Un informe elaborado por el Centro de Investigación para la Gestión Integral del Agua en Áreas Áridas (CIGIAA) advirtió sobre el avance de la subsidencia en el Acuífero Tulum, un fenómeno asociado al descenso sostenido de los niveles de agua subterránea y que podría generar consecuencias permanentes para la seguridad hídrica de San Juan.

Los especialistas señalaron que el daño provocado por este proceso es irreversible. Cuando el denominado «esqueleto» de sedimentos se compacta por la pérdida de presión interna, el acuífero pierde definitivamente parte de su capacidad para almacenar agua en esos espacios, limitando la efectividad de futuras estrategias de recarga gestionada.

Los niveles de agua siguen en descenso

De acuerdo con el informe, los niveles de agua en el sector libre del Acuífero Tulum descienden actualmente a un ritmo de 2 metros por año, mientras que en el sector confinado la caída alcanza los 1,5 metros anuales.

Los investigadores destacaron que estos registros son incluso más profundos que los observados durante la histórica sequía de 1972, considerada hasta ahora uno de los períodos más críticos para la disponibilidad hídrica de la provincia.

La situación responde a un desequilibrio persistente entre la extracción y la recarga natural del sistema. Mientras el sector libre experimenta un vaciamiento constante, la presión histórica del acuífero se degrada debido a que el consumo mediante bombeo supera ampliamente el aporte que recibe desde el Río San Juan.

Impacto sobre la producción y la infraestructura

Los especialistas advierten que la subsidencia no sólo implica un descenso de la superficie terrestre, sino también una degradación física del acuífero que compromete la disponibilidad futura del recurso.

Esta situación pone en riesgo la seguridad hídrica de las actividades socio-productivas de San Juan y genera costos crecientes para distintos sectores. El descenso sostenido de los niveles de agua ya provocó la obsolescencia de infraestructura existente y obligó a numerosos propietarios a realizar nuevas perforaciones para acceder al recurso.

Los departamentos de Pocito, Rawson y Capital figuran entre las zonas donde el fenómeno ya tiene consecuencias concretas, con obras de reperforación cada vez más frecuentes para alcanzar napas ubicadas a mayores profundidades.

Las medidas que proponen los científicos

Frente a este escenario, el CIGIAA recomendó la adopción de medidas urgentes para evitar un deterioro mayor del sistema subterráneo.

Entre las principales propuestas se encuentra la suspensión precautoria de nuevos permisos de perforación y la implementación de un plan de recarga artificial que permita dejar circular agua por el cauce del Río San Juan con el objetivo de estabilizar la presión del acuífero.

Los investigadores sostienen que estas acciones resultan necesarias para preservar un recurso estratégico para el abastecimiento urbano, la producción agrícola y el desarrollo económico de la provincia.