Granja Tres Arroyos atraviesa una compleja situación financiera y operativa que impacta en distintas plantas del país. En la ciudad cordobesa de Río Cuarto, unos 350 empleados fueron enviados de vacaciones forzadas durante dos semanas, mientras denuncian que solo percibieron el 10% del salario correspondiente a junio y aún no cobraron el aguinaldo.
La empresa explicó que la medida responde a una parada programada por dos semanas en la planta de la exAvex. En respuesta a la consulta periodística, sostuvo: «La planta de Avex en Río Cuarto realizó una parada programada por dos semanas. Esta situación se planificó con tiempo y se coordinó con el personal y el sindicato. El pago de sueldos de los empleados no está atrasado, sino que se está pagando en cuotas según el cronograma definido previamente al igual que el resto de las plantas pertenecientes a GTA».
Una crisis que se extiende a otras plantas
La situación en Córdoba se suma al cierre por tiempo indeterminado de la planta «La China», en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), que afecta a unos 700 trabajadores. Además, la compañía enfrenta inconvenientes operativos en la planta Wade, la exCresta Roja.
Según los últimos datos disponibles, la firma mantiene deudas por una parte importante de los salarios correspondientes a abril y mayo, además de registrar una importante cantidad de cheques rechazados. También redujo de manera significativa su volumen de faena y, en los últimos meses, disminuyó su plantilla en alrededor de 400 trabajadores en la Argentina.
La empresa atribuye este escenario a los «constantes conflictos gremiales» y a la pérdida del mercado de exportación chino, uno de los destinos más relevantes para la industria avícola.
El mercado chino, una pieza clave
Tras el último brote de influenza aviar, la Argentina continúa esperando la reapertura del mercado chino para las exportaciones avícolas. Durante el acto por el Día Nacional de la Avicultura, realizado el 2 de julio en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, reclamó respaldo del Gobierno nacional.
«Quiero hacer un paréntesis en este punto para la reapertura del mercado chino y su posterior zonificación: necesitamos el apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo nacional para terminar de salvar las exigencias, hoy solamente políticas, para la apertura de este mercado tan importante, no sólo para nuestro sector sino para varios sectores de la agroindustria argentina», expresó.
Incertidumbre en Río Cuarto
En la planta de Río Cuarto, los trabajadores esperan definiciones sobre la continuidad de las operaciones. Además de haber percibido únicamente el 10% del salario de junio, aseguran que todavía no cobraron el aguinaldo y desconocen cuándo retomarán sus tareas, más allá de la fecha informada por la empresa.
El establecimiento ya había sido escenario de un conflicto laboral a fines de mayo, cuando la firma impidió el ingreso de 150 trabajadores. En aquella oportunidad, los empleados denunciaron el incumplimiento del pago de los haberes de abril y afirmaron que las dificultades económicas se arrastran desde hace aproximadamente un año.
En ese contexto, otro de los puntos críticos era el cumplimiento de las obligaciones previsionales y de seguridad social. La compañía mantenía entonces una deuda exigible por aportes y contribuciones sociales de aproximadamente $7.272 millones.
De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit), a ese panorama se sumaban atrasos tributarios, otros compromisos fiscales, un incremento de obligaciones corrientes y vencimientos de corto plazo, además de antecedentes de refinanciaciones y alertas comerciales negativas vinculadas con incumplimientos recientes.
La historia de Avex
La planta de Río Cuarto pertenecía originalmente a Avex. El grupo brasileño BRF, uno de los principales actores mundiales de la industria cárnica, adquirió la compañía en 2011 por US$150 millones. En 2018 anunció su venta a Granja Tres Arroyos SA y Fribel SA, operación que incluyó las unidades productivas de Río Cuarto, Llavallol y Villa Mercedes.
Granja Tres Arroyos dispuso una parada programada de dos semanas en su planta de Río Cuarto, donde unos 350 trabajadores fueron enviados de vacaciones forzadas en medio de una crisis financiera. Los empleados denunciaron haber cobrado apenas el 10% del salario de junio y no percibieron el aguinaldo, mientras la empresa sostiene que los pagos se realizan en cuotas según un cronograma previamente acordado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Dos semanas de vacaciones. El problema es que nadie las pidió y el sueldo llegó con la misma abundancia que un aire acondicionado en una parada de colectivo. En Río Cuarto, 350 empleados quedaron fuera de la planta mientras esperan una explicación que dure más que un comunicado.
La empresa habla de una parada programada. Los trabajadores hablan de salarios incompletos. Entre una versión y la otra hay un espacio más grande que la fila de un banco el día de cobro. Porque cuando el 90% del sueldo queda pendiente, el calendario laboral empieza a parecer un trámite que siempre pide un papel más.
La crisis no termina en Córdoba. En Entre Ríos una planta permanece cerrada por tiempo indeterminado y otras operaciones también muestran dificultades. El mayor jugador de la industria avícola atraviesa un momento donde los pollos parecen tener menos incertidumbre que quienes trabajan procesándolos.
La empresa atribuye buena parte de sus problemas a los conflictos gremiales y a la pérdida del mercado chino, mientras el sector aguarda que ese destino vuelva a abrirse para las exportaciones argentinas tras las restricciones por influenza aviar. La discusión ya no pasa solamente por producir, sino por encontrar quién compre y cómo sostener una estructura que acumula deudas, cheques rechazados y obligaciones pendientes.
Mientras tanto, en Río Cuarto la pregunta sigue siendo la misma: cuándo volverán a funcionar las líneas de producción y cuándo llegará el resto del salario. Porque las vacaciones pueden planificarse. La incertidumbre, no.
El país donde una pausa de dos semanas necesita más aclaraciones que un contrato de telefonía.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Granja Tres Arroyos atraviesa una compleja situación financiera y operativa que impacta en distintas plantas del país. En la ciudad cordobesa de Río Cuarto, unos 350 empleados fueron enviados de vacaciones forzadas durante dos semanas, mientras denuncian que solo percibieron el 10% del salario correspondiente a junio y aún no cobraron el aguinaldo.
La empresa explicó que la medida responde a una parada programada por dos semanas en la planta de la exAvex. En respuesta a la consulta periodística, sostuvo: «La planta de Avex en Río Cuarto realizó una parada programada por dos semanas. Esta situación se planificó con tiempo y se coordinó con el personal y el sindicato. El pago de sueldos de los empleados no está atrasado, sino que se está pagando en cuotas según el cronograma definido previamente al igual que el resto de las plantas pertenecientes a GTA».
Una crisis que se extiende a otras plantas
La situación en Córdoba se suma al cierre por tiempo indeterminado de la planta «La China», en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), que afecta a unos 700 trabajadores. Además, la compañía enfrenta inconvenientes operativos en la planta Wade, la exCresta Roja.
Según los últimos datos disponibles, la firma mantiene deudas por una parte importante de los salarios correspondientes a abril y mayo, además de registrar una importante cantidad de cheques rechazados. También redujo de manera significativa su volumen de faena y, en los últimos meses, disminuyó su plantilla en alrededor de 400 trabajadores en la Argentina.
La empresa atribuye este escenario a los «constantes conflictos gremiales» y a la pérdida del mercado de exportación chino, uno de los destinos más relevantes para la industria avícola.
El mercado chino, una pieza clave
Tras el último brote de influenza aviar, la Argentina continúa esperando la reapertura del mercado chino para las exportaciones avícolas. Durante el acto por el Día Nacional de la Avicultura, realizado el 2 de julio en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, reclamó respaldo del Gobierno nacional.
«Quiero hacer un paréntesis en este punto para la reapertura del mercado chino y su posterior zonificación: necesitamos el apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo nacional para terminar de salvar las exigencias, hoy solamente políticas, para la apertura de este mercado tan importante, no sólo para nuestro sector sino para varios sectores de la agroindustria argentina», expresó.
Incertidumbre en Río Cuarto
En la planta de Río Cuarto, los trabajadores esperan definiciones sobre la continuidad de las operaciones. Además de haber percibido únicamente el 10% del salario de junio, aseguran que todavía no cobraron el aguinaldo y desconocen cuándo retomarán sus tareas, más allá de la fecha informada por la empresa.
El establecimiento ya había sido escenario de un conflicto laboral a fines de mayo, cuando la firma impidió el ingreso de 150 trabajadores. En aquella oportunidad, los empleados denunciaron el incumplimiento del pago de los haberes de abril y afirmaron que las dificultades económicas se arrastran desde hace aproximadamente un año.
En ese contexto, otro de los puntos críticos era el cumplimiento de las obligaciones previsionales y de seguridad social. La compañía mantenía entonces una deuda exigible por aportes y contribuciones sociales de aproximadamente $7.272 millones.
De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit), a ese panorama se sumaban atrasos tributarios, otros compromisos fiscales, un incremento de obligaciones corrientes y vencimientos de corto plazo, además de antecedentes de refinanciaciones y alertas comerciales negativas vinculadas con incumplimientos recientes.
La historia de Avex
La planta de Río Cuarto pertenecía originalmente a Avex. El grupo brasileño BRF, uno de los principales actores mundiales de la industria cárnica, adquirió la compañía en 2011 por US$150 millones. En 2018 anunció su venta a Granja Tres Arroyos SA y Fribel SA, operación que incluyó las unidades productivas de Río Cuarto, Llavallol y Villa Mercedes.
Granja Tres Arroyos dispuso una parada programada de dos semanas en su planta de Río Cuarto, donde unos 350 trabajadores fueron enviados de vacaciones forzadas en medio de una crisis financiera. Los empleados denunciaron haber cobrado apenas el 10% del salario de junio y no percibieron el aguinaldo, mientras la empresa sostiene que los pagos se realizan en cuotas según un cronograma previamente acordado.
Dos semanas de vacaciones. El problema es que nadie las pidió y el sueldo llegó con la misma abundancia que un aire acondicionado en una parada de colectivo. En Río Cuarto, 350 empleados quedaron fuera de la planta mientras esperan una explicación que dure más que un comunicado.
La empresa habla de una parada programada. Los trabajadores hablan de salarios incompletos. Entre una versión y la otra hay un espacio más grande que la fila de un banco el día de cobro. Porque cuando el 90% del sueldo queda pendiente, el calendario laboral empieza a parecer un trámite que siempre pide un papel más.
La crisis no termina en Córdoba. En Entre Ríos una planta permanece cerrada por tiempo indeterminado y otras operaciones también muestran dificultades. El mayor jugador de la industria avícola atraviesa un momento donde los pollos parecen tener menos incertidumbre que quienes trabajan procesándolos.
La empresa atribuye buena parte de sus problemas a los conflictos gremiales y a la pérdida del mercado chino, mientras el sector aguarda que ese destino vuelva a abrirse para las exportaciones argentinas tras las restricciones por influenza aviar. La discusión ya no pasa solamente por producir, sino por encontrar quién compre y cómo sostener una estructura que acumula deudas, cheques rechazados y obligaciones pendientes.
Mientras tanto, en Río Cuarto la pregunta sigue siendo la misma: cuándo volverán a funcionar las líneas de producción y cuándo llegará el resto del salario. Porque las vacaciones pueden planificarse. La incertidumbre, no.
El país donde una pausa de dos semanas necesita más aclaraciones que un contrato de telefonía.