La destrucción de numerosas infraestructuras sanitarias tras el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio obligó al personal médico a improvisar nuevas alternativas para mantener la atención a la población. En La Guaira, una de las zonas más afectadas, un restaurante de la cadena McDonald’s fue acondicionado como un hospital de emergencia para asistir tanto a los heridos como a los equipos de rescate.

Un restaurante convertido en centro de asistencia

Con gran parte de los centros médicos fuera de servicio, profesionales de la salud y veterinarios voluntarios ocuparon el edificio, que permaneció prácticamente intacto tras los sismos. La cocina y las imágenes de hamburguesas sobre el mostrador son algunos de los pocos elementos que recuerdan el funcionamiento original del local, mientras que las mesas fueron retiradas para habilitar espacios destinados a la atención de pacientes.

El doctor Fernando Jaimes explicó que fue quien abrió el establecimiento para convertirlo en un centro de asistencia. Además, señaló que se trata del único edificio con aire acondicionado disponible en varios kilómetros a la redonda. «Al entrar, enviamos un video a McDonald’s para demostrar que no veníamos a saquear, sino a refugiarnos y recibir heridos. La dirección decidió entonces restablecer el suministro eléctrico. Así fue como comenzó todo», contó.

Primeros auxilios y atención permanente

Aunque en el lugar no se realizan cirugías, el hospital improvisado funciona como un centro de primeros auxilios. Allí se instaló un área de triaje para evaluar a los pacientes, una farmacia improvisada y un sector con colchones en la planta superior donde descansan tanto las personas atendidas como los cerca de 30 profesionales sanitarios que permanecen en el establecimiento durante la noche.

La respuesta frente a la emergencia

La adaptación del restaurante como centro sanitario refleja la magnitud de la crisis provocada por los terremotos y el esfuerzo del personal de salud para continuar brindando asistencia a la población pese a la destrucción de la infraestructura médica en la región.