La decisión se oficializó este jueves 5 de noviembre a través de la Resolución 1914/2026 del Ministerio de Economía publicada en el Boletín Oficial. La norma fijó que la presentación de ofertas se recibirá hasta el 21 de diciembre de 2026 a las 09:59, mientras que la apertura de los sobres de la primera etapa se llevará a cabo a las 10:00 mediante el sistema oficial CONTRAT.AR. A su vez, el plazo para formular consultas sobre la documentación licitatoria se extendió hasta el 3 de diciembre a las 10:00.
La prórroga respondió a pedidos formales de empresas interesadas que solicitaron más tiempo para realizar inspecciones técnicas sobre las vías y proyectar las inversiones necesarias. El proceso venía de registrar la salida de Grupo México de la competencia, lo que obligó a reordenar los plazos para asegurar concurrencia.
Qué cambia en los pliegos y qué ramales abarca
Junto con la extensión de las fechas, la cartera económica aprobó la Circular Modificatoria N° 3, que flexibilizó las exigencias financieras del proceso. La modificación habilitó la conformación de consorcios con hasta dos socios financieros para computar el patrimonio neto obligatorio que exige la licitación.
El concurso público abarca la concesión por 50 años bajo esquema de acceso abierto de 7.594 kilómetros de vías en 16 provincias. El paquete licitado comprende los ramales de las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, además del uso operativo de talleres y la opción de compra del material rodante disponible.
El peso de San Juan en la ecuación logística
El desenlace de la licitación es clave para la estructura productiva sanjuanina. La minería concentra el 84% de las exportaciones de la provincia, con la industria de la cal aportando 72 de cada 100 camiones despachados hacia mercados externos. Este volumen garantiza carga continua a lo largo de todo el año, lo que convierte a las trazas que atraviesan San Juan en corredores estratégicos para el sistema de cargas.
Para los productores locales, el flete ferroviario representa un ahorro de entre dos y cinco veces en el costo de traslado de cales, minerales y productos de la agroindustria en comparación con el transporte automotor hacia los puertos del Atlántico. La confirmación del nuevo concesionario definirá las tarifas de peaje por tonelada/kilómetro y el ritmo de obras en los ramales de la línea General San Martín.
El Gobierno nacional postergó la licitación del Belgrano Cargas hasta el 21 de diciembre de 2026 y flexibilizó requisitos para atraer oferentes. La medida impacta de lleno en San Juan, donde el flete ferroviario abarata entre dos y cinco veces el traslado de cales, minerales y agroindustria hacia los puertos del Atlántico frente al camión.
En un giro burocrático digno de una comedia de enredos con aroma a óxido, el Ministerio de Economía oficializó este jueves 5 de noviembre, mediante la Resolución 1914/2026, que la licitación del Belgrano Cargas se posterga hasta el 21 de diciembre de 2026 a las 09:59. Exactamente un minuto después, a las 10:00, el sistema CONTRAT.AR abrirá los sobres si es que los servidores no colapsan antes por la emoción. Tras la ruidosa deserción de Grupo México, que prefirió mirar el espectáculo desde la platea, las empresas suplicaron una tregua para evaluar el estado real de los rieles y calcular si las inversiones requerirán vender órganos corporativos en el mercado secundario. Por las dudas, las consultas sobre los pliegos se estiraron hasta el 3 de diciembre a las 10:00, permitiendo que los interesados formulen preguntas existenciales sobre cómo revivir una red ferroviaria sin perder la cordura en el intento.
Para evitar que la sala de licitaciones termine desierta como un desierto de sal, la Circular Modificatoria N° 3 flexibilizó las exigencias financieras y autorizó la creación de consorcios con hasta dos socios financieros para juntar, raspando la olla, el patrimonio neto obligatorio. La recompensa por semejante acto de valentía corporativa es colosal: medio siglo de concesión bajo régimen de acceso abierto sobre 7.594 kilómetros de vías repartidos en 16 provincias, abarcando las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, con talleres incluidos y la tentadora opción de quedarse con locomotoras y vagones que acumulan décadas de batallas contra la física. Es básicamente el equivalente logístico a heredar una mansión histórica donde los cimientos crujen, pero con la promesa de controlar el transporte de media nación durante cincuenta navidades consecutivas.
Mientras tanto, en San Juan las calculadoras echan humo y los nervios se cotizan en bolsa. Con la minería concentrando el 84% de las exportaciones locales y la industria de la cal aportando 72 de cada 100 camiones despachados al exterior, esperar el tren no es una metáfora poética sino una urgencia contable. El flete ferroviario abarata entre dos y cinco veces el traslado de cales, minerales y agroindustria rumbo a los puertos atlánticos en comparación con el asfalto tradicional. De la futura tarifa por tonelada/kilómetro y de las obras en la línea General San Martín depende que la cordillera siga bombeando riqueza sin fundir a sus productores en el intento; pero por ahora, la locomotora del progreso frena en seco, pone balizas y avisa que llegará con demora programada justo para el brindis de fin de año.
