La reciente erupción del volcán Etna provocó el mayor impacto sobre el aeropuerto de Catania-Fontanarossa registrado en los últimos 20 años, con más de 1.000 vuelos cancelados y alrededor de 100.000 pasajeros afectados durante una semana de interrupciones.
La Società Aeroporto Catania, empresa responsable de la administración de la terminal aérea ubicada en Sicilia, informó que las operaciones continúan condicionadas por la actividad volcánica y la presencia de cenizas.
La suspensión de llegadas y salidas fue nuevamente prolongada y el aeropuerto permanecerá sin operaciones hasta las 02.00 del sábado.
Las autoridades recomendaron a los pasajeros no dirigirse hacia la terminal sin consultar previamente con sus respectivas aerolíneas el estado de cada vuelo.
Más de 1.000 vuelos cancelados y 100.000 pasajeros afectados
La programación aérea depende directamente de la evolución del Etna, la dirección del viento y la concentración de cenizas presentes en la atmósfera.
Como consecuencia de estas condiciones, distintos vuelos están siendo desviados hacia otros aeropuertos de Sicilia, entre ellos Palermo, Trapani y Comiso.
La magnitud de las interrupciones también comienza a reflejarse sobre el sector turístico.
De acuerdo con estimaciones preliminares de la asociación Assoesercenti, el impacto económico podría representar una caída de entre 13 y 24 millones de euros en gasto turístico.
Las compañías aéreas comenzaron a implementar distintas medidas para enfrentar las restricciones.
Ryanair, una de las aerolíneas con mayor presencia en Catania, informó a sus pasajeros que deben contemplar importantes retrasos, cancelaciones y desvíos debido a la situación.
Por su parte, easyJet canceló su vuelo de ida y vuelta entre Catania y Londres-Gatwick correspondiente al jueves.
Wizz Air también comunicó que se encontraba realizando gestiones para desviar aeronaves hacia otros aeropuertos.
La actividad del Etna mantiene en alerta a Sicilia
Según datos del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV), se detectaron densos flujos de lava provenientes inicialmente de dos conductos ubicados a 2.360 y 2.750 metros de altitud.
Posteriormente se formaron otros dos nuevos flujos de lava, mientras los especialistas continúan siguiendo la evolución del fenómeno.
El Etna supera los 3.300 metros de altura y es uno de los volcanes más activos del mundo.
Debido a que entra en erupción con regularidad, permanece bajo monitoreo permanente para evaluar el comportamiento de la lava, las emisiones de ceniza y su posible impacto sobre las poblaciones y la actividad aérea.
En el caso de Catania, la principal dificultad continúa siendo la presencia de ceniza volcánica en las rutas utilizadas por las aeronaves.
Las autoridades aeroportuarias deberán evaluar permanentemente las condiciones antes de avanzar con una normalización de los servicios.
Hasta que disminuya la actividad del volcán y las condiciones atmosféricas permitan operar con seguridad, las cancelaciones y desvíos continuarán condicionando uno de los principales aeropuertos de Sicilia.
Una nueva erupción del volcán Etna, en Sicilia, provocó más de 1.000 cancelaciones de vuelos y afectó a unos 100.000 pasajeros en una semana. El aeropuerto de Catania-Fontanarossa mantendrá suspendidas sus operaciones hasta las 2 del sábado, mientras los vuelos son desviados hacia Palermo, Trapani y Comiso. El impacto turístico se estima entre 13 y 24 millones de euros.
Más de 1.000 vuelos cancelados, unos 100.000 pasajeros afectados y un aeropuerto que acumula su peor impacto por una erupción en dos décadas. El Etna volvió a recordar que en Sicilia el jefe de operaciones no siempre está sentado en una torre de control: a veces mide más de 3.300 metros y expulsa lava.
El aeropuerto de Catania-Fontanarossa seguirá sin llegadas ni partidas hasta las 02.00 del sábado, mientras las aerolíneas redistribuyen vuelos hacia Palermo, Trapani y Comiso. El tablero de salidas quedó convertido en una negociación diaria entre compañías aéreas, dirección del viento y un volcán al que, evidentemente, nadie agregó al grupo de WhatsApp de logística.
La ceniza es el principal problema para la aviación y obliga a modificar operaciones según su concentración en el aire. Ryanair anticipó retrasos, cancelaciones y desvíos; easyJet canceló su conexión con Londres-Gatwick y Wizz Air intentó redireccionar aeronaves. El pasajero que compró un vuelo directo ahora descubre que la naturaleza también ofrece escalas no incluidas en la tarifa.
El daño tampoco termina en las pistas. Las primeras estimaciones calculan que las interrupciones podrían representar entre 13 y 24 millones de euros menos en gasto turístico, porque cuando 100.000 personas modifican viajes en una semana, hasta el restaurante que nunca miró un radar volcánico termina haciendo cuentas.
Mientras tanto, el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología sigue monitoreando la actividad, con varios flujos de lava detectados a distintas alturas. El Etna entra en erupción regularmente y permanece bajo vigilancia constante.
En Catania ya conocen el procedimiento: primero se mira el volcán, después el viento y recién al final se consulta la puerta de embarque.