El precio internacional del petróleo volvió a subir con fuerza este jueves en medio de una nueva escalada bélica en Medio Oriente, con especial preocupación por la situación en el estrecho de Ormuz y por los riesgos sobre otras rutas estratégicas de exportación de crudo.

El barril de petróleo Brent cotizó a US$106,80, con un avance diario de 5,5%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó US$101,64, con una suba intradiaria de 5,8%.

Los valores llevaron a ambas referencias por encima de los 100 dólares por barril de 159 litros, una situación que no se registraba de manera simultánea desde hacía varios meses.

El petróleo alcanzó además su nivel más elevado desde mediados de mayo y acumuló una suba de 58,4% en el último año y de 21,75% en los últimos 30 días.

La guerra volvió a empujar al crudo

La principal explicación detrás del salto de precios es el aumento de la tensión en el Golfo Pérsico y la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro.

Durante esta semana se registraron algunos de los ataques más intensos desde el inicio de la guerra contra Irán, mientras no se logró establecer un acuerdo definitivo de cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán.

Ese escenario derivó en una reanudación de los combates y volvió a poner presión sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte global de petróleo.

En paralelo, la situación se amplió hacia otras áreas estratégicas. De acuerdo con un despacho citado en el texto original: «Los hutíes, aliados de Irán, tomaron el control del puerto yemení de Mocha el jueves, lo que supone una nueva amenaza para el tráfico en el mar Rojo, mientras que la circulación en el Golfo a través del estrecho de Ormuz sigue restringida debido a la intensificación de los ataques a petroleros en la región en los últimos días».

La preocupación del mercado ya no se concentra únicamente en Ormuz. También existen riesgos sobre rutas de exportación regionales, instalaciones energéticas y centros de producción.

En ese sentido, se señaló que «los ataques desde Yemen contra instalaciones energéticas saudíes introducen un nuevo factor de riesgo en el mercado, ampliando las preocupaciones más allá de Irán y el estrecho de Ormuz».

La posibilidad de que los ataques se extiendan a infraestructura energética clave es uno de los factores que más inquieta a los operadores, debido a que cualquier interrupción adicional podría reducir la oferta disponible y profundizar la suba de precios.

El Brent y el WTI acumulan fuertes subas

Tanto el Brent como el WTI registraron aumentos superiores al 30% desde los mínimos alcanzados a comienzos de agosto.

El Brent funciona como una de las principales referencias de precios a nivel global, especialmente en Europa y otros mercados, mientras que el WTI es el indicador de referencia para Estados Unidos y buena parte del continente americano.

La escalada de ambas cotizaciones refleja el cambio de expectativa de los inversores frente a un mercado que ya venía mostrando condiciones de suministro más ajustadas.

La combinación entre una oferta bajo presión y un aumento de los riesgos geopolíticos volvió a colocar al petróleo en el centro de las preocupaciones económicas internacionales.

China, otra pieza clave del mercado

El comportamiento de China aparece como otro factor determinante para definir la evolución futura del precio del crudo.

Durante varios meses, parte de las proyecciones bajistas se apoyaron en una demanda más débil por parte del gigante asiático.

Sobre ese punto, uno de los analistas citados sostuvo: «Durante meses, la tesis bajista se basó en la debilidad de la demanda china».

Sin embargo, en las últimas semanas China intensificó sus compras de petróleo luego de un período de demanda moderada, lo que volvió a ejercer presión sobre el mercado físico de crudo.

Si las compras chinas continúan creciendo, cualquier interrupción adicional en el suministro podría tener un efecto todavía mayor sobre los precios. Por el contrario, una reducción de las importaciones podría contribuir a moderar la tendencia alcista.

Con el Brent nuevamente por encima de los US$106 y el WTI sobre los US$101, el mercado permanece atento a la evolución de los enfrentamientos en Medio Oriente, a la circulación por los principales corredores marítimos y al comportamiento de la demanda china.