La Justicia federal ordenó embargar las cuentas bancarias de Flybondi a partir de un reclamo presentado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por deudas tributarias que, sumados los intereses reclamados, ascienden a aproximadamente $1.445 millones.
Las medidas fueron dispuestas por los juzgados federales en Ejecuciones Fiscales Tributarias Nº1, Nº2 y Nº3. Se trata de cautelares vinculadas con procesos de ejecución fiscal y no implican la suspensión de las operaciones de la aerolínea.
El objetivo de los embargos es garantizar el eventual cobro de las obligaciones tributarias reclamadas por el organismo recaudador.
Una deuda tributaria que supera los $1.400 millones
De acuerdo con el detalle incluido en el reclamo, el principal concepto adeudado corresponde a retenciones del impuesto a las Ganancias por $915.238.669,21.
A esa cifra se agregan $207.932.266,08 correspondientes a retenciones de IVA y otros $133.298.772,02 vinculados con Bienes Personales.
La suma de esos conceptos alcanza los $1.256.469.707,31. ARCA reclama además un 15% adicional en concepto de intereses, por lo que el monto total asciende a $1.444.940.163,41.
Las medidas judiciales buscan preservar fondos y activos financieros mientras avanzan las ejecuciones destinadas a cobrar esos compromisos fiscales.
Indemnizaciones, salarios y aguinaldos pendientes
La situación financiera de Flybondi también impacta sobre su relación con trabajadores y exempleados. A finales de abril, la compañía desvinculó a más de 700 personas mediante despidos y acuerdos de retiro voluntario.
Según la información disponible, los pagos correspondientes a esas indemnizaciones y retiros todavía permanecen pendientes.
Al mismo tiempo, alrededor de 300 trabajadores que continúan empleados no habrían percibido los salarios correspondientes a junio y julio ni el medio aguinaldo.
La compañía también mantiene compromisos pendientes con proveedores y obligaciones relacionadas con impuestos provinciales.
A este panorama se sumó otro problema desde el jueves 6 de agosto: la falta de pago de aportes habría dejado sin cobertura médica a trabajadores activos y desvinculados.
Flybondi continúa operando y vendiendo pasajes
Pese a las medidas judiciales y los incumplimientos denunciados, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) mantiene habilitada a Flybondi para continuar con sus operaciones comerciales.
La compañía también conserva activa la venta de boletos a través de su sitio web.
En las últimas semanas se registraron decenas de cancelaciones de vuelos, mientras la empresa continuó ofreciendo pasajes para nuevos servicios.
Desde mediados de 2025, Flybondi pertenece al empresario Leonardo Scatturice, señalado en la información disponible como exagente de inteligencia y con vínculos políticos tanto en Argentina como en Estados Unidos.
Entre esos antecedentes se menciona su participación como nexo para la presencia de Javier Milei junto a Donald Trump en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).
También se lo vincula con una aeronave privada que ingresó en distintas oportunidades al país y que quedó bajo cuestionamientos por los controles aplicados sobre el equipaje transportado.
Por el momento, el embargo ordenado contra las cuentas de Flybondi no afecta formalmente la continuidad de los vuelos, aunque incrementa la presión financiera sobre una compañía que enfrenta simultáneamente reclamos tributarios, compromisos laborales pendientes y problemas operativos.
La Justicia federal ordenó embargar las cuentas bancarias de Flybondi tras un reclamo de ARCA por deudas tributarias que, con intereses, ascienden a $1.444 millones. La medida no suspende las operaciones de la aerolínea. La empresa, además, mantiene obligaciones pendientes con trabajadores despedidos y empleados activos, incluidos salarios, indemnizaciones y aguinaldos.
Casi $1.500 millones de deuda impositiva y las cuentas bancarias embargadas, pero los aviones todavía pueden seguir despegando. Flybondi consiguió llevar el concepto de bajo costo a una dimensión administrativa inédita: reducir gastos aparentemente también incluye postergar impuestos, salarios e indemnizaciones mientras la página web continúa aceptando reservas como si la turbulencia fuera solamente meteorológica.
La Justicia dispuso cautelares para que ARCA intente cobrar lo adeudado, aunque la medida no impide que la compañía siga operando. Es una escena bien argentina: el organismo recaudador golpeando la puerta, trabajadores esperando pagos y el cartel de “comprar pasaje” todavía encendido, como ese comercio que tiene la persiana torcida, tres intimaciones pegadas y aun así pregunta si vas a pagar en efectivo o transferencia.
El detalle tributario tampoco entra cómodamente en el equipaje de mano: más de $915 millones por retenciones de Ganancias, casi $208 millones por IVA y otros $133 millones por Bienes Personales. Con intereses, el reclamo escala a $1.444.940.163,41, porque hasta el caos financiero tiene la delicadeza de venir con dos decimales.
El cuadro laboral es considerablemente más serio y no admite chiste sobre quienes padecen las consecuencias. Más de 700 personas fueron desvinculadas entre despidos y retiros voluntarios sin haber recibido los pagos correspondientes, mientras unos 300 empleados activos tampoco habrían cobrado junio, julio ni el medio aguinaldo. A eso se suma la falta de cobertura médica denunciada desde el 6 de agosto por el incumplimiento de aportes.
Mientras tanto, la ANAC permite que la aerolínea continúe operando y comercializando pasajes pese a las cancelaciones registradas en las últimas semanas. En otras palabras: la empresa tiene cuentas embargadas, reclamos tributarios, obligaciones laborales pendientes y vuelos cancelados, pero el botón de comprar sigue funcionando con la puntualidad que muchos pasajeros quisieran para el embarque.
Flybondi todavía puede vender pasajes. El que parece haber quedado definitivamente en lista de espera es el pago.