La economía argentina muestra señales de enfriamiento luego del impacto inicial generado por el ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Javier Milei y la gestión económica encabezada por Luis Caputo. Las estimaciones de crecimiento fueron revisadas a la baja, mientras el consumo retrocede en los grandes centros urbanos y persiste la fragilidad del empleo formal.

La desaceleración de la actividad económica, las dificultades del mercado laboral y el desgaste registrado en los niveles de aprobación popular comienzan a configurarse como uno de los principales desafíos para la administración de Javier Milei.

La recuperación pierde velocidad

Los recortes del gasto público permitieron contener la inflación y reducir el riesgo de un escenario de colapso inmediato. Sin embargo, la etapa de recuperación económica no avanza a la velocidad inicialmente esperada.

La menor dinámica del consumo en los principales centros urbanos se combina con un mercado laboral formal que continúa mostrando fragilidad, mientras las perspectivas de expansión empiezan a ser revisadas.

El escenario obliga al Gobierno a enfrentar una nueva etapa del programa económico, en la que la consolidación fiscal deberá convivir con el desafío de reactivar la actividad y fortalecer el empleo.

Economistas revisan sus proyecciones

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en los principales centros productivos del país, economistas y consultoras privadas coinciden en que la expansión económica ingresó en una meseta.

Este comportamiento está provocando una revisión de las proyecciones financieras para el corto y mediano plazo, en un contexto en el que la evolución del consumo, la actividad productiva y el empleo formal pasan a ocupar un lugar central en el seguimiento de la economía argentina.