El Gobierno de San Juan ingresará dentro de las próximas dos semanas a la Cámara de Diputados el proyecto de reforma electoral, una iniciativa que no solo busca reemplazar el Sipad, sino también modificar las reglas para la selección de candidatos y la forma de votar en la provincia de cara a las elecciones de 2027.
Dos ejes centrales de la reforma
El texto impulsado por el oficialismo tendrá dos pilares principales. El primero será la implementación de la Boleta Única Papel (BUP) para todas las categorías provinciales. El segundo establecerá que cada partido o frente electoral defina el mecanismo para elegir a sus candidatos y asuma el costo económico de esa decisión.
La propuesta contempla que las fuerzas políticas puedan resolver, de acuerdo con sus cartas orgánicas, si realizarán elecciones internas abiertas, cerradas o si optarán por mecanismos de consenso. En cualquiera de los casos, el financiamiento correrá por cuenta del propio partido o alianza política y dejará de ser afrontado por el Estado provincial.
La modificación implica un cambio significativo respecto del esquema vigente. En la práctica, los partidos deberán evaluar no solo la conveniencia política de convocar a una interna, sino también su impacto económico, un escenario que podría incentivar acuerdos internos y reducir el gasto público destinado a la definición de candidaturas.
Boleta Única Papel y debate legislativo
El otro gran componente de la reforma será la incorporación de la Boleta Única Papel, sistema que reemplazará definitivamente a las tradicionales boletas partidarias y marcará el cierre del ciclo del Sipad, utilizado por única vez en las elecciones provinciales de 2023.
Aún restan definiciones técnicas. Durante los últimos meses se analizó la posibilidad de utilizar dos boletas para simplificar el proceso de votación: una destinada a las categorías provinciales y otra para los cargos municipales. Esa alternativa será parte del debate durante el tratamiento legislativo.
Búsqueda de consensos
El proyecto oficialista llegará a una Legislatura donde ya existen otras iniciativas vinculadas con la reforma electoral, entre ellas el Régimen Electoral de Competencia Ordenada (Reco), presentado por el Bloquismo, además de propuestas impulsadas por el peronismo. La intención del Ejecutivo será utilizar su iniciativa como base para construir consensos y avanzar hacia un nuevo Código Electoral con respaldo mayoritario.
Más allá de la discusión técnica, la reforma modifica la lógica con la que se organizarán las próximas elecciones. Por un lado, el Gobierno busca reducir el costo de las internas partidarias para el Estado. Por otro, pretende otorgar mayor autonomía a los partidos para definir sus mecanismos de competencia interna, trasladándoles también la responsabilidad financiera de esas decisiones.
Con el ingreso del proyecto previsto para las próximas semanas comenzará uno de los debates institucionales más relevantes del año. La reforma no solo cambiará la manera en que los sanjuaninos emitirán su voto, sino también la forma en que los partidos construirán sus candidaturas y competirán políticamente de cara a las elecciones de 2027.
El Gobierno de San Juan enviará en las próximas dos semanas a la Cámara de Diputados un proyecto de reforma electoral que incorporará la Boleta Única Papel y establecerá que cada partido o frente político financie sus propios procesos internos. La iniciativa busca reducir el gasto público, otorgar mayor autonomía a las fuerzas políticas y modificar el sistema electoral con vistas a los comicios de 2027.
Las internas ya no vendrían con la cuenta incluida. El proyecto oficial plantea que cada partido decida cómo elige a sus candidatos, pero también que pague el costo de esa decisión con recursos propios.
Es como reservar un salón para una fiesta: cada uno arma la lista de invitados, elige la música y después no puede sorprenderse cuando llega la factura. La política también tendrá que revisar si una competencia interna vale lo que cuesta o si un acuerdo termina siendo bastante más económico.
La reforma cambia una lógica que llevaba años instalada. Hasta ahora, el Estado absorbía el costo de esos procesos electorales. Con el nuevo esquema, la autonomía partidaria viene acompañada de una responsabilidad financiera que obliga a hacer cuentas además de estrategia. La discusión ya no será solamente quién mide mejor o quién tiene más estructura, sino cuánto cuesta demostrarlo en una elección.
Al mismo tiempo, la Boleta Única Papel aparece como el otro gran cambio de fondo. El Sipad, que tuvo su única experiencia en 2023, quedaría definitivamente archivado y el sistema de votación pasaría a un formato que ya utilizan varias provincias y que Nación adoptó para las elecciones nacionales. La discusión técnica seguirá abierta, incluso sobre la posibilidad de utilizar dos boletas para simplificar la votación, porque en materia electoral siempre hay una última reunión para definir cómo será la reunión siguiente.
El proyecto llegará a una Legislatura donde ya esperan otras iniciativas sobre reforma electoral. Habrá negociaciones, comparaciones de textos y búsqueda de consensos. La política tendrá que debatir cómo quiere competir. Y, de paso, quién paga la cuenta.