Una adolescente de 13 años permanece internada en terapia intensiva y con pronóstico reservado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata luego de recibir un disparo en la cabeza durante la noche del viernes.

El episodio ocurrió en una vivienda ubicada en Camusso al 1700, entre Arana y Goiri y Soler, en el barrio Fortunato de la Plaza. La Justicia investiga las circunstancias del hecho y mantiene bajo análisis la posible responsabilidad de un adolescente de 16 años, señalado como el presunto novio de la víctima.

De acuerdo con las primeras pericias, la menor se encontraba junto al joven al momento del disparo y ambos habrían estado manipulando el arma cuando se produjo el tiro que impactó en la cabeza de la adolescente.

Por el momento, los investigadores no lograron establecer con certeza si el disparo fue accidental o si existió intención. Tampoco se determinó a quién pertenecía el arma ni de qué manera llegó a manos de los adolescentes, dos aspectos considerados centrales para reconstruir lo sucedido.

La adolescente fue operada y permanece en terapia intensiva

Después del disparo, la menor fue trasladada inicialmente al Hospital Interzonal General de Agudos, donde recibió las primeras atenciones y fue estabilizada.

Posteriormente, una ambulancia la derivó al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde fue sometida a una intervención quirúrgica. Actualmente permanece internada en terapia intensiva, con pronóstico reservado.

El adolescente de 16 años, en el centro de la investigación

Las actuaciones en el domicilio estuvieron a cargo de personal de la Comisaría 16° de Mar del Plata. La causa quedó bajo la órbita del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, con intervención de la fiscal de turno, Mariana Baqueiro.

Durante las primeras diligencias, los investigadores recogieron testimonios de personas que podrían haber presenciado la situación o que se encontraban en la vivienda al momento del disparo.

El adolescente de 16 años permanece en el centro de la investigación judicial. La fiscalía deberá establecer si existió negligencia en la manipulación del arma, violencia previa o si el disparo se produjo de manera accidental.

La reconstrucción dependerá principalmente de las pericias realizadas sobre el arma y de los testimonios incorporados a la causa. Los investigadores también intentarán determinar de quién era el arma y cómo llegó a manos de los menores.

El episodio vuelve a poner bajo análisis la presencia de armas en contextos domésticos y el riesgo que representa su acceso por parte de menores de edad, mientras la Justicia continúa reuniendo elementos para establecer con precisión qué ocurrió en los segundos previos al disparo.