Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por Joyce Wong, comenzará este lunes la tercera revisión del programa acordado con Argentina en abril de 2025. El análisis coincidirá con el inicio del tratamiento del Presupuesto 2027 y tendrá entre sus principales ejes la situación fiscal, las reservas y la evolución de la actividad económica.
Wong, nueva encargada de Argentina ante el organismo, había llegado al país por primera vez durante la visita realizada a fines de julio por la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Ahora estará al frente del equipo encargado de evaluar el cumplimiento de los objetivos establecidos dentro del programa.
Las cuentas fiscales, en el centro de la revisión
Uno de los principales focos estará puesto en los datos fiscales. Durante el primer semestre, el Gobierno acumulaba un superávit primario equivalente al 0,6% del PBI, mientras que la meta anual se ubica en el 1,4% del producto.
La caída de la recaudación registrada durante el año agrega dificultades para alcanzar ese objetivo. Frente a ese escenario, el Ejecutivo adoptó distintas medidas orientadas a sostener los ingresos, al menos de manera transitoria.
Entre ellas aparece la postergación de la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), previsto para el pago de indemnizaciones y cuyo costo fiscal anual equivale al 0,3% del PBI. A esto se sumó la cancelación de una operatoria legal que permitía a las pequeñas y medianas empresas eludir el impuesto al cheque.
En materia de reservas, en cambio, el oficialismo llega con mejores resultados. La meta de acumulación de u$s 10.000 millones prevista para el Banco Central se encuentra sobrecumplida y, aunque a un ritmo menor, la autoridad monetaria mantiene sus compras.
Otro elemento que el Gobierno podrá presentar durante las conversaciones es la aprobación de la nueva Ley de Inocencia Fiscal. El FMI había mencionado esa herramienta como un mecanismo destinado a reducir los costos vinculados al cumplimiento tributario. Aunque la aprobación se produjo fuera de los plazos previstos originalmente, representa otro punto dentro de la agenda acordada con el organismo.
Desembolsos y vencimientos con el FMI
La tercera revisión está vinculada con un desembolso previsto de 636 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalente a alrededor de u$s 900 millones. El cronograma oficial del FMI contempla 636 millones de DEG para esta instancia del programa.
En paralelo, Argentina enfrenta el viernes 25 de septiembre un vencimiento con el FMI. El calendario del organismo registra para esa fecha una recompra correspondiente al acuerdo de facilidades extendidas por 583,3 millones de DEG. Posteriormente aparecen obligaciones durante noviembre y diciembre. }
La revisión no contará, al menos durante su etapa inicial, con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, quien viajará a Nueva York junto al presidente Javier Milei para participar de las reuniones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La actividad económica entra en la agenda
Además de las variables fiscales y monetarias, la actividad económica tendrá un lugar relevante en esta nueva instancia de evaluación. El programa establece revisiones semestrales y la tercera fue programada para septiembre de 2026, sobre la base de los criterios cuantitativos correspondientes a fines de junio. El acuerdo también contempla entre sus compromisos fiscales la presentación ante el Congreso del proyecto de Presupuesto 2027
La vocera del organismo, Julie Kozack, destacó en su última conferencia: “Existe un reconocimiento conjunto entre el Fondo y las autoridades argentinas sobre la importancia de ampliar los beneficios de la estabilización y el crecimiento”.
Una misión técnica del FMI encabezada por Joyce Wong inicia este lunes la tercera revisión del programa acordado con Argentina en abril de 2025. El análisis estará centrado en las metas fiscales, la acumulación de reservas y la evolución de la actividad económica, mientras el Gobierno comienza a discutir el Presupuesto 2027 y enfrenta próximos vencimientos con el organismo.
El Fondo Monetario Internacional vuelve a revisar las cuentas argentinas, una tradición nacional que ya podría solicitar reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial. Esta vez, la encargada de abrir las planillas será Joyce Wong, nueva responsable del caso argentino, que llega para comprobar si los números fiscales efectivamente cierran o si simplemente fueron acomodados con esa precisión artesanal que permite que una hoja de cálculo parezca optimista hasta que alguien amplía las columnas.
El Gobierno llega a la revisión con un superávit primario equivalente al 0,6% del PBI durante el primer semestre y una meta anual de 1,4%. El inconveniente es que la recaudación perdió fuerza, porque aparentemente hasta los ingresos públicos pueden experimentar momentos de introspección. Frente a ese escenario, la administración nacional postergó la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral y cerró una operatoria que permitía a las pymes evitar el impuesto al cheque. La estrategia fiscal consiste, básicamente, en impedir que determinados pesos abandonen el edificio antes de que termine la inspección.
En reservas, en cambio, el oficialismo llega con una carpeta considerablemente más presentable: la meta de acumulación de u$s 10.000 millones aparece sobrecumplida y el Banco Central mantiene sus compras, aunque a menor velocidad. También suma la aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal, que apareció fuera del cronograma previsto pero igualmente puede exhibirse ante el organismo. En una revisión del FMI, como en cualquier examen particularmente incómodo, todo punto adicional merece ser llevado impreso, resaltado y, de ser posible, acompañado por un gráfico ascendente.
Mientras tanto, el calendario ofrece esa combinación tan argentina de desembolsos y vencimientos que convierte cada giro internacional en una especie de puerta giratoria financiera: asociado a la revisión aparece un envío de 636 millones de Derechos Especiales de Giro, mientras el viernes 25 de septiembre vence un compromiso con el organismo. Después habrá nuevos pagos en noviembre y diciembre. El dinero llega, saluda, cumple con sus obligaciones protocolares y comienza inmediatamente a consultar horarios de salida.
La novedad es que el FMI también observará la actividad económica. Ya no alcanza entonces con que la macroeconomía mantenga las columnas ordenadas: ahora también deberá demostrar que existe vida más allá de la planilla. Todo esto ocurrirá mientras Luis Caputo acompaña a Javier Milei a Nueva York por las reuniones de la ONU, dejando durante el comienzo de la misión una escena perfectamente argentina: técnicos internacionales revisando números en Buenos Aires mientras parte del equipo económico cruza el continente. La globalización, pero con vencimientos.