Nadia Beller volvió a acusar a Fernando Cerimedo de estar detrás del ataque a tiros que sufrió en Bolivia y aseguró que el consultor político tenía conocimiento del encuentro al que había sido convocada antes de la agresión.
Desde la clínica donde permanece internada, Beller sostuvo que Cerimedo fue quien la convenció de asistir al lugar y que le había garantizado la presencia de personal de seguridad.
«Fernando Cerimedo tenía conocimiento de que me habían citado ahí. Me garantizó que me iba a mandar guardias de seguridad, pero no fueron», afirmó la abogada desde el centro médico.
Luego profundizó su acusación contra el consultor: «Todo lo que hizo para convencerme de que vaya al hotel donde me atacaron y sus reacciones posteriores no hacen más que convencerme de que fue él el autor de este atentado», agregó.
Las declaraciones forman parte de la versión de Beller sobre lo ocurrido y deberán ser contrastadas dentro de la investigación judicial que busca establecer las responsabilidades por el ataque.
Beller rechazó la versión de un supuesto autoatentado
La abogada también respondió a la hipótesis planteada públicamente desde la defensa de Cerimedo, que puso en duda las circunstancias de la agresión.
«Yo desmiento que sea un autoatentado como dice la abogada. Esta señora busca un cargo en el Gobierno», remarcó la mujer.
Beller incorporó además una denuncia sobre supuestos episodios de violencia anteriores al ataque. «Cerimedo temía que lo denuncie por haberme intentado ahorcar», agregó respecto de presuntas agresiones previas atribuidas al consultor, actualmente detenido.
También se refirió al vínculo político de Cerimedo con el entorno del presidente argentino Javier Milei. Según Beller, actualmente existe un distanciamiento entre ambos, aunque «sus socios mantienen relación» con el Presidente argentino.
La mujer explicó además por qué decidió realizar declaraciones públicas mientras continúa recuperándose de las heridas.
«Yo decido dar una declaración pública cuando me doy cuenta que tenía una sola policìa mujer custodiándome cuando me atacaron dos varones y quisieron matarme», remarcó.
Luego agregó: «Hubo una persona que quiso meterse en mi habitación para cuidarme personalmente pero los mèdicos le dijeron que no podìa hacerlo. Esa persona no volvió a aparecer».
Sobre las consecuencias físicas del ataque, Beller relató: «Me sacaron muchas esquirlas de bala, muchas heridas tenía en mi cuerpo».
El parte médico confirmó las heridas y un embarazo
La Clínica de las Américas informó sobre el estado de salud de Beller y confirmó que presenta «heridas múltiples por proyectiles de arma de fuego”.
De acuerdo con el informe médico, las lesiones incluyen «compromiso de mama derecha, brazo derecho y cuello y hombro izquierdo; una fractura expuesta conminuta de húmero derecho; y una herida supraclavicular izquierda sin evidencia radiográfica de compromiso óseo».
Los especialistas confirmaron además que Beller cursa un embarazo de «4 a 6 semanas».
Según el parte difundido, la paciente podría recibir el alta «en 24 o 48 horas dependiendo de la evolución general», mientras continúa la investigación para determinar quiénes participaron del ataque y establecer las responsabilidades correspondientes.
Nadia Beller volvió a acusar a Fernando Cerimedo por el ataque a tiros que sufrió en Bolivia y aseguró que el consultor conocía el encuentro al que había sido convocada y le prometió seguridad. Desde la clínica donde permanece internada, rechazó la hipótesis de un autoatentado. El parte médico confirmó múltiples heridas de bala y un embarazo de entre cuatro y seis semanas.
El caso que mantiene detenido a Fernando Cerimedo en Bolivia agregó un elemento que complica todavía más una historia que ya tenía disparos, cámaras, versiones enfrentadas y acusaciones cruzadas. Desde la clínica, Nadia Beller aseguró que fue el propio consultor quien la convenció de concurrir al lugar donde posteriormente fue atacada y que, además, le había prometido enviar seguridad. Los guardias, según su relato, nunca llegaron. Una garantía bastante difícil de explicar cuando el episodio terminó exactamente con aquello que supuestamente debía impedir.
Beller fue todavía más lejos y señaló directamente a Cerimedo como responsable intelectual del atentado. La defensa del consultor, por su parte, planteó públicamente la hipótesis de un autoatentado. Así, mientras la Justicia intenta reconstruir quién organizó el ataque y por qué, las versiones comenzaron a circular a una velocidad que probablemente haría sentir insuficiente cualquier algoritmo dedicado profesionalmente a instalar narrativas.
La abogada también habló de episodios anteriores de presunta violencia y afirmó que Cerimedo temía una denuncia en su contra. Son acusaciones que deberán ser analizadas por los investigadores y que, por sí mismas, no determinan responsabilidad penal. En paralelo, Beller cuestionó las condiciones de seguridad que recibió después del ataque y decidió hablar públicamente desde su internación.
El parte médico aportó, en cambio, datos que no pertenecen al territorio de la especulación política: múltiples heridas provocadas por proyectiles, una fractura expuesta en el brazo derecho y lesiones en distintas partes del cuerpo. Los médicos también confirmaron un embarazo inicial. Mientras abogados, dirigentes y asesores discuten relatos y responsabilidades, el expediente tiene por delante una tarea bastante menos adaptable a la comunicación política: determinar qué ocurrió y quién estuvo detrás del ataque.