La Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud (EUCS) marcó un avance en la formación de profesionales sanitarios tras adjudicarse dos proyectos nacionales destinados al desarrollo de simuladores clínicos de bajo costo. La iniciativa nació en julio de 2025, a partir de una convocatoria impulsada por la Red Nacional de Simulación Clínica (Renasic) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), con el propósito de fortalecer la enseñanza práctica en enfermería.
El proyecto representa además un paso estratégico hacia la creación de un Centro de Simulación Clínica integral en San Juan, una meta institucional que busca ampliar las capacidades de formación y modernizar los espacios destinados a la práctica profesional.
Prototipos sanjuaninos con alcance federal
Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es que los 80 prototipos desarrollados no permanecerán únicamente en la provincia. Según explicó Itatí Giménez, los simuladores serán distribuidos entre las universidades que integran la Renasic, ampliando el impacto del proyecto a nivel nacional.
Las responsables de presentar y liderar las propuestas ganadoras fueron las licenciadas especialistas Sara Falcón, Luciana Carrizo e Itatí Giménez. Esta última, especialista en docencia universitaria y diplomada en simulación clínica, detalló que estos dispositivos permiten recrear situaciones reales para fortalecer el aprendizaje de los estudiantes de enfermería.
Los simuladores fueron desarrollados con materiales como PLA Flex y TPU, que reproducen con mayor fidelidad la textura del cuerpo humano. De este modo, los alumnos pueden practicar procedimientos como la extracción de sangre y la colocación de vías periféricas en un entorno seguro y controlado.
Otra de las ventajas es su alta capacidad de replicación. Cuando una pieza se deteriora por el uso intensivo, puede reemplazarse de forma más sencilla y económica, reduciendo costos y garantizando la continuidad de las prácticas.
El objetivo: un Centro de Simulación Clínica integral
Actualmente, alrededor de 150 estudiantes por año realizan sus prácticas en el laboratorio de la EUCS, que dispone de simuladores de alta fidelidad, entre ellos maniquíes con monitores de signos vitales, torsos para reanimación cardiopulmonar (RCP) y equipos destinados a la exploración de mamas.
De acuerdo con las previsiones del coordinador de la Renasic, en los próximos cinco años los derechos de los pacientes podrían incorporar la exigencia de que los profesionales hayan sido previamente entrenados mediante técnicas de simulación clínica, reforzando la importancia de este tipo de formación.
Giménez destacó además la capacidad innovadora de la profesión al señalar: “Nosotros siendo enfermeras, teniendo el conocimiento y las necesidades, vemos que hay muchas ideas para poder realizar”.
Con esta iniciativa, la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud buscará perfeccionar los modelos desarrollados, incorporar mayores niveles de complejidad y consolidar a San Juan como un referente en innovación aplicada a la formación y los servicios de salud.
La Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la UNSJ obtuvo dos proyectos nacionales para fabricar simuladores clínicos de bajo costo mediante impresión 3D. Los 80 prototipos serán distribuidos en universidades de todo el país y constituyen el primer paso hacia la creación de un Centro de Simulación Clínica integral en San Juan.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ochenta simuladores hechos en San Juan van a terminar en universidades de todo el país. Mientras algunos todavía discuten si la innovación llega o no al interior, una impresora 3D ya les ganó por varios cuerpos de ventaja.
La salud encontró una forma bastante menos cinematográfica de entrenar que esperar el primer día de prácticas con los nervios haciendo guardia. Es como aprender a estacionar con un auto escuela antes de enfrentarse al centro un lunes a las ocho de la mañana: nadie extraña el choque cuando existe una alternativa mejor.
La apuesta no pasa solamente por fabricar dispositivos más baratos. También consiste en que, cuando un simulador se desgaste después de cientos de prácticas, reemplazar una pieza no implique atravesar un expediente más largo que una fila en un organismo público. La tecnología deja de ser un lujo de catálogo para convertirse en una herramienta cotidiana.
El objetivo de fondo tampoco se conforma con sumar equipamiento. La idea es transformar un laboratorio en un Centro de Simulación Clínica capaz de formar profesionales antes de que el primer paciente sea quien pague el costo del aprendizaje. Suena bastante lógico, aunque durante años pareció una novedad revolucionaria.
Si las previsiones se cumplen, dentro de algunos años la simulación será una exigencia para garantizar una atención segura. A veces el futuro no llega con discursos grandilocuentes: aparece silenciosamente, capa por capa, saliendo de una impresora 3D. Y deja en evidencia que la improvisación nunca fue una buena especialidad médica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud (EUCS) marcó un avance en la formación de profesionales sanitarios tras adjudicarse dos proyectos nacionales destinados al desarrollo de simuladores clínicos de bajo costo. La iniciativa nació en julio de 2025, a partir de una convocatoria impulsada por la Red Nacional de Simulación Clínica (Renasic) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), con el propósito de fortalecer la enseñanza práctica en enfermería.
El proyecto representa además un paso estratégico hacia la creación de un Centro de Simulación Clínica integral en San Juan, una meta institucional que busca ampliar las capacidades de formación y modernizar los espacios destinados a la práctica profesional.
Prototipos sanjuaninos con alcance federal
Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es que los 80 prototipos desarrollados no permanecerán únicamente en la provincia. Según explicó Itatí Giménez, los simuladores serán distribuidos entre las universidades que integran la Renasic, ampliando el impacto del proyecto a nivel nacional.
Las responsables de presentar y liderar las propuestas ganadoras fueron las licenciadas especialistas Sara Falcón, Luciana Carrizo e Itatí Giménez. Esta última, especialista en docencia universitaria y diplomada en simulación clínica, detalló que estos dispositivos permiten recrear situaciones reales para fortalecer el aprendizaje de los estudiantes de enfermería.
Los simuladores fueron desarrollados con materiales como PLA Flex y TPU, que reproducen con mayor fidelidad la textura del cuerpo humano. De este modo, los alumnos pueden practicar procedimientos como la extracción de sangre y la colocación de vías periféricas en un entorno seguro y controlado.
Otra de las ventajas es su alta capacidad de replicación. Cuando una pieza se deteriora por el uso intensivo, puede reemplazarse de forma más sencilla y económica, reduciendo costos y garantizando la continuidad de las prácticas.
El objetivo: un Centro de Simulación Clínica integral
Actualmente, alrededor de 150 estudiantes por año realizan sus prácticas en el laboratorio de la EUCS, que dispone de simuladores de alta fidelidad, entre ellos maniquíes con monitores de signos vitales, torsos para reanimación cardiopulmonar (RCP) y equipos destinados a la exploración de mamas.
De acuerdo con las previsiones del coordinador de la Renasic, en los próximos cinco años los derechos de los pacientes podrían incorporar la exigencia de que los profesionales hayan sido previamente entrenados mediante técnicas de simulación clínica, reforzando la importancia de este tipo de formación.
Giménez destacó además la capacidad innovadora de la profesión al señalar: “Nosotros siendo enfermeras, teniendo el conocimiento y las necesidades, vemos que hay muchas ideas para poder realizar”.
Con esta iniciativa, la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud buscará perfeccionar los modelos desarrollados, incorporar mayores niveles de complejidad y consolidar a San Juan como un referente en innovación aplicada a la formación y los servicios de salud.
La Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la UNSJ obtuvo dos proyectos nacionales para fabricar simuladores clínicos de bajo costo mediante impresión 3D. Los 80 prototipos serán distribuidos en universidades de todo el país y constituyen el primer paso hacia la creación de un Centro de Simulación Clínica integral en San Juan.
Ochenta simuladores hechos en San Juan van a terminar en universidades de todo el país. Mientras algunos todavía discuten si la innovación llega o no al interior, una impresora 3D ya les ganó por varios cuerpos de ventaja.
La salud encontró una forma bastante menos cinematográfica de entrenar que esperar el primer día de prácticas con los nervios haciendo guardia. Es como aprender a estacionar con un auto escuela antes de enfrentarse al centro un lunes a las ocho de la mañana: nadie extraña el choque cuando existe una alternativa mejor.
La apuesta no pasa solamente por fabricar dispositivos más baratos. También consiste en que, cuando un simulador se desgaste después de cientos de prácticas, reemplazar una pieza no implique atravesar un expediente más largo que una fila en un organismo público. La tecnología deja de ser un lujo de catálogo para convertirse en una herramienta cotidiana.
El objetivo de fondo tampoco se conforma con sumar equipamiento. La idea es transformar un laboratorio en un Centro de Simulación Clínica capaz de formar profesionales antes de que el primer paciente sea quien pague el costo del aprendizaje. Suena bastante lógico, aunque durante años pareció una novedad revolucionaria.
Si las previsiones se cumplen, dentro de algunos años la simulación será una exigencia para garantizar una atención segura. A veces el futuro no llega con discursos grandilocuentes: aparece silenciosamente, capa por capa, saliendo de una impresora 3D. Y deja en evidencia que la improvisación nunca fue una buena especialidad médica.