La CGT, la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y el Gobierno quedaron enfrentados nuevamente tras el fracaso de la reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, instancia encargada de definir el piso salarial para los trabajadores en todo el país.

Las centrales sindicales rechazaron la propuesta presentada durante la negociación y decidieron retirarse del encuentro. Entre los principales motivos aparecieron las diferencias respecto del monto que debería alcanzar el salario mínimo y el cuestionamiento gremial a la decisión oficial de mantener la reunión bajo modalidad virtual.

El Salario Mínimo, Vital y Móvil se encuentra actualmente en $376.600. Frente a ese valor, las tres centrales obreras consensuaron una propuesta para llevarlo a $911.202 de manera inmediata y alcanzar los $993.300 en diciembre.

Una diferencia de más de $500.000 entre las propuestas

La negociación tripartita, encabezada por la Secretaría de Trabajo, mostró desde el comienzo posiciones considerablemente alejadas.

Las cámaras empresarias plantearon una suba del 1,8% en septiembre y del 1,7% en octubre, con continuidad de ese esquema de incrementos hasta abril del próximo año.

Según el planteo sindical, esa propuesta llevaría el salario mínimo hasta aproximadamente $468.000 en abril, una cifra muy inferior a los $993.300 reclamados para diciembre por la CGT y las dos CTA.

Las centrales plantearon que el incremento debía establecerse “mínimamente, para que no sigamos debajo de la indigencia” y calificaron la oferta empresaria como “irrisorio”.

La diferencia impidió alcanzar un acuerdo y dejó nuevamente en manos del Poder Ejecutivo la definición del futuro valor del salario mínimo.

La CGT cuestionó las reuniones virtuales

Otro de los focos del conflicto fue la modalidad elegida para realizar el encuentro. La CGT había solicitado formalmente que la reunión “sea de manera presencial, porque creíamos que ya no se puede sostener la virtualidad”, explicó Cristian Jerónimo.

El dirigente profundizó sus cuestionamientos: “No hay ninguna excusa para no juntarse presencialmente y verse la cara, y construir un debate y una discusión mucho más transparente y con un grado de credibilidad que refleje lo que realmente demanda el sector del trabajo”.

Jerónimo también acusó al Ejecutivo de convertir el Consejo en una instancia sin negociación efectiva.

Porque, si no, seguimos aportando a un show que quiere construir el Gobierno, en el que realmente no se discute ni se debate nada. Solamente uno va a terminar de darle la conformación para que ellos terminen unilateralmente decidiendo cuál es el número que mejor les cierre”, afirmó.

El dirigente, integrante del triunvirato de conducción de la CGT junto con Jorge Sola y Octavio Argüello, también rechazó versiones relacionadas con una eventual intención oficial de establecer un piso salarial cercano al millón de pesos.

Según explicó, esa cifra “no es la realidad de lo que ellos fueron a plantear” durante el Consejo del Salario.

Jerónimo sostuvo que esas versiones buscan “distorsionar la cuestión” y afirmó que, en caso de establecerse una referencia para las negociaciones salariales, debería tomarse como punto de partida una canasta básica de $1.560.000 y no un monto de $1.070.000.

La CGT evaluará nuevas medidas

Después del fracaso de la negociación, la central obrera anticipó que durante la próxima semana analizará los pasos a seguir y la continuidad de su estrategia frente al Gobierno.

“Seguiremos con nuestro plan de acción, que viene marcando distintos puntos de agenda, como fue la movilización por los endeudados”, indicó Jerónimo.

Consultado sobre la posibilidad de avanzar con una medida de fuerza, el dirigente afirmó que un paro “nunca se descarta”, aunque remarcó que una decisión de esa magnitud necesita consenso dentro del movimiento sindical.

“Si todos los problemas que tiene la Argentina los resolviéramos con un paro, hubiésemos hecho todos los paros que fueran necesarios. Me parece que no es la salida tampoco”, sostuvo.

Sin acuerdo entre representantes sindicales y empresarios, el Gobierno deberá definir el nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil, mientras la CGT y las CTA vuelven a analizar su estrategia frente a la política salarial oficial.