El expresidente Alberto Fernández aseguró que se sintió «cancelado» tras dejar la Casa Rosada y sostuvo que durante un año y medio no encontró las fuerzas necesarias para dar su versión sobre las denuncias que pesan en su contra. En una extensa entrevista, afirmó que esas acusaciones construyeron una imagen pública con la que no se identifica.
«Me sentí cancelado«, expresó el exmandatario, quien explicó que recién ahora decidió volver a hablar públicamente después de un prolongado silencio. Según sostuvo, las denuncias y el tratamiento que recibieron en el ámbito político y mediático derivaron en la creación de un personaje que, a su entender, no representa quién es.
Críticas a Milei y defensa de su gestión
Durante la entrevista, Fernández realizó una firme defensa de su administración y cuestionó con dureza al presidente Javier Milei. En uno de los pasajes más resonantes lo calificó como «pobre imbécil«, al tiempo que expresó profundas diferencias con el rumbo político y económico del actual Gobierno.
El exjefe de Estado también apuntó contra la Justicia federal, los medios de comunicación y sectores del kirchnerismo, a quienes responsabilizó por el escenario político y personal que atravesó tras finalizar su mandato.
«Nuestra época ha pasado»
Consultado sobre un eventual regreso a la competencia electoral, Fernández fue categórico al descartar esa posibilidad. «Nuestra época ha pasado«, afirmó, dando por cerrada la posibilidad de integrar nuevamente una boleta electoral.
De ese modo, el expresidente sostuvo que su intención ya no pasa por regresar a cargos electivos, aunque sí por defender públicamente su legado de gobierno y ofrecer su versión sobre los hechos que marcaron el final de su gestión y el período posterior a su salida del poder.
El expresidente **Alberto Fernández** aseguró que se sintió «cancelado» tras dejar la Casa Rosada y afirmó que las denuncias en su contra construyeron una imagen que no reconoce. En una entrevista con un medio uruguayo, defendió su gestión, cuestionó con dureza al presidente Javier Milei, criticó al kirchnerismo, la Justicia y los medios, y descartó un regreso electoral.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un expresidente que dice sentirse cancelado, otro que gobierna a los gritos y una discusión política que parece no encontrar el botón de reinicio. En Argentina, el retiro también viene con conferencia de prensa.
Alberto Fernández eligió hablar después de un largo silencio y presentó una versión que, según él, nunca había tenido oportunidad de contar. Dijo que pasó un año y medio sin fuerzas para responder mientras las denuncias avanzaban y su imagen pública se desarmaba como un manual de instrucciones después de abrir la caja.
También aseguró que las acusaciones construyeron un personaje en el que no se reconoce. No fue una autocrítica ni un pedido de revisión histórica: fue una defensa cerrada de su gestión y una explicación sobre cómo vivió el después del poder. En la política argentina, el pasado nunca termina de jubilarse; apenas cambia de estudio de televisión.
Las críticas alcanzaron a Javier Milei, a quien calificó de «pobre imbécil», pero también a la Justicia federal, a los medios de comunicación y al propio kirchnerismo. La lista fue tan amplia que parecía una reunión de consorcio donde nadie acepta haber dejado la puerta abierta.
Sin embargo, la definición más contundente no estuvo dirigida a sus adversarios sino a sí mismo. Fernández descartó cualquier regreso a una candidatura y sostuvo que «nuestra época ha pasado». Una frase poco habitual en una dirigencia que suele anunciar el retiro con la misma convicción con la que promete que ahora sí bajó la inflación. La política argentina tiene muchas despedidas. Definitivas, muy pocas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El expresidente Alberto Fernández aseguró que se sintió «cancelado» tras dejar la Casa Rosada y sostuvo que durante un año y medio no encontró las fuerzas necesarias para dar su versión sobre las denuncias que pesan en su contra. En una extensa entrevista, afirmó que esas acusaciones construyeron una imagen pública con la que no se identifica.
«Me sentí cancelado«, expresó el exmandatario, quien explicó que recién ahora decidió volver a hablar públicamente después de un prolongado silencio. Según sostuvo, las denuncias y el tratamiento que recibieron en el ámbito político y mediático derivaron en la creación de un personaje que, a su entender, no representa quién es.
Críticas a Milei y defensa de su gestión
Durante la entrevista, Fernández realizó una firme defensa de su administración y cuestionó con dureza al presidente Javier Milei. En uno de los pasajes más resonantes lo calificó como «pobre imbécil«, al tiempo que expresó profundas diferencias con el rumbo político y económico del actual Gobierno.
El exjefe de Estado también apuntó contra la Justicia federal, los medios de comunicación y sectores del kirchnerismo, a quienes responsabilizó por el escenario político y personal que atravesó tras finalizar su mandato.
«Nuestra época ha pasado»
Consultado sobre un eventual regreso a la competencia electoral, Fernández fue categórico al descartar esa posibilidad. «Nuestra época ha pasado«, afirmó, dando por cerrada la posibilidad de integrar nuevamente una boleta electoral.
De ese modo, el expresidente sostuvo que su intención ya no pasa por regresar a cargos electivos, aunque sí por defender públicamente su legado de gobierno y ofrecer su versión sobre los hechos que marcaron el final de su gestión y el período posterior a su salida del poder.
El expresidente **Alberto Fernández** aseguró que se sintió «cancelado» tras dejar la Casa Rosada y afirmó que las denuncias en su contra construyeron una imagen que no reconoce. En una entrevista con un medio uruguayo, defendió su gestión, cuestionó con dureza al presidente Javier Milei, criticó al kirchnerismo, la Justicia y los medios, y descartó un regreso electoral.
Un expresidente que dice sentirse cancelado, otro que gobierna a los gritos y una discusión política que parece no encontrar el botón de reinicio. En Argentina, el retiro también viene con conferencia de prensa.
Alberto Fernández eligió hablar después de un largo silencio y presentó una versión que, según él, nunca había tenido oportunidad de contar. Dijo que pasó un año y medio sin fuerzas para responder mientras las denuncias avanzaban y su imagen pública se desarmaba como un manual de instrucciones después de abrir la caja.
También aseguró que las acusaciones construyeron un personaje en el que no se reconoce. No fue una autocrítica ni un pedido de revisión histórica: fue una defensa cerrada de su gestión y una explicación sobre cómo vivió el después del poder. En la política argentina, el pasado nunca termina de jubilarse; apenas cambia de estudio de televisión.
Las críticas alcanzaron a Javier Milei, a quien calificó de «pobre imbécil», pero también a la Justicia federal, a los medios de comunicación y al propio kirchnerismo. La lista fue tan amplia que parecía una reunión de consorcio donde nadie acepta haber dejado la puerta abierta.
Sin embargo, la definición más contundente no estuvo dirigida a sus adversarios sino a sí mismo. Fernández descartó cualquier regreso a una candidatura y sostuvo que «nuestra época ha pasado». Una frase poco habitual en una dirigencia que suele anunciar el retiro con la misma convicción con la que promete que ahora sí bajó la inflación. La política argentina tiene muchas despedidas. Definitivas, muy pocas.