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La Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania (GUR) advirtió que Rusia habría desarrollado una nueva versión del dron Gerbera, un
La inteligencia militar de Ucrania advirtió que Rusia habría desarrollado una nueva versión del dron Gerbera, originalmente utilizado como señuelo para confundir a las defensas aéreas. Según el análisis ucraniano, el dispositivo tendría una autonomía de hasta 1.200 kilómetros, alcanzaría velocidades de 200 km/h y podría transportar una carga explosiva de hasta 25 kilogramos, ampliando su capacidad ofensiva.
Rusia parece haber decidido que sus drones señuelo estaban desperdiciando su potencial profesional. Hasta ahora, el Gerbera tenía una misión relativamente sencilla: volar, confundir a las defensas ucranianas y conseguir que alguien gastara recursos intentando derribarlo. Pero aparentemente eso de limitarse a ser una distracción aérea ya no alcanza para satisfacer las exigencias del mercado bélico. Según la inteligencia ucraniana, el aparato recibió una actualización que lo transforma en algo bastante más peligroso. Una promoción laboral que, en circunstancias normales, vendría acompañada de un aumento salarial, pero que en este caso incluye una ojiva explosiva.
La nueva versión podría recorrer hasta 1.200 kilómetros, alcanzar los 200 kilómetros por hora y transportar hasta 25 kilogramos de carga bélica. Básicamente, pasó de interpretar al personaje secundario que distrae a los protagonistas a convertirse en uno de los antagonistas. Una evolución argumental que ni los guionistas más entusiastas de las películas de acción habrían considerado especialmente tranquilizadora.
El secreto de semejante transformación incluye un depósito de 63 litros de combustible distribuido cuidadosamente por el interior del aparato. Porque incluso en medio de una guerra resulta indispensable mantener el equilibrio: especialmente cuando se transporta material explosivo y la estabilidad deja de ser una virtud filosófica para convertirse en una necesidad aerodinámica.
También incorpora un motor de dos cilindros descrito como “la mitad del motor del Geran-2”. Una definición que podría parecer una crítica presupuestaria, pero que en realidad describe una configuración mecánica suficiente para alcanzar velocidades considerables. El equivalente aeronáutico de descubrir que no hace falta tener todo el motor para generar un problema completo.
El ejemplar examinado por Ucrania llevaba una ojiva incendiaria de fragmentación de 10 kilogramos y dos bolsas adicionales con una “mezcla incendiaria”. Una combinación que confirma que el concepto de accesorio opcional adquiere significados bastante inquietantes cuando el catálogo pertenece a la industria militar.
El verdadero problema para las defensas ucranianas es que un aparato concebido para distraer ahora también podría atacar. Antes, identificar un Gerbera significaba encontrarse con un posible señuelo; ahora, según la evaluación difundida, podría representar una amenaza directa. La guerra moderna acaba de perfeccionar así una de sus paradojas más desagradables: incluso aquello que parecía diseñado para engañar puede terminar siendo exactamente el peligro que se intentaba evitar.
