El presidente Javier Milei ratificó el rumbo de su programa económico dentro y fuera del Gabinete, con la desaceleración de la inflación como uno de los principales argumentos oficiales. Sin embargo, una nueva encuesta nacional de Analogías mostró que casi dos tercios de los consultados priorizan la situación de los salarios y del mercado laboral por encima de la estabilidad de precios. El estudio fue realizado entre el 5 y el 8 de septiembre sobre 2.932 casos.
Milei encabezó el lunes una reunión con los ministros en Casa Rosada, donde destacó la inflación de agosto. El Índice de Precios al Consumidor registró una suba mensual del 1,7% y una variación interanual del 33,5%. Durante el encuentro, el mandatario instó a sus funcionarios a sostener la defensa del programa económico y a no «dejarse psicopatear por el statu quo».
El Gobierno presenta la baja de la inflación como uno de los principales resultados de su política económica y sostiene que la continuidad de ese proceso permitirá una recuperación del poder adquisitivo. En ese contexto, el sondeo de Analogías expone una diferencia entre las prioridades que enfatiza el Ejecutivo y las preocupaciones manifestadas por buena parte de los entrevistados.
La encuesta fue realizada entre el 5 y el 8 de septiembre, contó con 2.932 casos y un margen de error informado del 2%. Entre sus principales resultados, casi el 60% de los participantes evaluó negativamente «el manejo de la economía» del Gobierno. El relevamiento también registró que aproximadamente la mitad considera que el desempleo aumentará y que una amplia mayoría coloca los ingresos y el trabajo por encima de la estabilidad de precios entre sus prioridades económicas.
La evaluación de la gestión económica de Milei
El estudio midió primero la percepción general sobre el Gobierno. La aprobación se ubicó en el 30,9%, mientras que la desaprobación llegó al 58,2%, considerando a quienes calificaron la gestión como «muy mal» y «mal». Los resultados fueron similares cuando la consulta se concentró específicamente en la administración de la economía.
Ante la pregunta sobre «cómo calificaría el manejo de la economía en el Gobierno», en una escala del 1 al 5, el 50,6% eligió la calificación más baja, correspondiente a «muy mal», mientras que el 19,2% seleccionó la más alta, «muy bien». Un 11,5% otorgó una valoración intermedia de 3. En términos generales, la desaprobación de la gestión económica alcanzó el 59,2% y la aprobación quedó en el 29,4%.
El sondeo también mostró que el 60,9% de los consultados considera que su situación económica personal y familiar está peor que un año atrás. Respecto de los próximos dos años, el 47,7% anticipó que el contexto será peor, mientras que el 42,5% consideró que será mejor y el 9,7% respondió que «no sabe».
Salarios y empleo, por encima de la estabilidad de precios
Uno de los puntos centrales del estudio estuvo relacionado con las prioridades que los consultados asignan al programa económico. Frente a la alternativa entre poner el foco en la recuperación de los salarios y el empleo o en la estabilidad de precios, casi dos tercios optaron por la primera opción.
El resultado plantea un escenario en el que la evolución de la inflación convive con otras preocupaciones económicas vinculadas directamente con los ingresos y el mercado de trabajo. Mientras el Gobierno mantiene la desaceleración de los precios como uno de los ejes de su estrategia, el relevamiento de Analogías indica que, entre los entrevistados, los salarios y el empleo ocupan actualmente un lugar prioritario frente a la estabilidad de precios.
Una encuesta nacional de Analogías mostró que casi dos tercios de los consultados priorizan la recuperación de los salarios y el empleo por encima de la estabilidad de precios. El relevamiento, realizado entre el 5 y el 8 de septiembre sobre 2.932 casos, también registró una evaluación mayoritariamente negativa de la gestión económica de Javier Milei.
El Gobierno celebra que la inflación haya bajado y una encuesta acaba de recordar una de las leyes menos escritas de la economía argentina: el índice puede descender mientras el bolsillo continúa solicitando una reunión urgente. Javier Milei volvió a poner el 1,7% de agosto en el centro de la escena y pidió a sus ministros no «dejarse psicopatear por el statu quo». En paralelo, Analogías consultó a casi 3.000 personas y encontró que una mayoría tiene otra carpeta abierta en el escritorio: salarios y empleo.
La discusión tiene algo de competencia entre tableros. En uno aparecen inflación, estabilización y variables macroeconómicas. En el otro están los ingresos familiares y la preocupación por conservar o conseguir trabajo. Ambos pueden convivir dentro de una misma economía, aunque en las discusiones públicas suelen comportarse como dos familiares que recibieron invitaciones para la misma cena y descubrieron demasiado tarde que deben compartir mesa.
El sondeo agregó un ingrediente poco recomendable para quienes disfrutan de estadísticas tranquilizadoras: casi seis de cada diez consultados evaluaron negativamente «el manejo de la economía», mientras seis de cada diez dijeron estar peor que un año atrás. Además, aproximadamente la mitad anticipó un aumento del desempleo. La encuesta, por supuesto, no administra ministerios ni fija tasas: solamente hace esa actividad incómoda de preguntarle a la gente qué piensa y después convertir las respuestas en porcentajes.
La Casa Rosada sostiene que la desaceleración inflacionaria terminará fortaleciendo el poder adquisitivo. Los encuestados, mientras tanto, ubicaron salarios y trabajo por delante de la estabilidad de precios entre sus prioridades. Así quedó planteada una de las discusiones que probablemente acompañará al Gobierno durante los próximos meses: conseguir que la mejora que muestran determinados indicadores macroeconómicos encuentre una traducción reconocible en la economía cotidiana, ese territorio donde ninguna planilla puede declarar victoria por decreto.