La incorporación de un puente Bailey en Ullum responde a la necesidad de renovar la infraestructura vial y las obras de contención frente a la amenaza de fenómenos climáticos asociados a El Niño.
El intendente David Domínguez viene advirtiendo que el principal peligro para los vecinos no proviene del caudal del río San Juan, sino de las crecientes aluvionales de barro y agua que descienden con violencia desde las laderas de los cerros durante el verano.
Las obras de defensa existentes fueron construidas de manera escalonada desde fines de la década de 1960 y durante la década de 1990. Con el paso del tiempo y el crecimiento urbano, esa infraestructura quedó desactualizada y terminó encauzando los caudales hacia la calle Pedro Jiménez.
La situación impacta sobre sectores como Dique I y II, Agua y Energía, 25 de Mayo, Lote Hogar 55 y el complejo Las Invernadas. En ese contexto, la instalación de una nueva estructura sobre el Río Seco aparece como una alternativa para asegurar el tránsito y reforzar la protección de los ullunenses.
Qué es un puente Bailey
Un puente Bailey es una estructura metálica portátil, modular y prefabricada que tuvo un fuerte impacto en la ingeniería. Fue diseñado originalmente con fines militares durante la Segunda Guerra Mundial por el británico Donald Bailey.
Una de sus principales ventajas es que sus componentes pueden trasladarse en camiones y ensamblarse con rapidez de manera manual, mediante un sistema modular similar a un gran mecano, sin necesidad de recurrir a maquinaria pesada o herramientas especiales.
Actualmente, este tipo de estructuras también se utiliza en el ámbito civil como solución provisoria de emergencia ante desastres naturales, crecidas de ríos o colapsos de caminos.
Antecedentes en San Juan
En San Juan existen antecedentes de utilización de puentes Bailey, especialmente vinculados con la conectividad en alta montaña, la actividad minera y la respuesta ante contingencias climáticas.
Además del proyecto actualmente en análisis para Ullum, uno de los antecedentes más reconocidos fue el puente ubicado en La Junta de los Ríos, en Calingasta. Durante años, una estructura Bailey operada por el Ejército Argentino permitió habilitar el tránsito hacia sectores de alta montaña.
Ese paso resultó clave para facilitar el movimiento relacionado con exploraciones mineras y actividades turísticas en zonas de acceso complejo, entre ellas el área del cerro Mercedario. Posteriormente, fue desmantelado para dar lugar a infraestructura vehicular permanente.
También Vialidad Nacional y el Ejército han recurrido a este tipo de puentes para responder a cortes críticos de rutas. Las estructuras Bailey fueron utilizadas de manera provisoria ante contingencias climáticas para restablecer rápidamente la circulación comercial y de vehículos particulares entre San Juan y provincias vecinas como San Luis o Mendoza, especialmente frente a socavones en rutas de acceso.
La ubicación proyectada en Ullum
El objetivo municipal es que la estructura se instale sobre la Ruta 60, a la altura del denominado Río Seco, un sector que históricamente presenta dificultades durante episodios de crecientes.
Sobre la ubicación prevista, Domínguez afirmó: «La idea es que el puente vaya en la Ruta 60, acá a la altura del ‘río seco’, que es el que está al oeste de las plantas solares, que es el que siempre nos deja aislados».
Ullum proyecta instalar un puente Bailey sobre la Ruta 60, a la altura del denominado Río Seco, con el objetivo de reforzar la conectividad y reducir el riesgo de aislamiento durante crecidas aluvionales. El intendente David Domínguez advirtió que el principal peligro proviene de los flujos de barro y agua que bajan desde los cerros durante el verano.
En Ullum, la discusión sobre infraestructura tiene un protagonista inesperadamente veterano: un puente diseñado en tiempos de la Segunda Guerra Mundial que ahora aparece como posible respuesta para un problema muy del siglo XXI. El puente Bailey, una suerte de mecano metálico de dimensiones considerables, podría instalarse sobre la Ruta 60 para evitar que una creciente transforme la conectividad del departamento en una experiencia de supervivencia logística.
El inconveniente, según viene señalando el intendente David Domínguez, no es tanto el río San Juan como aquello que baja desde los cerros cuando el verano decide recordar que la geografía también participa de la planificación urbana. Agua, barro y material aluvional descienden con fuerza y encuentran un territorio que fue creciendo alrededor de defensas construidas varias décadas atrás, cuando algunos de los barrios actuales todavía no figuraban ni en los planes.
El resultado es una infraestructura que cumplió su función durante años, pero que terminó enfrentándose a un escenario distinto. Los caudales pueden concentrarse hacia la calle Pedro Jiménez y afectar distintos sectores poblados. Frente a eso, la alternativa Bailey aparece con una virtud difícil de discutir: puede transportarse por partes, armarse con rapidez y empezar a trabajar antes de que una obra definitiva complete el tradicional recorrido argentino entre proyecto, expediente, presupuesto y paciencia ciudadana.
Además, no sería una rareza para San Juan. Estas estructuras ya tuvieron protagonismo en zonas de alta montaña y durante emergencias viales. Ahora Ullum analiza recurrir otra vez a esa fórmula: ingeniería modular, metal y una misión bastante concreta, que consiste en lograr que una tormenta fuerte no convierta unos kilómetros de ruta en una frontera internacional.