de los planes que cada colegio preuniversitario prepara de manera independiente, mientras un grupo de padres espera una resolución de la Justicia Federal sobre un amparo colectivo.
Cuarenta y un días sin clases y, por ahora, una semana más de ciclo lectivo en el Central Universitario. La cuenta no pretende hacer magia: busca recuperar contenidos después de un año en el que el calendario escolar terminó pareciéndose a esos almanaques de comercio donde siempre hay alguna fecha marcada con fibrón.
El Colegio Central Universitario será el primero de los preuniversitarios de la UNSJ en extender formalmente las clases. Cada institución, sin embargo, preparará su propio esquema porque funcionan con proyectos pedagógicos independientes: misma universidad, mismo conflicto y tres maneras distintas de acomodar un calendario que ya viene haciendo equilibrio.
La coordinadora Gisela Suligoy explicó que la recuperación dependerá incluso de cada docente, ya que no todos adhirieron a las medidas de fuerza. Traducido al idioma administrativo, algunas materias necesitan recuperar más que otras y el rompecabezas se arma curso por curso, como horario escolar de marzo pero con diciembre golpeando la puerta.
Mientras tanto, en la Escuela Industrial todavía relevan cuántas horas se perdieron y los equipos directivos seleccionan los contenidos mínimos que deberán dictarse antes de terminar el año. El concepto de “mínimos” adquiere así una relevancia poco habitual cuando quedan pocas hojas en el calendario y muchas en los programas.
En paralelo, padres de los tres colegios presentaron un amparo colectivo ante la Justicia Federal para pedir continuidad de clases y un plan que garantice los días obligatorios. El rector Tadeo Berenguer señaló que la situación deberá resolverse judicialmente y vinculó el conflicto con la falta de actualización salarial y el financiamiento universitario.
Entre cautelares, horas perdidas y semanas agregadas, el ciclo 2026 ya encontró una manera inesperada de extenderse: cuando diciembre llegue, algunos todavía van a estar esperando que suene el timbre.