Lionel Messi recibió el viernes 23 de octubre el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 en Oviedo, España. La entrega se realizó en el Teatro Campoamor, durante la ceremonia presidida por los reyes Felipe VI y Letizia.
El reconocimiento distingue tanto su carrera futbolística como su compromiso social. La elección había sido anunciada el 3 de junio por la Fundación Princesa de Asturias, meses antes de la ceremonia programada en Oviedo.
Por qué el jurado eligió a Messi
El jurado valoró su talento y su trayectoria, junto con su comportamiento dentro del campo. También destacó la constancia, la humildad y el compromiso con el juego colectivo como fundamentos de la distinción.
La decisión incluyó su labor solidaria para promover el acceso a la educación y al cuidado de la salud de niños en situación vulnerable. La Fundación detalló esos argumentos en el acta de concesión del premio.
La recepción en Oviedo y los componentes del premio
Antes de la gala, Messi participó de una recepción en el Hotel de la Reconquista. La Casa Real difundió imágenes de la princesa Leonor entregándole la insignia de la Fundación durante ese encuentro.
El galardón contempla una escultura de Joan Miró, un diploma acreditativo, una insignia y 50.000 euros. Sus características figuran en el anuncio oficial de la distinción.
La categoría Deportes reconoce trayectorias que contribuyen al desarrollo de la práctica deportiva y su dimensión social. En esta edición, la candidatura de Messi fue elegida entre 27 postulaciones de 12 nacionalidades.
Lionel Messi recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 el viernes 23 de octubre en Oviedo. La ceremonia se celebró en el Teatro Campoamor, presidida por los reyes de España. El jurado reconoció su trayectoria futbolística, su compromiso con el juego colectivo y su labor solidaria vinculada con la educación y la salud infantil.
Messi recibió un premio que viene con una escultura de Joan Miró y 50.000 euros. El Princesa de Asturias de los Deportes suma otro reconocimiento a una trayectoria que ya necesita bastante más que una repisa. A esta altura, cualquier mudanza del argentino debería empezar con un inventario de trofeos y una consulta a un ingeniero sobre la resistencia del mueble.
La entrega se realizó en el Teatro Campoamor de Oviedo, con los reyes de España al frente de la ceremonia. El fútbol cambió el césped por el escenario y la premiación tuvo protocolo real. Hay algo bastante particular en ver a un jugador acostumbrado a resolver en segundos dentro de un acto donde hasta acercarse a recibir un diploma tiene su propio ritmo.
El jurado destacó su talento, su trayectoria y su compromiso con el juego colectivo, además de su constancia y humildad. Una lista que en el fútbol profesional parece sencilla hasta que aparece alguien dispuesto a discutir quién debía patear un penal. Messi llegó a Oviedo con un reconocimiento que también premia esa capacidad de jugar con otros sin necesitar un comunicado para explicarlo.
La distinción incluye su trabajo solidario para facilitar el acceso de chicos en situación vulnerable a la educación y la salud. Por una vez, el argumento de un premio deportivo salió del resumen de goles y miró lo que ocurre fuera de la cancha. El expediente del jurado tuvo más amplitud que esas discusiones eternas donde toda una carrera termina reducida a una captura de pantalla.
La elección había sido anunciada el 3 de junio y la ceremonia completó el recorrido hasta la entrega formal del galardón. Además de la escultura y el dinero, el premio contempla un diploma y una insignia, porque incluso una carrera como la de Messi conserva espacio para otro papel que diga que hizo las cosas bien. El archivo ya compite con la vitrina.
