El ambiente del boxeo argentino recibió con conmoción la noticia de la muerte de Jorge “Locomotora” Castro, ex campeón mundial de peso mediano y una de las figuras más recordadas del pugilismo nacional. El ex boxeador tenía 59 años y, según fuentes policiales, se descompensó en un bingo de Morón y no pudo ser reanimado.
La primera despedida pública llegó por parte de su pareja, Noelia Vigliarolo, quien publicó una extensa y emotiva carta en sus redes sociales acompañada por distintas fotografías de ambos.
***“Ay mi amor, no me alcanza tantas cosas que vivimos en estos añitos juntos. Nosotros sabemos lo mucho que nos amábamos y nos vamos a amar siempre. Te voy a extrañar tanto amor de mi vida. La casa va a estar vacía sin vos”***, escribió la conductora y panelista.
La despedida de Noelia Vigliarolo
Vigliarolo y Castro compartían además un espacio televisivo denominado el Show del Roña y Noe. En su mensaje, atravesado por el dolor, la conductora recordó la relación que construyeron y destacó especialmente el acompañamiento que mantuvieron durante los años que estuvieron juntos.
*“**Nosotros siempre compañeros con nuestras diferencias, pero nunca nos soltamos la mano**. Gracias por hacerme conocer lo que es amar y de la manera que lo vivimos. Viajamos, convivimos compartimos… **Gracias por cuidarme tanto, nunca me voy a olvidar de tus palabras y de decirme cuánto me amabas**”.*
El mensaje concluyó con una despedida en la que Vigliarolo expresó el impacto de la pérdida y la dificultad de afrontar la ausencia del ex campeón.
***“No sé cómo voy a hacer para seguir sin vos mi amor, se me fue la vida. Te voy a amar siempre mi Roñis. Hasta siempre amor de mi vida, no sabes cuánto te vamos a necesitar”.***
Una figura histórica del boxeo argentino
Jorge Castro fue campeón mundial de peso mediano y construyó una extensa trayectoria dentro del boxeo argentino, donde se convirtió en una de las figuras más populares de su generación. Su estilo aguerrido y su capacidad para sostener combates de enorme exigencia lo transformaron en un nombre emblemático arriba del ring.
La noticia de su muerte provocó una fuerte conmoción dentro del ambiente deportivo, mientras familiares, allegados y seguidores comenzaron a despedir a quien fue conocido durante décadas como “Locomotora” o “Roña” Castro.
El ex campeón mundial de peso mediano Jorge “Locomotora” Castro murió a los 59 años luego de descompensarse en un bingo de Morón y no poder ser reanimado, según fuentes policiales. Su pareja, Noelia Vigliarolo, lo despidió públicamente con una emotiva carta en redes sociales, en la que recordó su relación, los años compartidos y el amor que los unía.
El boxeo argentino amaneció con uno de esos golpes que ningún entrenamiento enseña a esquivar. Jorge “Locomotora” Castro, acostumbrado durante décadas a recibir castigo, levantarse y seguir avanzando como si el concepto de rendición hubiera sido eliminado del reglamento, murió a los 59 años después de descompensarse en Morón. Esta vez no hubo campana, rincón ni cuenta de protección capaz de cambiar el desenlace.
La noticia atravesó a un ambiente acostumbrado a medir tragedias en rounds y segundos, pero que ahora quedó sin cronómetro. Porque Castro construyó buena parte de su leyenda haciendo exactamente lo que parecía imposible: mantenerse de pie cuando el resto del planeta consideraba razonable acostarse sobre la lona y reconsiderar las decisiones de vida. La “Locomotora” avanzaba igual, probablemente porque frenar nunca figuró demasiado alto entre sus prioridades.
En medio del impacto apareció la despedida de Noelia Vigliarolo, su pareja y compañera también frente a las cámaras. No hubo estadísticas, títulos ni recuerdos deportivos: hubo una casa que, según escribió, quedará vacía. Después de tantos combates convertidos en espectáculo, la despedida terminó ocurriendo en el terreno más difícil de todos, donde no existen jueces ni tarjetas y ninguna victoria sirve demasiado de consuelo.
Castro fue campeón, personaje, sobreviviente deportivo y protagonista de una época en la que el boxeo todavía podía paralizar televisores enteros. Su muerte deja ahora una paradoja particularmente cruel: el hombre que construyó su carrera resistiendo golpes imposibles se fue de manera inesperada, dejando al mundo del boxeo frente a una noticia para la que, esta vez, nadie había preparado la guardia.
