Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó, Colombia continúa dimensionando el impacto humano y material de una emergencia que alcanzó a 455 municipios de 15 departamentos. Con corte al 18 de agosto, el balance oficial señala 294 personas fallecidas, 3.935 heridas y 320 desaparecidas.
El fenómeno, cuyo epicentro se localizó a menos de 100 kilómetros de profundidad, dejó decenas de localidades parcialmente destruidas y afectó, de distintas maneras, a unas 115.000 personas.
A las consecuencias directas del terremoto se suma una prolongada actividad sísmica posterior. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), desde el movimiento principal se registraron 325 réplicas, una cifra que podría continuar aumentando durante los próximos meses.
De acuerdo con el organismo, estos movimientos se producen porque “la zona de ruptura del sismo principal se reajusta y recupera su equilibrio” y tanto su frecuencia como su intensidad suelen reducirse progresivamente, un comportamiento relacionado con la denominada ley de Omori.
El SGC advirtió además que pueden producirse nuevas réplicas durante minutos, horas, días, meses e incluso años después del terremoto principal. Su duración depende, entre otros factores, de las condiciones del entorno, las características geológicas de la zona y la magnitud del evento inicial.
Más de 300 réplicas desde el terremoto
Del total registrado hasta el momento, 141 réplicas tuvieron una magnitud inferior a 2; otras 157 se ubicaron entre 2 y 2,9; 21 estuvieron entre 3 y 3,9; y dos alcanzaron una magnitud igual o superior a 4.
La réplica de mayor intensidad fue de magnitud 4,8 y ocurrió el 10 de agosto a las 8:18, también en San José del Palmar.
La mayor concentración de movimientos se produjo en Chocó. San José del Palmar acumuló 111 registros; El Litoral de San Juan, Santa Genoveva de Docordó, contabilizó 67; mientras que Sipí registró 61.
Las consecuencias también golpearon con fuerza al sistema educativo. El Ministerio de Educación informó que más de 260 escuelas quedaron destruidas, una situación que afecta la continuidad educativa de más de 75.297 niños y niñas.
Ante ese escenario, Unicef Colombia advirtió sobre las condiciones sociales preexistentes en algunas de las regiones más afectadas. “El terremoto se suma a problemas históricos de pobreza, desigualdad y violencia en dos zonas del Pacífico colombiano: Chocó y Buenaventura, un departamento y una ciudad habitados en su mayoría por comunidades afro e indígenas, donde las vulnerabilidades son mayores y la capacidad de respuesta local más limitada”, denunció la ONG.
La reconstrucción tendría un costo cercano a $30 billones
Según el reporte del Estado colombiano, la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto tendría un costo preliminar cercano a $30 billones.
La estimación fue informada por el presidente Abelardo De La Espriella durante una alocución televisada realizada este lunes festivo, en la que presentó un balance de la emergencia y anunció la puesta en marcha de un Plan Milagro destinado a las ciudades más golpeadas.
De acuerdo con el diagnóstico presentado por el mandatario, aproximadamente $24,5 billones corresponderían a daños en edificaciones, mientras que otros $5,5 billones estarían vinculados con afectaciones en infraestructura.
El cálculo, sin embargo, todavía no es definitivo y deberá actualizarse a medida que los equipos desplegados en las regiones completen la verificación de viviendas, infraestructura y otras instalaciones dañadas.
“Es una cifra preliminar que se irá ajustando en la medida en que tengamos más información”, señaló el mandatario.
El Gobierno impulsa un Plan Milagro para las zonas afectadas
De La Espriella indicó que encargó al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, la elaboración de un Plan Milagro destinado a coordinar la reconstrucción.
Según explicó, la intención es articular al Gobierno Nacional con empresas constructoras, el sector financiero, las aseguradoras y los gobernadores y alcaldes del país para avanzar de manera conjunta en las obras.
“Invito a todos los empresarios de la construcción a trabajar unidos por Colombia, codo a codo con el Estado, con el gobierno, donando sus utilidades en los proyectos de vivienda de las zonas afectadas. Invito al sector financiero a bajar sus tasas de interés para que las familias puedan reconstruir o adquirir un techo digno”, expresó.
El presidente también convocó a gobernadores y alcaldes a participar de las tareas de reconstrucción independientemente de sus diferencias políticas o ideológicas.
“Invito también a cada gobernador y a cada alcalde a sumarse sin reservas. Aquí no hay colores políticos. Aquí no hay ideología. Hay una sola bandera y es la bandera de Colombia. Este no es un esfuerzo del gobierno solamente, es el esfuerzo de toda la patria unida. Todos debemos poner porque la patria la reconstruimos entre todos”, agregó.
Preguntas y respuestas sobre el terremoto
¿Cuántas personas han muerto por el terremoto de 7,4 en Colombia?
Con corte al 18 de agosto, una semana después del terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó, se reportan 294 personas fallecidas, 3.935 heridas y 320 desaparecidas.
¿Cuántas personas resultaron afectadas por el terremoto en Colombia?
Según el balance de la emergencia, alrededor de 115.000 personas resultaron afectadas por los daños ocasionados por el terremoto en las zonas impactadas.
¿Por qué siguen ocurriendo réplicas después del terremoto de 7,4?
El Servicio Geológico Colombiano explica que las réplicas ocurren porque “la zona de ruptura del sismo principal se reajusta y recupera su equilibrio”. Su frecuencia e intensidad suelen disminuir con el paso del tiempo. Hasta el momento, el organismo contabilizó 325 réplicas desde el terremoto principal.
Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó, Colombia reporta 294 fallecidos, 3.935 heridos y 320 desaparecidos. El sismo afectó a 115.000 personas y fue percibido en 455 municipios de 15 departamentos. El Servicio Geológico Colombiano contabilizó 325 réplicas, mientras el Gobierno estimó preliminarmente en cerca de $30 billones el costo de la reconstrucción.
Colombia cumplió una semana desde que la tierra decidió recordar, con una demostración de 7,4 grados, que debajo de calles, edificios, presupuestos y discursos oficiales sigue existiendo un planeta con agenda propia. El terremoto dejó 294 muertos, miles de heridos y cientos de desaparecidos, mientras las réplicas continuaron llegando con la puntualidad que rara vez consigue cualquier trámite administrativo.
El Servicio Geológico Colombiano ya contó 325 movimientos posteriores al sismo principal. La explicación científica es que la zona de ruptura busca recuperar su equilibrio, una tarea que, vista desde la superficie, parece bastante más complicada: hay municipios destruidos, escuelas inutilizadas, familias sin vivienda y una reconstrucción cuyo precio preliminar ronda los $30 billones. La corteza terrestre se reajusta mediante física; el Estado tendrá que intentarlo mediante presupuestos.
La réplica más fuerte llegó a 4,8 y, según los especialistas, podrían seguir registrándose movimientos durante meses e incluso años. Es decir: el terremoto terminó hace una semana, pero su epílogo todavía puede tener más temporadas que una serie de plataforma. La diferencia es que acá nadie puede presionar “saltar introducción”.
En medio de semejante panorama apareció el denominado Plan Milagro, nombre que establece desde el comienzo expectativas bastante superiores a las de una licitación pública convencional. El Gobierno pretende reunir al sector constructor, bancos, aseguradoras, gobernadores y alcaldes para levantar nuevamente las zonas afectadas. La iniciativa requerirá coordinación, recursos y una capacidad de cooperación política que, a juzgar por la historia regional, tal vez justifique perfectamente la palabra “Milagro”.
Mientras tanto, más de 75.000 niños y niñas tienen comprometida su continuidad educativa por la destrucción de más de 260 escuelas. Entre réplicas, reconstrucción y llamados a la unidad nacional, el país enfrenta ahora la parte menos espectacular de cualquier catástrofe: reconstruir durante meses aquello que la naturaleza consiguió derribar en segundos.