El presidente Javier Milei volvió a cuestionar este jueves la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y vinculó su aprobación con el descenso de la natalidad en Argentina.
El mandatario formuló esas declaraciones durante su exposición ante empresarios en el Council of the Americas, donde relacionó la evolución de la población con el crecimiento económico y la sustentabilidad del sistema previsional.
“Si una característica del crecimiento es el rendimiento del capital, también tiene importancia lo que pase en el mercado del trabajo y la población. De hecho, estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes”, afirmó Milei, en referencia al símbolo utilizado por quienes impulsaron la legalización del aborto.
Milei vinculó el aborto legal con la caída de la natalidad
El Presidente profundizó su argumento al señalar que Argentina presenta actualmente niveles de fecundidad inferiores a los necesarios para garantizar el reemplazo generacional.
“Hoy, la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos cuesta caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”, acusó.
La Ley 27.610 fue sancionada el 30 de diciembre de 2020 y regula el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 inclusive, además de contemplar los supuestos establecidos para etapas posteriores de la gestación.
Sin embargo, los datos oficiales no permiten atribuir el descenso de la natalidad a la aprobación de esa ley. Las estadísticas de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud y de la Dirección Nacional de Población muestran que la reducción de los nacimientos comenzó varios años antes.
Los registros indican que el número de nacimientos alcanzó uno de sus puntos más altos recientes en 2014 y comenzó posteriormente una tendencia descendente. Entre 2014 y 2021, la cantidad de nacimientos se redujo alrededor de un 35,6%.
La tendencia forma parte, además, de un proceso demográfico de más largo plazo. Entre 1980 y 2020, la Tasa Global de Fecundidad de Argentina cayó más del 50%, mientras que durante los últimos años el país se ubicó por debajo del nivel de reemplazo generacional.
Los antecedentes de Milei contra la Ley 27.610
Las declaraciones en el Council of the Americas no constituyen el primer cuestionamiento del Presidente contra la legislación vigente. Milei mantiene desde hace años una posición contraria al aborto legal y convirtió el tema en uno de los ejes de su discurso político.
Meses atrás también cuestionó públicamente a la periodista Débora Plager a partir de sus declaraciones relacionadas con el caso de fetos hallados en una clínica de Villa Ballester.
En aquella oportunidad, Milei calificó a Plager de “cómplice de asesinato” por su postura favorable a la ley que permitió el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.
El nuevo pronunciamiento presidencial volvió a instalar la discusión sobre la Ley 27.610, esta vez vinculada por Milei con la evolución demográfica, el mercado laboral, el crecimiento económico y el futuro del sistema previsional argentino.
El presidente Javier Milei volvió a cuestionar la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo durante su exposición ante el Council of the Americas y vinculó el aborto legal con la caída de la natalidad y problemas futuros para el sistema previsional. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que el descenso de los nacimientos comenzó varios años antes de la sanción de la norma.
Javier Milei volvió a incorporar la demografía a la batalla cultural y encontró en los pañuelos verdes una explicación para un problema que las estadísticas argentinas venían registrando bastante antes de que el Congreso aprobara la interrupción voluntaria del embarazo. Frente a empresarios reunidos en el Council of the Americas, el Presidente relacionó el aborto legal con la caída de la natalidad, consiguiendo que una discusión sobre crecimiento económico terminara rápidamente convertida en otra estación del eterno campeonato argentino de ideologías.
El razonamiento presidencial conecta menos nacimientos con una menor población económicamente activa en el futuro y, por esa vía, con dificultades para sostener el sistema previsional. El problema aparece cuando el calendario decide intervenir en el debate: la caída pronunciada de los nacimientos comenzó antes de diciembre de 2020, cuando fue sancionada la Ley 27.610. Las estadísticas tienen esa desagradable costumbre de respetar el orden cronológico incluso cuando la política encuentra una explicación más atractiva.
La discusión demográfica, además, excede largamente una sola política pública. Argentina pasó de décadas con tasas de fecundidad más elevadas a ubicarse por debajo del nivel de reemplazo, en un proceso que también atraviesa a numerosos países de América Latina y otras regiones. Decisiones sobre maternidad, edad para formar una familia, educación, acceso a anticonceptivos y transformaciones sociales forman parte de un fenómeno bastante más complejo que un artículo aprobado por el Senado durante una madrugada de 2020.
Milei, sin embargo, eligió llevar el argumento al terreno de su batalla moral y utilizó algunas de sus expresiones más fuertes contra quienes defendieron la legalización. Así, una conferencia económica terminó combinando capital, mercado laboral, jubilaciones, natalidad y aborto. Todo en pocos minutos, porque si algo caracteriza al debate público argentino es su capacidad de convertir una curva demográfica en una guerra cultural antes de que termine el PowerPoint.