La Fuerza Aérea Argentina (FAA) confirmó que una nueva tanda de seis cazas F-16 adquiridos a Dinamarca llegará al país durante septiembre, lo que representa un adelanto de tres meses respecto del cronograma original, que contemplaba la entrega para diciembre. La novedad se conoció pocos días después de que los primeros pilotos argentinos completaran sus vuelos en solitario en ese sistema de armas y tras confirmarse un acuerdo para la provisión de misiles destinados a estas aeronaves.
Según informó la FAA, los aviones despegarán desde la base aérea de Skrydstrup, ubicada en la península de Jutlandia, en Dinamarca, y volverán a establecerse en el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.
Buscan acelerar la incorporación del resto de la flota
A diferencia del traslado anterior, la Fuerza Aérea evalúa que en esta oportunidad participen del vuelo hacia la Argentina algunos de los pilotos nacionales que ya avanzaron en su proceso de formación sobre el F-16.
En paralelo, el Gobierno mantiene conversaciones con Dinamarca para adelantar también la entrega de las doce aeronaves restantes. El esquema original contemplaba dos tandas adicionales de seis aviones cada una, previstas para 2027 y 2028, aunque la intención oficial es concentrar ambas durante el próximo año.
La decisión de que las aeronaves vuelvan a operar desde Río Cuarto también confirma que las obras de adaptación en la Base Aérea de Tandil continúan demoradas, pese a que desde la institución militar sostienen que los trabajos avanzan a buen ritmo.
Pilotos argentinos ya vuelan en solitario
El anuncio coincide con un nuevo avance en el proceso de incorporación del sistema de armas. Días atrás, dos pilotos argentinos obtuvieron la certificación del programa Peace Cóndor, lo que les permitió comenzar a realizar vuelos en solitario con el F-16.
El Ministerio de Defensa informó el hecho a través de sus redes sociales: «En el Área Material Río IV de Córdoba, con la presencia del ministro @TGCarlosPresti, pilotos argentinos de la @FuerzaAerea_Arg realizaron el Vuelo Solo en el Sistema de Armas F-16, alcanzando la primera certificación del Programa Peace Cóndor en nuestro país».
La cartera agregó: «Este vuelo representa un nuevo paso en el proceso de incorporación de una capacidad estratégica para la defensa nacional».
Asimismo, explicó que los pilotos habilitados para operar el F-16 de manera autónoma «completaron una exigente etapa de formación, entrenamiento y transición operativa», desarrollada «bajo estándares internacionales y con el acompañamiento de @topaces para la implementación del sistema de adiestramiento en la Argentina».
Top Aces, la empresa canadiense encargada de la capacitación de las tripulaciones locales, había quedado previamente en el centro de la atención por el contrato firmado para brindar ese servicio, valuado en aproximadamente 33 millones de dólares.
Finalmente, el Ministerio de Defensa concluyó: «Cada etapa cumplida acerca al país al objetivo estratégico de contar con una capacidad nacional de formación, operación y sostenimiento del Sistema de Armas F-16, consolidando una Fuerza Aérea más preparada para custodiar el espacio aéreo argentino».
Estados Unidos confirmó la provisión de misiles
En paralelo al avance del programa de incorporación de los cazas, el Gobierno de los Estados Unidos otorgó un nuevo contrato para la provisión de misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM, destinados a equipar, entre otras aeronaves, a los F-16 de la Fuerza Aérea Argentina.
El acuerdo contempla desembolsos por casi 400 millones de dólares y fue adjudicado a la firma Raytheon. El contrato incluye a varios países que mantienen pedidos confirmados de misiles pertenecientes a la familia AMRAAM, entre ellos Argentina.
Además de participar en la negociación para la compra de los F-16 a Dinamarca, el Departamento de Estado de Estados Unidos ya había autorizado, a fines de octubre de 2024, la provisión de un paquete de armamento destinado a complementar el Sistema de Armas F-16AM/BM de la Fuerza Aérea Argentina.
La Fuerza Aérea Argentina confirmó que **seis nuevos cazas F-16 adquiridos a Dinamarca llegarán al país en septiembre**, tres meses antes de lo previsto originalmente. Mientras avanza la formación de pilotos nacionales y la negociación para acelerar la entrega del resto de las aeronaves, también quedó confirmada la provisión de misiles aire-aire para equipar al sistema de armas.
Seis cazas llegarán en septiembre en lugar de diciembre. Tres meses de adelanto para un programa que suele medir el tiempo con un calendario más parecido al de una obra pública que al de un vuelo militar.
La apuesta ahora es que algunos de los pilotos argentinos que ya completaron sus primeros vuelos en soledad sean quienes participen del traslado. Es como sacar el registro y que, antes de acostumbrarte al tránsito de la ciudad, te entreguen las llaves para cruzar el océano. La diferencia es que acá el vehículo no es un sedán familiar sino un F-16.
Mientras tanto, la base de Tandil sigue esperando la llegada definitiva del sistema de armas. Las adaptaciones avanzan, aseguran desde la Fuerza Aérea, aunque por ahora los aviones continuarán recalando en Río Cuarto. El F-16 parece haberse convertido en ese invitado que ya confirmó asistencia, mandó ubicación en tiempo real y, sin embargo, todavía no encuentra la casa donde va a quedarse.
En paralelo, el Gobierno busca que Dinamarca adelante también la entrega de las doce aeronaves restantes para concentrarlas durante 2027. La lógica es sencilla: si el cronograma se puede acelerar, mejor tener la flota antes que seguir repartiendo entregas como si fueran cuotas sin interés.
El panorama se completa con los primeros pilotos certificados en el programa Peace Cóndor y con la confirmación de un contrato estadounidense para la provisión de misiles AIM-120 AMRAAM destinados, entre otros usuarios, a los F-16 argentinos. Porque un caza sin armamento es como una parrilla sin carbón: impresiona a la vista, pero le falta la parte que justifica toda la preparación.
La defensa acelera donde puede, negocia donde hace falta y espera donde no queda otra. El país donde un avión supersónico puede llegar antes que la fecha prevista, pero igual tiene que esperar que termine la mudanza.