Fundición San Cayetano entró en concurso preventivo por resolución del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo del juez Nicolás Raggio. La compañía posee una planta de 45.000 metros cuadrados en Burzaco y cuenta con una dotación estimada de 260 empleados.
La medida abrió un proceso judicial destinado a que la histórica metalúrgica ordene sus pasivos y presente su situación patrimonial frente a sus acreedores. La empresa se dedica a fabricar piezas para la siderurgia, la minería, el petróleo, la energía eólica y la industria automotriz matricera.
En un comunicado, la compañía explicó que la presentación respondió a una decisión de reordenamiento de su pasivo financiero.
La empresa asegura que mantiene la producción y no prevé despidos
Fundición San Cayetano sostuvo que opera “con absoluta normalidad y sin alteraciones en su actividad productiva y comercial”. También informó que la presentación judicial fue comunicada a su personal, a la representación gremial, a clientes y a proveedores.
La firma afirmó que mantiene una carga de trabajo y un volumen de producción suficientes para afrontar sus gastos operativos y remarcó que no se produjeron ni se producirán despidos por esta situación.
La dotación actual ronda los 260 empleados. En años anteriores, la planta llegó a tener cerca de 600 trabajadores, antes de una reducción posterior a la crisis financiera internacional de 2008.
La compañía destina aproximadamente el 80% de su producción a mercados externos, entre ellos Estados Unidos, Brasil, Chile y distintos países europeos.
Ese perfil exportador, sin embargo, convive con márgenes acotados y con el impacto del nivel del tipo de cambio y las tasas de interés. La empresa opera con procesos productivos extensos y una estructura financiera apalancada, una situación diferente a la de otras fundiciones concentradas en el mercado interno.
Desde la compañía explicaron que el problema principal no es la falta de actividad, sino la presión financiera. El encarecimiento del crédito tras la fuerte suba de tasas elevó los costos financieros a niveles que, según señalaron, superan ampliamente los márgenes de rentabilidad.
Los directivos descartaron un escenario de cierre o quiebra y remarcaron que el concurso busca reorganizar los compromisos financieros.
“Tenemos apoyo de los proveedores, apoyo de nuestros clientes y hasta de nuestro personal. Confiamos en que esta es la herramienta para sanear la situación y continuar trabajando como en los últimos 70 años”, dijeron.
Deudas por más de $22.000 millones y 198 cheques rechazados
El tribunal fijó el 15 de octubre como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos ante la sindicatura.
El cronograma judicial estableció además el 15 de febrero de 2027 como plazo para la presentación del informe individual y el 15 de marzo de 2027 para el informe general sobre el patrimonio de la concursada.
La decisión se produjo en un contexto de crecientes compromisos financieros y cheques rechazados. Los últimos registros del Banco Central consignaron 198 cheques rechazados por un monto superior a $1.129 millones. Del total, la empresa había abonado el 6,26%.
Los datos del BCRA también indicaron que Fundición San Cayetano acumulaba deudas con entidades financieras por $22.355 millones.
Meses antes, la deuda financiera había mostrado un fuerte crecimiento. En abril rondaba los $2.265 millones y hacia diciembre se ubicaba cerca de $4.356 millones, con el 73,1% concentrado en prefinanciaciones.
Esos antecedentes financieros formaron parte del escenario previo a la apertura del concurso preventivo.
Una planta con capacidad para fundir 30.000 toneladas por año
Fundición San Cayetano nació en 1956 en el partido bonaerense de Tres de Febrero. Fue fundada por el inmigrante italiano Nazareno Sforzini y en 1979 trasladó su planta al Parque Industrial de Almirante Brown, en Burzaco.
La operación en esa ubicación comenzó con 10 trabajadores dedicados a la fabricación de piezas para máquinas herramienta. Durante la década de 1980, la firma amplió su producción y sumó componentes para la industria petrolera y cilindros de laminación destinados al sector siderúrgico.
En 1984, la dotación superó los 120 operarios y la producción mensual llegó a 600 toneladas. Entre sus clientes del sector petrolero aparecieron Hughes Tool y Lufkin, mientras que la fabricación de cilindros de laminación fortaleció su presencia en la cadena siderúrgica.
La planta ocupa actualmente un predio de 45.000 metros cuadrados y cuenta con 10 hornos de inducción, infraestructura que le permite alcanzar una capacidad de fusión de 30.000 toneladas anuales.
La compañía comenzó a exportar en 1990 hacia Ecuador, Colombia y Brasil. Cinco años más tarde concretó su primera venta en Estados Unidos para Arkansas Steel.
Con el paso de los años, amplió su catálogo hacia piezas para minería, energía eólica y matricería automotriz. En 2019 fabricó un cilindro colado de 40 toneladas destinado a la empresa estadounidense Nucor Yamato Steel.
Ese mismo año ingresó al mercado de capitales mediante su primera emisión de Obligaciones Negociables PyME. En 2020 realizó una nueva colocación destinada a financiar la actualización tecnológica de equipos de tratamiento térmico y medición.
Su producción incluye piezas sometidas a impacto y desgaste para procesos mineros, cilindros para trenes de laminación y componentes para la actividad petrolera, entre ellos manivelas, contrapesos, tambores de freno, reductores de velocidad y engranajes.
También fabrica componentes para el sector eólico y piezas destinadas a la matricería automotriz.
El presidente de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina, Pablo Gaspari, describió a la fundición como “el primer eslabón de las cadenas de valor metalmecánica”.
Gaspari señaló que el sector opera desde hace al menos un año en torno al 40% de su capacidad instalada y afirmó: “Hace 20 meses que cae la actividad”.
El dirigente atribuyó parte de las dificultades a la competencia de productos importados, tanto de forma directa como a través del ingreso de bienes que desplazan producción de los propios clientes de las fundiciones.
También mencionó los problemas para exportar con el actual nivel del tipo de cambio, la menor demanda del sector automotor y el aumento en dólares del costo de la energía eléctrica, un insumo de fuerte incidencia para una actividad intensiva en consumo energético.
Sobre San Cayetano, Gaspari destacó que se trata de una de las fundiciones con mayor capacidad del país para fabricar piezas de gran tamaño y remarcó su fuerte perfil exportador.
La empresa atraviesa ahora el proceso concursal con el objetivo de ordenar sus pasivos mientras mantiene en funcionamiento la planta de Burzaco y sostiene su actividad productiva.
Fundición San Cayetano, una de las plantas metalúrgicas más grandes del país, ingresó en concurso preventivo por decisión del Juzgado Civil y Comercial N°3 de Lomas de Zamora. La empresa, con 260 empleados en Burzaco, atraviesa dificultades financieras vinculadas a deudas bancarias, cheques rechazados y altas tasas, aunque aseguró que mantiene la producción y no prevé despidos.
$22.355 millones de deuda financiera, 198 cheques rechazados y una planta que sigue funcionando. Fundición San Cayetano entró en concurso preventivo mientras intenta ordenar una estructura financiera que ya no se arregla con una planilla de Excel y buena voluntad.
La empresa asegura que produce, exporta y conserva trabajo suficiente para sostener sus operaciones. El problema aparece en otro mostrador: el crédito cuesta más de lo que deja la actividad, una ecuación tan saludable como financiar una heladera con la tarjeta y descubrir después que la cuota vale más que la comida.
La fundición de Burzaco tiene 260 empleados, exporta el 80% de su producción y fabrica piezas para siderurgia, minería, petróleo, energía eólica y automotrices. No está parada ni sin clientes, pero quedó atrapada en una combinación de tasas altas, márgenes chicos y pasivos crecientes. Una empresa industrial haciendo equilibrio con zapatos de seguridad.
El concurso abre ahora una etapa judicial para verificar deudas y ordenar acreedores. La compañía insiste en que no existe riesgo de cierre o quiebra y afirma contar con apoyo de proveedores, clientes y trabajadores.
En una economía donde producir ya exige precisión de fundición, financiarse se convirtió en otro oficio. Y ese, por ahora, viene sin manual.