Las protestas en Francia reunieron a unas 600.000 personas el jueves 5 de noviembre, según un recuento preliminar del Ministerio del Interior. La jornada combinó marchas y una huelga nacional en defensa del poder adquisitivo y de los servicios públicos.
La Confederación General del Trabajo (CGT), una de las convocantes, estimó en su balance de la jornada que cerca de 1,6 millones de personas participaron de la huelga y las movilizaciones en todo el país.
El alcance del paro en universidades y escuelas
Según datos del Gobierno francés, la huelga afectó a cerca del 30% de las universidades y tuvo una adhesión de alrededor del 20% entre docentes de primaria. El Ministerio de Educación informó que hubo 80 liceos bloqueados, mientras que los sindicatos estimaron que unos 1.000 establecimientos de ese nivel tuvieron algún tipo de afectación.
En París, la huelga obligó a cerrar la Torre Eiffel al público. El Museo del Louvre cerró algunas salas y el Museo de Orsay redujo su horario de visita.
El reclamo salarial y la reunión en Matignon
La movilización de París recorrió el tramo entre la plaza de la República y la plaza de la Nación. Los sindicatos reclamaron un aumento inmediato del salario mínimo y cuestionaron las restricciones gubernamentales a algunos recorridos de protesta.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció que recibirá a representantes sindicales y empresariales el lunes 9 de noviembre en Matignon, sede del Gobierno. La convocatoria tiene como ejes los salarios y el poder adquisitivo.
Alrededor de 600.000 personas marcharon en Francia el jueves 5 de noviembre, según el recuento preliminar del Ministerio del Interior. La CGT estimó que cerca de 1,6 millones participaron de la huelga y las movilizaciones. El paro afectó a universidades, escuelas y sitios turísticos. El primer ministro Sébastien Lecornu anunció una reunión con sindicatos y empleadores.
El Ministerio del Interior francés contó cerca de 600.000 manifestantes y la CGT estimó 1,6 millones de participantes en la huelga y las movilizaciones. Los balances toman universos distintos. Lo que sí comparten es la fecha en que el Gobierno tuvo que abrir la agenda para hablar de salarios. En Francia, conseguir una reunión en Matignon llevó bastante más que mandar una invitación de calendario.
En París, la marcha fue de la plaza de la República a la plaza de la Nación. Los sindicatos pidieron un aumento inmediato del salario mínimo y cuestionaron las restricciones a algunos recorridos. Mientras los organizadores discutían por dónde podía pasar la columna, el reclamo llevaba un trayecto bastante más corto, del sueldo al precio de hacer las compras.
El Gobierno estimó que la huelga afectó a cerca del 30% de las universidades y que alrededor del 20% de los docentes de primaria se sumaron al paro. Para los liceos también hubo dos balances. Educación contó 80 bloqueados y los sindicatos hablaron de unos 1.000 centros afectados. Hasta el parte de asistencia terminó necesitando dos columnas.
La Torre Eiffel cerró al público, el Louvre dejó algunas salas fuera del recorrido y el Museo de Orsay redujo el horario de visitas. En un día en que los sindicatos pedían recuperar poder adquisitivo, hasta el itinerario turístico de París se achicó. Esa parte del ajuste vino sin conferencia de prensa.
Sébastien Lecornu anunció que el lunes recibirá a sindicatos y empleadores en Matignon para discutir salarios y poder adquisitivo. La protesta del jueves ya tiene fecha de reunión. El aumento del salario mínimo sigue en el orden del día.
