El Anak Krakatau, situado en el estrecho de Sonda entre las islas de Java y Sumatra, mantiene este martes 8 de septiembre una actividad eruptiva bajo estrecha vigilancia después de varios días de explosiones que provocaron una importante crisis en el transporte aéreo de Indonesia.

El volcán permanece en Nivel III (Siaga/Alerta), el segundo escalón más elevado dentro del sistema de advertencia volcánica del país. Las autoridades mantienen restricciones de acceso alrededor del cráter mientras continúa el monitoreo de su comportamiento.

La etapa más intensa comenzó a fines de la semana pasada y derivó en una fase eruptiva continua que se prolongó durante aproximadamente 25 horas. Durante ese período se observaron columnas de ceniza y actividad explosiva, mientras el material volcánico alcanzó niveles suficientes para representar un riesgo para la navegación aérea.

Tras finalizar aquella fase continua, el Anak Krakatau continuó mostrando actividad. Este martes se registraron erupciones estrombolianas de menor intensidad, caracterizadas por explosiones breves, mientras los sistemas de monitoreo mostraron una reducción respecto de la actividad registrada durante el período más intenso.

El seguimiento del volcán continúa de manera permanente debido a la posibilidad de nuevas explosiones y a la evolución de las nubes de ceniza sobre el estrecho de Sonda.

La ceniza afectó cerca de 3.000 vuelos

El principal impacto fuera de la zona volcánica se produjo en el transporte aéreo. La expansión de la ceniza obligó a suspender temporalmente las operaciones en ocho aeropuertos de Indonesia, entre ellos el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, que presta servicio a Yakarta y constituye la principal terminal aérea del país.

Las alteraciones acumuladas alcanzaron a 2.961 vuelos nacionales e internacionales y alrededor de 341.000 pasajeros. Las operaciones afectadas incluyeron cancelaciones, demoras y desvíos provocados por las restricciones impuestas ante la presencia de ceniza volcánica.

El riesgo para las aeronaves resulta especialmente elevado debido a que las partículas volcánicas pueden provocar daños en motores, sistemas y superficies de los aviones. Por ese motivo, las autoridades extendieron sucesivamente las restricciones hasta verificar que las condiciones permitieran recuperar las operaciones con seguridad.

El episodio también obligó a realizar inspecciones sobre aeronaves que permanecieron en tierra durante la emergencia, mientras las compañías comenzaron a reorganizar vuelos y frecuencias después de varios días de alteraciones.

Reabrieron los aeropuertos, pero continúa la vigilancia

Durante este martes 8 de septiembre, los aeropuertos afectados fueron autorizados a retomar sus operaciones a medida que la dispersión de la ceniza permitió mejorar las condiciones de seguridad.

La reapertura no supone una normalización inmediata de toda la programación aérea. Las consecuencias acumuladas de las cancelaciones, demoras y desvíos pueden continuar generando modificaciones mientras las aerolíneas reorganizan sus servicios y revisan las aeronaves afectadas por la emergencia.

En paralelo, el Anak Krakatau continúa bajo Nivel III de alerta. Aunque la fase eruptiva permanente finalizó y la actividad disminuyó, los especialistas mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevos episodios explosivos.

Hasta el momento no se emitieron alertas de tsunami relacionadas con esta secuencia eruptiva. El dato resulta especialmente relevante por los antecedentes del volcán: en diciembre de 2018, el colapso parcial del Anak Krakatau generó un tsunami que golpeó las costas del estrecho de Sonda.

Las autoridades indonesias mantienen el perímetro de seguridad alrededor del volcán y el seguimiento permanente de la dispersión de ceniza, mientras el sistema aéreo intenta recuperar gradualmente su funcionamiento después de una de las mayores interrupciones provocadas por actividad volcánica en la región durante los últimos días.