Las banderas latinoamericanas comparten colores y diseños que reflejan conexiones entre procesos independentistas y antiguas uniones políticas. Los símbolos de Argentina y varios países centroamericanos tienen vínculos históricos, mientras Colombia, Venezuela y Ecuador conservan el tricolor que identificó a la Gran Colombia.

Los diseños asociados con Manuel Belgrano y Francisco de Miranda permiten seguir dos de esas tradiciones. Sin embargo, no explican todas las banderas de la región: cada país tuvo su propio proceso de adopción y modificación de símbolos.

De Belgrano a las banderas centroamericanas

Belgrano creó la bandera celeste y blanca el 27 de febrero de 1812, en Rosario, según la reseña oficial argentina. Su influencia regional también se vincula con las expediciones de Hipólito Bouchard, que llevaron esa insignia por las costas del continente.

La Armada Argentina reconoce ese vínculo con Centroamérica. En 1823, las Provincias Unidas del Centro de América adoptaron un pabellón con dos franjas azules y una blanca central.

Ese antecedente federal se refleja en las actuales banderas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, con diferencias de orientación, tonos y emblemas. La Presidencia de El Salvador sitúa el origen de su bandera en la insignia centroamericana decretada el 21 de agosto de 1823.

Miranda y el legado de la Gran Colombia

Francisco de Miranda utilizó el amarillo, azul y rojo en 1806. El Archivo de Bogotá registra que el tricolor fue izado el 12 de marzo de ese año a bordo del bergantín Leandro y que sus colores fueron adoptados posteriormente por la Gran Colombia.

Ese Estado reunió territorios de las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Tras su disolución, Colombia, Venezuela y Ecuador conservaron la combinación, aunque sus banderas desarrollaron diferencias en las proporciones de las franjas y el uso de estrellas y escudos.

Por qué Perú cambió sus franjas

José de San Martín estableció en 1820 una bandera peruana dividida por diagonales en cuatro campos rojos y blancos. El 15 de marzo de 1822, durante el gobierno de Torre Tagle, fue reemplazada por tres franjas horizontales y un sol rojo en el centro.

El 31 de mayo de ese año se dispuso una nueva versión con franjas verticales, manteniendo los colores y el sol. La modificación buscaba evitar confusiones con la insignia española, según las reconstrucciones históricas sobre los cambios del pabellón peruano.

En 1825 se estableció un nuevo escudo en lugar del sol. La normativa de 1950 diferenció la bandera nacional sin escudo del pabellón nacional que lo incorpora: la versión civil conserva las tres franjas verticales, roja, blanca y roja.