El fortalecimiento de El Niño, combinado con un patrón de bloqueo atmosférico, generará condiciones favorables para varios días consecutivos de tormentas intensas y lluvias abundantes en el Cono Sur.
El cambio en la circulación atmosférica comenzaría a manifestarse con mayor intensidad desde el viernes 17 de julio y podría afectar principalmente a Rio Grande do Sul, sectores de Santa Catarina, Uruguay y áreas de Argentina. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que las condiciones del fenómeno El Niño se mantienen durante julio de 2026.
La combinación de distintos sistemas favorecerá la persistencia de las precipitaciones y elevará el riesgo de tormentas severas, con posibilidad de granizo, ráfagas intensas y fenómenos de viento extremos en algunas zonas.
Cómo influye El Niño en las tormentas
El Niño modifica la circulación atmosférica sobre Sudamérica y favorece el fortalecimiento de la corriente en chorro subtropical, una franja de vientos intensos que circula en las capas altas de la atmósfera.
También aumenta la frecuencia y la intensidad de la corriente en chorro de bajo nivel sudamericana, conocida como SALJ por sus siglas en inglés. Este corredor transporta aire cálido y húmedo desde la Amazonía hacia Paraguay, el norte argentino, Uruguay y el sur de Brasil.
El fortalecimiento de la corriente subtropical incrementa el «apoyo dinámico» para la formación de tormentas. En determinadas regiones de entrada y salida de sus núcleos de mayor velocidad se generan áreas de divergencia en altura, donde el aire se desplaza horizontalmente.
Ese movimiento debe ser compensado por el ascenso de aire desde los niveles inferiores. El proceso favorece la formación y el crecimiento de nubes de gran desarrollo vertical, capaces de producir precipitaciones intensas, granizo y fuertes ráfagas.
Cuando ese mecanismo actúa junto con el transporte de calor y humedad desde la Amazonía, se conforma un entorno favorable para el desarrollo de tormentas organizadas y persistentes.
El meteorólogo Ben Noll también anticipó una importante extensión de la corriente en chorro subtropical sobre el hemisferio sur. Su pronóstico incluyó tormentas fuertes en sectores de Chile, incluida Santiago, y un avance de aire frío inusual sobre las islas del Pacífico Sur.
El modelo europeo advierte sobre lluvias extremas
Uno de los indicadores utilizados para analizar este escenario es el Índice de Predicción Extrema del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio, conocido como EFI.
La herramienta compara el pronóstico actual con la climatología del propio modelo y permite identificar regiones donde podrían registrarse eventos inusuales o extremos. El análisis utiliza como referencia el percentil 99, que representa valores superados solamente en el 1% de los casos para una región y una época determinadas.
Entre el 17 y el 22 de julio, el EFI muestra valores elevados sobre Rio Grande do Sul y zonas vecinas, entre ellas sectores de Santa Catarina, Uruguay y Argentina.
Los mapas indican una alta probabilidad de que los acumulados de precipitación superen los 180 milímetros en las áreas más afectadas.
Riesgo de inundaciones y tormentas destructivas
La persistencia de las lluvias podría provocar inundaciones, anegamientos urbanos, crecidas repentinas de cursos de agua y complicaciones en caminos y rutas.
Las tormentas más intensas también podrían estar acompañadas por granizo, fuertes ráfagas, microrráfagas y tornados aislados, especialmente en los sectores donde coincidan las mayores condiciones de humedad e inestabilidad atmosférica.
El episodio se desarrollará durante una etapa en la que El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico tropical. Los pronósticos climáticos mantienen una probabilidad cercana al 100% de permanencia de la fase cálida durante el trimestre julio, agosto y septiembre de 2026.
El fortalecimiento de El Niño y un patrón de bloqueo atmosférico elevarán el riesgo de tormentas severas y lluvias intensas en el Cono Sur entre el 17 y el 22 de julio. Los modelos señalan como principales zonas afectadas al sur de Brasil, Uruguay y sectores de Argentina, con acumulados que podrían superar los 180 milímetros.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Niño volvió a ingresar en escena con la sutileza de una banda sinfónica atravesando una biblioteca. Después de algunos días de relativa estabilidad, la atmósfera del Cono Sur prepara un cambio de libreto que combina humedad amazónica, corrientes en chorro, bloqueo atmosférico y una cantidad de agua suficiente para que los mapas meteorológicos comiencen a pedir salvavidas.
El mecanismo parece diseñado por un comité de especialistas en complicar fines de semana: una corriente de aire trabaja en altura, otra transporta calor y humedad desde la Amazonía y, cuando ambas se encuentran, la atmósfera organiza tormentas con una eficiencia que cualquier oficina pública consideraría ciencia ficción. Entre el 17 y el 22 de julio, Rio Grande do Sul, Uruguay y sectores de Argentina quedarían ubicados en la primera fila de este festival de nubes con problemas de autocontrol.
El Índice de Predicción Extrema del modelo europeo muestra valores elevados y acumulados superiores a 180 milímetros. Traducido del idioma técnico al lenguaje de quien dejó ropa secándose afuera: no es una semana recomendable para confiar ciegamente en una aplicación que dibuja una nube pequeña con dos gotas decorativas. También existe riesgo de granizo, ráfagas intensas y fenómenos de viento severos, porque la atmósfera decidió ofrecer el paquete completo sin consultar al usuario.
El fenómeno también podría extender sus efectos hacia Chile, incluida Santiago, mientras un frío inusual avanzaría sobre islas del Pacífico Sur. Todo responde a una maquinaria climática compleja, aunque el resultado cotidiano es bastante sencillo: seguir los avisos oficiales, revisar desagües y aceptar que, por varios días, el cielo tendrá más actividad que un grupo de mensajería familiar durante una discusión política.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El fortalecimiento de El Niño, combinado con un patrón de bloqueo atmosférico, generará condiciones favorables para varios días consecutivos de tormentas intensas y lluvias abundantes en el Cono Sur.
El cambio en la circulación atmosférica comenzaría a manifestarse con mayor intensidad desde el viernes 17 de julio y podría afectar principalmente a Rio Grande do Sul, sectores de Santa Catarina, Uruguay y áreas de Argentina. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que las condiciones del fenómeno El Niño se mantienen durante julio de 2026.
La combinación de distintos sistemas favorecerá la persistencia de las precipitaciones y elevará el riesgo de tormentas severas, con posibilidad de granizo, ráfagas intensas y fenómenos de viento extremos en algunas zonas.
Cómo influye El Niño en las tormentas
El Niño modifica la circulación atmosférica sobre Sudamérica y favorece el fortalecimiento de la corriente en chorro subtropical, una franja de vientos intensos que circula en las capas altas de la atmósfera.
También aumenta la frecuencia y la intensidad de la corriente en chorro de bajo nivel sudamericana, conocida como SALJ por sus siglas en inglés. Este corredor transporta aire cálido y húmedo desde la Amazonía hacia Paraguay, el norte argentino, Uruguay y el sur de Brasil.
El fortalecimiento de la corriente subtropical incrementa el «apoyo dinámico» para la formación de tormentas. En determinadas regiones de entrada y salida de sus núcleos de mayor velocidad se generan áreas de divergencia en altura, donde el aire se desplaza horizontalmente.
Ese movimiento debe ser compensado por el ascenso de aire desde los niveles inferiores. El proceso favorece la formación y el crecimiento de nubes de gran desarrollo vertical, capaces de producir precipitaciones intensas, granizo y fuertes ráfagas.
Cuando ese mecanismo actúa junto con el transporte de calor y humedad desde la Amazonía, se conforma un entorno favorable para el desarrollo de tormentas organizadas y persistentes.
El meteorólogo Ben Noll también anticipó una importante extensión de la corriente en chorro subtropical sobre el hemisferio sur. Su pronóstico incluyó tormentas fuertes en sectores de Chile, incluida Santiago, y un avance de aire frío inusual sobre las islas del Pacífico Sur.
El modelo europeo advierte sobre lluvias extremas
Uno de los indicadores utilizados para analizar este escenario es el Índice de Predicción Extrema del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio, conocido como EFI.
La herramienta compara el pronóstico actual con la climatología del propio modelo y permite identificar regiones donde podrían registrarse eventos inusuales o extremos. El análisis utiliza como referencia el percentil 99, que representa valores superados solamente en el 1% de los casos para una región y una época determinadas.
Entre el 17 y el 22 de julio, el EFI muestra valores elevados sobre Rio Grande do Sul y zonas vecinas, entre ellas sectores de Santa Catarina, Uruguay y Argentina.
Los mapas indican una alta probabilidad de que los acumulados de precipitación superen los 180 milímetros en las áreas más afectadas.
Riesgo de inundaciones y tormentas destructivas
La persistencia de las lluvias podría provocar inundaciones, anegamientos urbanos, crecidas repentinas de cursos de agua y complicaciones en caminos y rutas.
Las tormentas más intensas también podrían estar acompañadas por granizo, fuertes ráfagas, microrráfagas y tornados aislados, especialmente en los sectores donde coincidan las mayores condiciones de humedad e inestabilidad atmosférica.
El episodio se desarrollará durante una etapa en la que El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico tropical. Los pronósticos climáticos mantienen una probabilidad cercana al 100% de permanencia de la fase cálida durante el trimestre julio, agosto y septiembre de 2026.
El fortalecimiento de El Niño y un patrón de bloqueo atmosférico elevarán el riesgo de tormentas severas y lluvias intensas en el Cono Sur entre el 17 y el 22 de julio. Los modelos señalan como principales zonas afectadas al sur de Brasil, Uruguay y sectores de Argentina, con acumulados que podrían superar los 180 milímetros.
El Niño volvió a ingresar en escena con la sutileza de una banda sinfónica atravesando una biblioteca. Después de algunos días de relativa estabilidad, la atmósfera del Cono Sur prepara un cambio de libreto que combina humedad amazónica, corrientes en chorro, bloqueo atmosférico y una cantidad de agua suficiente para que los mapas meteorológicos comiencen a pedir salvavidas.
El mecanismo parece diseñado por un comité de especialistas en complicar fines de semana: una corriente de aire trabaja en altura, otra transporta calor y humedad desde la Amazonía y, cuando ambas se encuentran, la atmósfera organiza tormentas con una eficiencia que cualquier oficina pública consideraría ciencia ficción. Entre el 17 y el 22 de julio, Rio Grande do Sul, Uruguay y sectores de Argentina quedarían ubicados en la primera fila de este festival de nubes con problemas de autocontrol.
El Índice de Predicción Extrema del modelo europeo muestra valores elevados y acumulados superiores a 180 milímetros. Traducido del idioma técnico al lenguaje de quien dejó ropa secándose afuera: no es una semana recomendable para confiar ciegamente en una aplicación que dibuja una nube pequeña con dos gotas decorativas. También existe riesgo de granizo, ráfagas intensas y fenómenos de viento severos, porque la atmósfera decidió ofrecer el paquete completo sin consultar al usuario.
El fenómeno también podría extender sus efectos hacia Chile, incluida Santiago, mientras un frío inusual avanzaría sobre islas del Pacífico Sur. Todo responde a una maquinaria climática compleja, aunque el resultado cotidiano es bastante sencillo: seguir los avisos oficiales, revisar desagües y aceptar que, por varios días, el cielo tendrá más actividad que un grupo de mensajería familiar durante una discusión política.