La Cámara de Transporte de Santiago del Estero (CATSE) presentó un amparo colectivo ante la Justicia Federal de la Capital Federal para solicitar la suspensión del Decreto 612/2026, mediante el cual el Poder Ejecutivo modificó aspectos de la reglamentación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral vinculados con aportes y contribuciones establecidos mediante convenios colectivos.
La presentación sostiene que la modificación impone una carga económica difícil de afrontar para las pequeñas y medianas empresas del transporte y cuestiona su constitucionalidad y legalidad. Si la Justicia concede la medida cautelar solicitada, el alcance podría repercutir sobre los recursos vinculados al Sindicato de Camioneros, conducido por Hugo Moyano.
El Decreto 612 fue dictado el 17 de julio de 2026 y publicado en el Boletín Oficial el 20 de julio. La norma incorporó a la base de cálculo, además del salario básico convencional correspondiente a la categoría del trabajador, “las sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual”.
Qué cambió con el Decreto 612
El eje del conflicto se encuentra en la forma de calcular los límites aplicables a determinadas cargas económicas previstas en los convenios colectivos, en el marco del artículo 9° de la Ley 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo, modificado por la Ley 27.802.
El anterior Decreto 407/2026 había establecido que, a esos fines, la base de cálculo estaría constituida por el salario básico convencional correspondiente a la categoría del trabajador. El Decreto 612 agregó posteriormente las remuneraciones normales, habituales y mensuales de origen convencional.
La norma también excluyó expresamente de esa base conceptos que no reúnan esas características, entre ellos premios, bonos, participación en las ganancias, horas extras, aguinaldo, plus vacacional y sumas no remunerativas.
Según el planteo de CATSE, para el convenio de Camioneros un chofer de primera categoría tenía un salario básico de $1.060.010,29, mientras que con la nueva fórmula la base considerada ascendería a $1.260.010,29. La diferencia es de $200.000 y representa, de acuerdo con la presentación empresaria, un incremento del 18,87%.
La cámara sostiene que esa modificación no surgió de una nueva ley ni de una modificación del convenio colectivo, sino de una decisión reglamentaria del Poder Ejecutivo. Según su argumento, la aplicación de la nueva fórmula afecta especialmente a las pymes del transporte de cargas y logística debido al peso de los costos laborales dentro de su estructura operativa.
El reclamo por la vigencia y los pagos anteriores
Otro de los puntos cuestionados tiene que ver con la fecha de entrada en vigencia del Decreto 612. El artículo 3° establece que la medida rige desde el día de su dictado, el 17 de julio, aunque su publicación en el Boletín Oficial se produjo tres días después, el 20 de julio.
CATSE solicita que la Justicia determine que el decreto no puede exigirse durante ese período debido a que, según argumentó en su presentación, “las normas sólo obligan una vez que son publicadas”.
La entidad también reclama que los pagos efectuados entre el 1° de junio y el 20 de julio sean considerados “intangibles”, de manera que la modificación posterior no pueda utilizarse para reclamar diferencias correspondientes a ese período.
Según el planteo empresario, el cambio alteró “de la noche a la mañana” un esquema que había comenzado a regir desde principios de junio y sobre cuya base las compañías habían organizado presupuestos, tarifas y decisiones económicas.
Una disputa que puede impactar en Camioneros
El amparo reclama una medida cautelar de no innovar para que el Decreto 612 no sea aplicado a las empresas representadas por CATSE mientras la Justicia analiza la cuestión de fondo. La cámara sostiene que el impacto económico se reproduce mensualmente y puede afectar el funcionamiento de las firmas del sector.
La discusión no modifica, según la presentación, el salario que perciben los trabajadores ni sus adicionales convencionales. El cuestionamiento está dirigido a determinadas cargas a cargo de los empleadores y vinculadas con estructuras colectivas y sindicales.
El Decreto 612 también dispone que determinadas contribuciones y aportes patronales acordados mediante convenios colectivos deben destinarse exclusivamente a obras de carácter social, asistencial, previsional o cultural en beneficio de los trabajadores, con una administración separada de los demás fondos sindicales.
Ahora será la Justicia Federal la que deberá evaluar el pedido de CATSE y determinar si corresponde suspender cautelarmente la aplicación del decreto para las empresas involucradas. Hasta que exista una decisión judicial, el cuestionamiento empresario constituye un planteo pendiente de resolución y no implica por sí mismo la invalidez de la normativa vigente.
La Cámara de Transporte de Santiago del Estero presentó un amparo colectivo contra el Decreto 612/2026 y pidió suspender su aplicación para las empresas asociadas. La entidad cuestiona la ampliación de la base utilizada para calcular determinadas cargas previstas en convenios colectivos y sostiene que genera un fuerte impacto económico sobre las pymes del sector.
La reforma laboral consiguió abrir un nuevo capítulo en una de las disciplinas más practicadas de la Argentina: discutir cuánto dinero debe salir de una empresa, hacia dónde debe dirigirse y qué artículo, decreto o inciso tiene la última palabra. Esta vez, la Cámara de Transporte de Santiago del Estero llevó el asunto a la Justicia para intentar frenar el Decreto 612/2026, una norma que modificó la base utilizada para calcular ciertas cargas convencionales y convirtió una fórmula salarial en material de litigio federal.
La cuestión parece concebida por un contador con vocación de guionista. En junio, el Decreto 407 estableció que el cálculo debía tomar como referencia el salario básico convencional. En julio apareció el Decreto 612 y agregó “las sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual”. Resultado: donde antes había una base, ahora existe una base más grande; donde había empresas haciendo cuentas, ahora hay empresas haciendo cuentas y presentando amparos.
CATSE sostiene que para un chofer de primera categoría el número utilizado como referencia pasa de $1.060.010,29 a $1.260.010,29. Son $200.000 de diferencia en la base por trabajador, un incremento del 18,87% según el planteo empresario. La calculadora, instrumento históricamente neutral, quedó otra vez atrapada en un conflicto entre sindicatos, empleadores, Gobierno y tribunales.
También hay una discusión sobre el calendario: el decreto fue dictado el 17 de julio, declaró su vigencia desde ese mismo día y apareció publicado el 20. CATSE cuestiona cualquier exigencia correspondiente a ese intervalo y pretende que los pagos anteriores permanezcan “intangibles”. Así, tres días del calendario terminaron formando parte de una causa judicial donde hasta la fecha de publicación tiene consecuencias económicas.
Si la Justicia concede la cautelar, las empresas representadas por la cámara podrían quedar temporalmente fuera de los efectos cuestionados mientras se resuelve el fondo. Para Camioneros, encabezado por Hugo Moyano, el expediente toca un asunto bastante menos abstracto que la teoría jurídica: el flujo de recursos vinculados a obligaciones convencionales. En definitiva, una reforma que buscaba establecer límites terminó demostrando que, en materia laboral argentina, hasta los límites pueden terminar discutiéndose ante un juez.