El Gobierno nacional intensifica las gestiones para incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk retirados del servicio en Estados Unidos, en el marco del proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas. La intención oficial es cerrar la operación antes de fin de año y contar con al menos dos aeronaves operativas durante el segundo semestre de 2026, para reducir el vacío operativo que enfrenta la aviación del Ejército Argentino tras la baja de los Puma y Súper Puma.
La compra proyectada contempla un total de 10 helicópteros, con un costo estimado de al menos u$s2 millones por unidad. Sin embargo, el traspaso depende de la aprobación del Congreso de los Estados Unidos, por lo que la administración de Javier Milei concentra parte de sus esfuerzos diplomáticos en obtener ese aval antes de avanzar con la firma del contrato y el desembolso correspondiente.
Si bien la intención oficial es no superar ese monto por cada aeronave, fuentes estadounidenses sostienen que ese valor corresponde al precio habitual para unidades retiradas de servicio. No obstante, remarcan que el proceso de reequipamiento y modernización demandará una inversión adicional.
Los factores que demoran la operación
La estructura de las ventas militares de Estados Unidos a otros países exige la incorporación de paquetes logísticos complementarios. Entre ellos figuran motores adicionales, un stock inicial de repuestos críticos garantizados por contrato, armamento defensivo y programas de capacitación para pilotos y personal de mantenimiento, que se desarrollarían en la Argentina con instructores norteamericanos.
En cuanto a los plazos, las autoridades militares prevén que los primeros helicópteros lleguen al país antes de que concluya el actual año fiscal. La urgencia responde tanto al envejecimiento de la flota de transporte disponible como a la necesidad de iniciar cuanto antes la adaptación de talleres y la certificación de las tripulaciones.
En paralelo, el Ejército Argentino analiza alternativas técnicas y comerciales para modernizar la aviónica de los Black Hawk, con el objetivo de recibir las aeronaves listas para operar y equipadas con instrumentación digital actualizada.
Actualmente, el principal obstáculo sigue siendo la autorización del Congreso estadounidense. Antes de esa instancia, el Departamento de Estado debe evaluar la viabilidad política de la transferencia.
Fuentes diplomáticas consideran que el alineamiento geopolítico impulsado por la administración argentina con la Casa Blanca favorece el consenso necesario para avanzar con la operación. Ese mismo mecanismo permitió anteriormente concretar la adquisición de los vehículos blindados Stryker 8×8 y de los aviones de exploración marítima P-3 Orion.
Se adelanta la llegada de más cazas F-16
Mientras avanzan las negociaciones por los Black Hawk, la Fuerza Aérea Argentina confirmó que otra tanda de seis cazas F-16 adquiridos a Dinamarca llegará al país durante septiembre, tres meses antes de la fecha inicialmente prevista para diciembre.
En esta oportunidad, la fuerza analiza que parte del traslado sea realizado por pilotos argentinos que ya avanzaron en su proceso de formación sobre ese sistema de armas. Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene conversaciones con Dinamarca para intentar adelantar también la entrega de las dos tandas restantes, compuestas por seis aeronaves cada una.
Según informó la FAA, los aviones despegarán desde la base aérea de Skrydstrup, en la península de Jutlandia, y volverán a operar desde el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.
La confirmación también refleja que las obras destinadas al despliegue definitivo del sistema de armas F-16 en la base de Tandil continúan con demoras, aunque desde la Fuerza Aérea sostienen que los trabajos de adecuación avanzan de manera sostenida.
El Gobierno nacional acelera las gestiones para incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk retirados del servicio en Estados Unidos, con el objetivo de reforzar la capacidad aérea del Ejército Argentino. La operación, que contempla hasta 10 unidades, depende de la aprobación del Congreso estadounidense, mientras avanza en paralelo la llegada anticipada de nuevos cazas F-16 adquiridos a Dinamarca.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Diez Black Hawk por al menos dos millones de dólares cada uno. En un país donde cambiar el parabrisas puede obligarte a sacar un crédito, la discusión ahora pasa por helicópteros que hicieron historia bajo la bandera de Estados Unidos y que todavía prometen seguir volando unos cuantos años más.
El detalle es que no alcanza con pagar. La operación necesita el visto bueno del Congreso estadounidense, una especie de consorcio de edificio, pero con capacidad para decidir si otro país puede llevarse maquinaria militar. Mientras tanto, los papeles viajan más que los helicópteros y la diplomacia trabaja para que el trámite no termine estacionado en un escritorio con vista al Capitolio.
El precio de compra tampoco cuenta toda la historia. Los aparatos llegan retirados de servicio, pero volver a ponerlos en condiciones implica motores de respaldo, repuestos, capacitación y una actualización tecnológica que hace parecer al celular de hace cinco años una pieza de museo. Como suele ocurrir, el valor de la etiqueta es apenas el primer capítulo de la factura.
La urgencia tiene explicación. El Ejército Argentino perdió capacidad de transporte tras la salida de los Puma y Súper Puma, por lo que la intención oficial es que al menos dos Black Hawk estén disponibles durante el segundo semestre de 2026. Antes de eso habrá que adaptar talleres, entrenar tripulaciones y resolver toda la ingeniería logística que no entra en la foto oficial de una firma.
En paralelo, los F-16 siguen adelantando el calendario. Los próximos seis cazas llegarían en septiembre en lugar de diciembre, mientras pilotos argentinos avanzan en su formación y el Gobierno busca acelerar también las entregas restantes. La planificación militar empezó a correr contra el reloj, una rareza en un Estado donde muchas veces los calendarios parecen decorativos. Hay operaciones que despegan antes que la burocracia. Y eso ya es noticia.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno nacional intensifica las gestiones para incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk retirados del servicio en Estados Unidos, en el marco del proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas. La intención oficial es cerrar la operación antes de fin de año y contar con al menos dos aeronaves operativas durante el segundo semestre de 2026, para reducir el vacío operativo que enfrenta la aviación del Ejército Argentino tras la baja de los Puma y Súper Puma.
La compra proyectada contempla un total de 10 helicópteros, con un costo estimado de al menos u$s2 millones por unidad. Sin embargo, el traspaso depende de la aprobación del Congreso de los Estados Unidos, por lo que la administración de Javier Milei concentra parte de sus esfuerzos diplomáticos en obtener ese aval antes de avanzar con la firma del contrato y el desembolso correspondiente.
Si bien la intención oficial es no superar ese monto por cada aeronave, fuentes estadounidenses sostienen que ese valor corresponde al precio habitual para unidades retiradas de servicio. No obstante, remarcan que el proceso de reequipamiento y modernización demandará una inversión adicional.
Los factores que demoran la operación
La estructura de las ventas militares de Estados Unidos a otros países exige la incorporación de paquetes logísticos complementarios. Entre ellos figuran motores adicionales, un stock inicial de repuestos críticos garantizados por contrato, armamento defensivo y programas de capacitación para pilotos y personal de mantenimiento, que se desarrollarían en la Argentina con instructores norteamericanos.
En cuanto a los plazos, las autoridades militares prevén que los primeros helicópteros lleguen al país antes de que concluya el actual año fiscal. La urgencia responde tanto al envejecimiento de la flota de transporte disponible como a la necesidad de iniciar cuanto antes la adaptación de talleres y la certificación de las tripulaciones.
En paralelo, el Ejército Argentino analiza alternativas técnicas y comerciales para modernizar la aviónica de los Black Hawk, con el objetivo de recibir las aeronaves listas para operar y equipadas con instrumentación digital actualizada.
Actualmente, el principal obstáculo sigue siendo la autorización del Congreso estadounidense. Antes de esa instancia, el Departamento de Estado debe evaluar la viabilidad política de la transferencia.
Fuentes diplomáticas consideran que el alineamiento geopolítico impulsado por la administración argentina con la Casa Blanca favorece el consenso necesario para avanzar con la operación. Ese mismo mecanismo permitió anteriormente concretar la adquisición de los vehículos blindados Stryker 8×8 y de los aviones de exploración marítima P-3 Orion.
Se adelanta la llegada de más cazas F-16
Mientras avanzan las negociaciones por los Black Hawk, la Fuerza Aérea Argentina confirmó que otra tanda de seis cazas F-16 adquiridos a Dinamarca llegará al país durante septiembre, tres meses antes de la fecha inicialmente prevista para diciembre.
En esta oportunidad, la fuerza analiza que parte del traslado sea realizado por pilotos argentinos que ya avanzaron en su proceso de formación sobre ese sistema de armas. Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene conversaciones con Dinamarca para intentar adelantar también la entrega de las dos tandas restantes, compuestas por seis aeronaves cada una.
Según informó la FAA, los aviones despegarán desde la base aérea de Skrydstrup, en la península de Jutlandia, y volverán a operar desde el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.
La confirmación también refleja que las obras destinadas al despliegue definitivo del sistema de armas F-16 en la base de Tandil continúan con demoras, aunque desde la Fuerza Aérea sostienen que los trabajos de adecuación avanzan de manera sostenida.
El Gobierno nacional acelera las gestiones para incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk retirados del servicio en Estados Unidos, con el objetivo de reforzar la capacidad aérea del Ejército Argentino. La operación, que contempla hasta 10 unidades, depende de la aprobación del Congreso estadounidense, mientras avanza en paralelo la llegada anticipada de nuevos cazas F-16 adquiridos a Dinamarca.
Diez Black Hawk por al menos dos millones de dólares cada uno. En un país donde cambiar el parabrisas puede obligarte a sacar un crédito, la discusión ahora pasa por helicópteros que hicieron historia bajo la bandera de Estados Unidos y que todavía prometen seguir volando unos cuantos años más.
El detalle es que no alcanza con pagar. La operación necesita el visto bueno del Congreso estadounidense, una especie de consorcio de edificio, pero con capacidad para decidir si otro país puede llevarse maquinaria militar. Mientras tanto, los papeles viajan más que los helicópteros y la diplomacia trabaja para que el trámite no termine estacionado en un escritorio con vista al Capitolio.
El precio de compra tampoco cuenta toda la historia. Los aparatos llegan retirados de servicio, pero volver a ponerlos en condiciones implica motores de respaldo, repuestos, capacitación y una actualización tecnológica que hace parecer al celular de hace cinco años una pieza de museo. Como suele ocurrir, el valor de la etiqueta es apenas el primer capítulo de la factura.
La urgencia tiene explicación. El Ejército Argentino perdió capacidad de transporte tras la salida de los Puma y Súper Puma, por lo que la intención oficial es que al menos dos Black Hawk estén disponibles durante el segundo semestre de 2026. Antes de eso habrá que adaptar talleres, entrenar tripulaciones y resolver toda la ingeniería logística que no entra en la foto oficial de una firma.
En paralelo, los F-16 siguen adelantando el calendario. Los próximos seis cazas llegarían en septiembre en lugar de diciembre, mientras pilotos argentinos avanzan en su formación y el Gobierno busca acelerar también las entregas restantes. La planificación militar empezó a correr contra el reloj, una rareza en un Estado donde muchas veces los calendarios parecen decorativos. Hay operaciones que despegan antes que la burocracia. Y eso ya es noticia.