En medio de los intentos por desvincular a Fernando Cerimedo de la gestión libertaria, los registros oficiales muestran que el consultor ingresó 13 veces a la Casa Rosada entre diciembre de 2023 y junio de 2024. Cerimedo se encuentra detenido en Bolivia en el marco de una investigación por su presunta participación en un ataque a tiros contra Nadia Beller.
Los datos correspondientes a los accesos a la sede del Poder Ejecutivo fueron publicados por la Secretaría General de la Presidencia y detallan las autorizaciones otorgadas durante los primeros meses de la administración de Javier Milei.
Los primeros ingresos a la Casa Rosada
El primero de los ingresos registrados ocurrió el 11 de diciembre de 2023, apenas iniciado el gobierno de Milei. Ese día, la autorización fue otorgada por el entonces secretario del Interior, Lisandro Catalán. En ese registro no figura un horario de salida.
Durante enero de 2024, Cerimedo realizó otras dos visitas a la Casa Rosada, los días 15 y 30. Ambas fueron autorizadas nuevamente por Catalán, quien respondía políticamente a Guillermo Francos, por entonces ministro del Interior.
La misma oficina habilitó otro ingreso del consultor el 20 de febrero.
Autorizaciones de «Lule» Menem y Guillermo Francos
Catalán no fue el único funcionario que autorizó las visitas. Los días 7 y 18 de marzo de 2024, los ingresos fueron habilitados por Eduardo «Lule» Menem, quien para ese momento se desempeñaba al frente de la Subsecretaría de Gestión Institucional y era uno de los funcionarios de confianza de Karina Milei.
El 19 de marzo, Cerimedo volvió a ingresar a la Casa Rosada con una autorización de Catalán. Un día después, el 20 de marzo, fue recibido directamente por Guillermo Francos. En ese caso, tampoco quedó asentado un horario de salida en el registro oficial.
Durante ese período también circuló un informe de Amnistía Internacional referido a la expansión de mecanismos de vigilancia estatal mediante inteligencia artificial, en el que se advertía sobre el creciente uso de esa tecnología para tareas de vigilancia por parte del Gobierno.
Fernando Cerimedo, actualmente detenido en Bolivia en el marco de la investigación por el ataque a tiros contra Nadia Beller, registró 13 ingresos a la Casa Rosada entre diciembre de 2023 y junio de 2024. Los accesos fueron autorizados por funcionarios como Lisandro Catalán, Eduardo «Lule» Menem y Guillermo Francos, según documentación oficial.
Mientras desde el universo libertario intentan establecer una prudente distancia política con Fernando Cerimedo, los registros de la Casa Rosada parecen haber conservado una memoria menos selectiva. Según la documentación oficial, el consultor ingresó 13 veces entre diciembre de 2023 y junio de 2024, una frecuencia que convierte a Balcarce 50 en algo bastante más familiar que un edificio contemplado desde la vereda.
La primera visita ocurrió el 11 de diciembre de 2023, apenas comenzado el gobierno de Javier Milei, y fue autorizada por Lisandro Catalán. El detalle administrativo agrega una pequeña cuota de misterio burocrático: no quedó registrada la salida. Nada permite concluir qué ocurrió con ese dato ausente, pero el sistema decidió aportar su propia contribución al género suspenso y dejar el casillero correspondiente en blanco.
Durante los meses siguientes, Cerimedo volvió a atravesar las puertas de la sede gubernamental con autorizaciones de Catalán, Eduardo «Lule» Menem y hasta Guillermo Francos. El currículum de accesos fue ampliándose mientras distintos despachos estampaban el equivalente institucional de un «puede pasar». Para marzo, la secuencia ya mostraba que aquello estaba bastante lejos de ser una visita turística con foto frente al Patio de las Palmeras.
El contraste adquiere ahora otro peso porque Cerimedo está detenido en Bolivia mientras se investiga su presunta participación en el ataque a tiros contra Nadia Beller. Los registros oficiales no prueban por sí mismos funciones ni responsabilidades dentro del Gobierno, pero sí documentan algo bastante menos interpretable: durante los primeros meses de la administración libertaria, sus visitas a la Casa Rosada fueron reiteradas y autorizadas por funcionarios de primera línea. La política puede discutir vínculos; el molinete, en cambio, se limita a contar entradas.