El Gobierno Nacional anunció que ampliará las denuncias judiciales contra empresas que estarían realizando tareas de exploración y explotación de hidrocarburos en la zona de las Islas Malvinas. La decisión se suma a las presentaciones efectuadas la semana pasada por el canciller Pablo Quirno y el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio.
Según explicó el vocero presidencial, Adrián Ravier, el Ejecutivo considera que esas actividades vulneran la legislación argentina y, particularmente, la Ley 26.659, que establece restricciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina cuando no existe la autorización correspondiente.
Las nuevas presentaciones judiciales estarán orientadas a incorporar a otras compañías a la denuncia ya iniciada, como parte de la estrategia adoptada por el Gobierno frente a las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en la zona.
La estrategia argentina por Malvinas
La administración nacional aseguró que continuará utilizando herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para sostener el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
En ese marco, el Gobierno también brindó detalles sobre la futura Base Naval Integrada que comenzará a construirse en Tierra del Fuego. De acuerdo con la información oficial, el proyecto tendrá funciones relacionadas con la vigilancia y el control del Atlántico Sur y de sus recursos naturales, además de brindar apoyo logístico a las operaciones argentinas en la Antártida.
Vigilancia marítima y mayor capacidad portuaria
La instalación contará además con capacidades de protección naval y aérea. Para esas tareas está prevista la participación de un avión de patrulla marítima P-3 Orion y de los nuevos F-16 incorporados por el país.
El proyecto incluye también la construcción de muelles comerciales y civiles, con el objetivo de ampliar la capacidad portuaria de la región y reducir las demoras que actualmente enfrentan los buques durante las maniobras de amarre.
El Gobierno Nacional anunció que ampliará las denuncias judiciales contra empresas vinculadas con tareas de exploración y explotación de hidrocarburos en la zona de las Islas Malvinas. El Ejecutivo sostiene que esas actividades vulneran la Ley 26.659 y ratificó que utilizará herramientas diplomáticas, económicas y legales para sostener el reclamo argentino de soberanía en el Atlántico Sur.
El Atlántico Sur volvió a convertirse en escenario de una de esas discusiones en las que la geografía, el petróleo, la diplomacia y los tribunales terminan sentados en la misma mesa, aunque ninguno haya confirmado asistencia. El Gobierno Nacional anunció que ampliará las denuncias contra empresas que realizan actividades hidrocarburíferas en la zona de las Islas Malvinas, una decisión que suma expedientes a un conflicto que, evidentemente, no necesitaba más carpetas para recordar que sigue abierto.
La estrategia oficial se apoya en la Ley 26.659 y promete desplegar herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales. Básicamente, el repertorio completo del Estado, salvo enviar una carta documento escrita con Comic Sans para que nadie pueda alegar que faltó contundencia. Las nuevas presentaciones buscarán incorporar a más compañías a la denuncia ya iniciada, porque en materia de litigios internacionales siempre parece haber lugar para una empresa más y, por supuesto, para varios miles de páginas adicionales.
Mientras los abogados preparan argumentos y los diplomáticos afinan declaraciones, Tierra del Fuego también aparece en el tablero con la futura Base Naval Integrada. El proyecto tendrá funciones de vigilancia y control del Atlántico Sur, protección de recursos naturales y apoyo a las operaciones argentinas en la Antártida. A eso se sumarán capacidades navales y aéreas, con un P-3 Orion y los nuevos F-16, porque si algo enseña la historia es que las discusiones geopolíticas rara vez se resuelven únicamente con un mapa desplegado sobre una mesa.
La iniciativa también contempla muelles comerciales y civiles para ampliar la capacidad portuaria y reducir las demoras de los buques al momento de amarrar. Así, mientras la disputa por la soberanía continúa recorriendo cancillerías, tribunales y organismos internacionales, el Gobierno busca reforzar infraestructura en el extremo sur del país. El Atlántico Sur, mientras tanto, mantiene su tradicional costumbre de ser simultáneamente océano, ruta estratégica, reservorio de recursos y protagonista involuntario de una agenda diplomática con más temporadas que cualquier serie de larga duración.