Punto PyME incrementó en más de un 30% los créditos otorgados durante su primer mes de funcionamiento en San Juan. El espacio, que concentra la atención de la Agencia Calidad San Juan, la Agencia Fiduciaria San Juan y la Agencia San Juan Desarrollo e Inversiones, también registró un marcado crecimiento en la cantidad de consultas realizadas por empresas, emprendedores y productores.
El presidente de la Agencia Calidad San Juan, Manuel Rodríguez, destacó el balance positivo de esta primera etapa. «El resultado fue muy interesante. Antes de la apertura recibíamos entre siete y 10 consultas diarias y rápidamente pasamos a alrededor de 30, e incluso algunas jornadas superamos esa cifra», afirmó.
Según explicó el funcionario, ese incremento en la demanda comenzó a traducirse en un mayor número de aprobaciones. «Las concreciones también crecieron. Aunque el otorgamiento de un crédito lleva un proceso de evaluación, registramos un aumento superior al 30% en los créditos entregados desde la apertura de Punto PyME», sostuvo.
Un solo lugar para todas las alternativas de financiamiento
Rodríguez señaló que la integración de las tres agencias simplificó la atención al público y agilizó el acceso a las distintas herramientas disponibles. «Hoy una persona puede acercarse a un solo lugar y recibir asesoramiento sobre todas las líneas disponibles. Si una alternativa no se ajusta a su proyecto, inmediatamente puede evaluar otra opción con otra de las agencias que funcionan en el mismo espacio», explicó.
Fondos disponibles y devolución para sostener el sistema
El funcionario indicó que todas las líneas de crédito continúan bajo la modalidad de ventanilla abierta. «Los fondos permanecen disponibles hasta que se agotan y, a medida que los beneficiarios cumplen con el pago de las cuotas, esos recursos vuelven al sistema para financiar nuevos proyectos», señaló.
En ese sentido, remarcó: «Es muy importante que quienes accedieron a un crédito cumplan con sus obligaciones, porque eso permite que otros emprendedores y empresas también puedan acceder al financiamiento».
Requisitos según el tipo de crédito
Rodríguez explicó que las condiciones varían de acuerdo con el monto y la línea elegida. En los créditos destinados a emprendedores o proyectos en etapa inicial, uno de los principales requisitos consiste en presentar una garantía mediante un cheque propio o de terceros.
Para las líneas de mayor financiamiento, el análisis incorpora la capacidad de pago, la trayectoria de la empresa, la situación impositiva y las garantías ofrecidas. Además, cuando la solicitud supera los $30 millones, también se requieren garantías reales.
Las líneas de crédito vigentes
Bienes de Capital: financiamiento de hasta $150.000.000, con una tasa equivalente al 60% de la Tasa Badlar y un plazo total de 48 meses, incluidos seis meses de gracia para el pago del capital.
Prestadores Turísticos: destinada al sector turístico, con una tasa del 50% de la Tasa Badlar. Cuenta con dos modalidades de financiamiento: bienes de capital y capital de trabajo.
Capital de Trabajo Impulso: permite acceder a créditos de hasta $30.000.000, con una tasa del 60% de la Tasa Badlar y un plazo de devolución de 18 meses, incluidos tres meses de gracia para el capital.
Contingencias Climáticas: ofrece hasta $20.000.000, según el porcentaje de daños registrados. La tasa varía entre el 10% y el 50% de la Tasa Badlar, mientras que los plazos van de 12 a 24 meses, con períodos de gracia de entre seis y doce meses.
Bienes de Capital para Desarrollo Estratégico: financia proyectos de hasta $250.000.000, con una tasa equivalente al 40% de la Tasa Badlar y un plazo total de 60 meses, con 12 meses de gracia para el capital.
Capital de Trabajo: contempla créditos de hasta $30.000.000, una tasa del 60% de la Tasa Badlar y un plazo de 18 meses, incluidos tres meses de gracia.
Labores Culturales Agrícolas: destinada al sector agropecuario, permite acceder hasta $10.000.000, con un tope de $750.000 por hectárea cultivada. Tiene una tasa del 50% de la Tasa Badlar y un plazo total de 12 meses, con cuatro meses de gracia para el pago del capital.
Punto PyME registró un incremento superior al 30% en los créditos otorgados durante su primer mes de funcionamiento en San Juan. El aumento estuvo acompañado por un fuerte crecimiento en las consultas de empresas, emprendedores y productores, impulsado por la centralización de tres agencias provinciales en un único espacio de atención.
Treinta consultas por día donde antes llegaban diez. Hay filas que no las arma un recital, sino la posibilidad de conseguir financiamiento para que un proyecto deje de vivir únicamente en una carpeta prolija.
Juntar tres oficinas en un mismo lugar parece una idea tan revolucionaria como descubrir que el control remoto necesita pilas. Pero en un país donde un trámite suele parecer una serie con demasiadas temporadas, encontrar todas las respuestas detrás del mismo mostrador termina siendo una novedad digna de aplauso contenido.
El salto en la cantidad de créditos aprobados llegó después del aumento en las consultas. No fue magia ni una lluvia de billetes cayendo sobre el Centro Cívico. Fue consecuencia de que quien entraba buscando una línea de financiamiento ya no tenía que peregrinar entre distintas dependencias para descubrir que la respuesta estaba tres pasillos más allá.
El sistema, además, tiene una lógica que depende menos de los discursos y más de la disciplina. Los fondos vuelven a estar disponibles cuando quienes recibieron un crédito pagan las cuotas. Es el raro caso donde el efecto dominó beneficia al siguiente de la fila y no al fabricante de aspirinas.
Después aparecen los requisitos. Los créditos chicos piden garantías relativamente accesibles. Los grandes revisan balances, trayectoria, situación fiscal y patrimonio con una minuciosidad que haría sentir observado hasta al alumno que copia mirando el pupitre del compañero.
Mientras tanto, las líneas siguen abiertas y los fondos circulan a medida que regresan al sistema. Porque al final, la mayor innovación no fue inventar un crédito nuevo. Fue lograr que el ciudadano no tuviera que sacar otro para financiar el tiempo perdido haciendo trámites.