Con la suba de la temperatura y la humedad propia de las tormentas, los arácnidos abandonan sus madrigueras naturales bajo tierra para huir del agua y buscar sectores secos en el interior de los hogares. Según explicó la responsable de Zoonosis del Ministerio de Salud provincial, Verónica Pérez, este domingo 8 de noviembre, en San Juan coexisten 19 especies diferentes, pero únicamente la Tityus trivittatus reviste importancia médica por la potencia de su toxina.

«En cuanto a los accidentes con picaduras de escorpión o alacranes, es necesaria la prevención. Tienen vida nocturna ya que, con el día, están escondidos. Por ello se recomienda no andar descalzos y revisar el calzado, antes de colocarlo», remarcó la especialista sobre los hábitos de estos animales.

Cómo evitar el ingreso y la proliferación en las casas

Los alacranes se alimentan principalmente de otros artrópodos, por lo que el control domiciliario de cucarachas y grillos resulta fundamental para quitarles su fuente de sustento biológico. Asimismo, la limpieza periódica en sectores oscuros o poco transitados de la vivienda disminuye la posibilidad de contacto accidental con las personas.

Pérez puntualizó que los ejemplares «pueden huir del agua y refugiarse en distintas partes de la casa, lo que llevará a redoblar los cuidados a la hora de hacer limpieza para no ser sorprendidos. Hay que mover muebles en el interior y sacar toda la acumulación de objetos en los patios».

Entre las pautas de cuidado cotidiano se destacan:

  • Revisar y sacudir prendas de vestir, sábanas y calzado antes de utilizarlos.
  • Evitar caminar descalzo, sobre todo durante la noche o en patios y jardines.
  • Colocar mallas metálicas o telas mosquiteras en rejillas de baños, cocinas y desagües.
  • Separar las camas de las paredes y evitar que la ropa de cama tome contacto directo con el suelo.
  • Eliminar escombros, leña, cartones y chatarras acumuladas en fondos o baldíos linderos.

Qué hacer ante una picadura

Frente al episodio de una picadura, la indicación médica fundamental es acudir de inmediato a la guardia del hospital o centro de salud más cercano para recibir la evaluación clínica correspondiente. En el lugar no se debe apretar, cortar la herida, succionar el veneno ni colocar desinfectantes caseros, ya que estas prácticas aumentan las complicaciones dérmicas.

Si es posible hacerlo de forma segura y sin exponerse a un nuevo ataque, se recomienda capturar al alacrán y colocarlo dentro de un frasco de vidrio bien cerrado para transportarlo a la guardia médica. La observación del ejemplar facilita que el equipo de salud confirme con rapidez si se trata de la especie venenosa y determine si corresponde administrar el tratamiento específico.

Los ejemplares recolectados en los centros asistenciales y en el área de Zoonosis del Centro Cívico son remitidos a laboratorios especializados a nivel nacional. «Los enviamos al Instituto Malbrán, donde producen los sueros antiveneno que se usan ante picaduras y que llegan al sistema de salud», detalló Pérez sobre el circuito sanitario.