Las plantas de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) de San Juan atraviesan una etapa de muy baja demanda, una situación que, según el sector, se mantiene desde 2023.
El actual nivel de actividad genera preocupación entre los responsables de los talleres, que no esperan una recuperación inmediata del movimiento.
El repunte se espera hacia fin de año
Las expectativas están puestas en los últimos días de diciembre y en el período de vacaciones. En las RTO estiman que la demanda podría repuntar durante enero y la primera quincena de febrero.
Hasta entonces, el sector continuará atravesando un escenario de escasa actividad, con un flujo de vehículos por debajo de los niveles esperados.
Incertidumbre por la reforma nacional
Al bajo nivel de demanda se suma la incertidumbre generada por la reforma impulsada por el Gobierno nacional, que mantiene en expectativa a quienes operan las plantas de revisión técnica.
Ese escenario también tuvo impacto sobre las inversiones previstas. Ante la actual actividad y las dudas sobre el futuro del sistema, quedaron frenados proyectos de ampliación de infraestructura que estaban bajo análisis.
De esta manera, las RTO sanjuaninas enfrentan un período marcado por la baja demanda y por la cautela frente a posibles cambios en el esquema vigente, mientras esperan que la temporada de verano reactive el movimiento.
Las plantas de Revisión Técnica Obligatoria de San Juan atraviesan una etapa de baja demanda que se sostiene desde 2023. En el sector prevén una recuperación recién hacia fines de diciembre, enero y la primera mitad de febrero. A la caída de actividad se suma la incertidumbre por la reforma impulsada por el Gobierno nacional, que frenó proyectos de ampliación de infraestructura.
Las RTO de San Juan trabajan con una demanda tan baja que el repunte recién aparece en el calendario de fin de año. En los talleres estiman que el movimiento podría mejorar hacia fines de diciembre, durante enero y hasta la primera quincena de febrero.
La situación no empezó ayer: la baja actividad se mantiene desde 2023. El sector mira el flujo de vehículos como quien observa la pantalla del banco esperando una transferencia: sabe que en algún momento debería aparecer, pero por ahora la notificación no llega.
A ese escenario se suma la reforma impulsada por el Gobierno nacional, que introdujo una cuota adicional de incertidumbre. Con menos vehículos pasando por las plantas y reglas que pueden cambiar, algunos proyectos de ampliación de infraestructura quedaron frenados.
La lógica empresarial, en este caso, es bastante menos romántica que cortar una cinta: si la demanda no acompaña y el marco regulatorio todavía genera dudas, ampliar instalaciones se parece demasiado a construir un quincho antes de saber si habrá asado.
Por ahora, las RTO atraviesan meses de escaso movimiento y esperan que el verano aporte algo de oxígeno. La temporada alta, al menos en los papeles, todavía tiene turno para diciembre.