El juicio por la desaparición de Loan sumó nuevos elementos al debate judicial luego de que una especialista brindara detalles sobre una pericia odorológica realizada con perros adiestrados, cuyos resultados vincularon muestras de olor del niño con dos vehículos examinados durante la investigación.
El procedimiento se llevó a cabo el 21 de junio de 2024 en una escuela de la localidad correntina de 9 de Julio, aproximadamente una semana después de la desaparición del menor. La prueba adquirió relevancia dentro del expediente por las marcaciones positivas registradas en una camioneta Ford Ranger y un automóvil Ford Ka.
Durante su declaración, la especialista identificada como Vásquez explicó la metodología utilizada para obtener, conservar y comparar las muestras, además de aportar las filmaciones del operativo para su evaluación en el debate oral.
Cómo se realizó la pericia con perros adiestrados
Para llevar adelante el procedimiento, los investigadores trabajaron con dos prendas de vestir pertenecientes a Loan y elementos de otros cuatro niños de edades similares, con el objetivo de obtener muestras odorológicas para las pruebas.
La extracción de los olores se realizó mediante gasas esterilizadas y papel de aluminio. Posteriormente, las muestras fueron conservadas en frascos especialmente preparados para su utilización durante las inspecciones.
En el operativo participaron las perras Kala y Dina, de raza Golden Retriever, junto con Arandú, un perro de la Policía de Corrientes.
Según lo expuesto durante la declaración, los animales realizaron marcaciones positivas tanto en la Ford Ranger como en el Ford Ka, resultados que fueron incorporados a la investigación y que ahora forman parte de la discusión judicial.
Estas marcaciones constituyen elementos periciales cuya relevancia debe ser evaluada junto con el resto de las pruebas reunidas en el expediente. Por sí solas, no permiten establecer de manera concluyente las circunstancias de la desaparición ni determinar responsabilidades penales.
Qué explicó la especialista sobre la conservación del olor humano
Durante su exposición, Vásquez brindó detalles técnicos sobre la persistencia de los rastros odorológicos y su utilización en investigaciones criminales.
La especialista señaló que cada persona desprende aproximadamente 667 células epiteliales por segundo, un fenómeno que contribuye a la presencia de rastros biológicos y odorológicos en los espacios donde permanece o circula un individuo.
También explicó que, de acuerdo con los parámetros expuestos en su declaración, el olor humano puede permanecer alrededor de 36 horas al aire libre, mientras que su conservación puede extenderse considerablemente cuando se encuentra dentro de un vehículo cerrado.
Esta diferencia resulta relevante para comprender las condiciones en las que se desarrollaron las inspecciones y la interpretación de las marcaciones realizadas por los perros.
El tribunal incorporó las filmaciones pese al rechazo de las defensas
Otro de los puntos centrales de la audiencia fue la presentación de la totalidad de los registros audiovisuales obtenidos durante la pericia.
La especialista entregó las filmaciones al tribunal, integrado por los jueces Eduardo Belforte, Fermín Ceroleni y Simón Bracco, quienes resolvieron incorporar el material al expediente para su análisis durante el juicio.
La decisión generó objeciones por parte de las defensas técnicas de los imputados, que se opusieron a la incorporación de los videos.
Sin embargo, los magistrados autorizaron su inclusión al considerar que se trataba de la primera declaración de la perito durante el debate oral.
La controversia se desarrolla en un contexto en el que las defensas buscan cuestionar el valor de la prueba odorológica que involucra a los vehículos vinculados con María Victoria Caillava y Carlos Pérez.
La incorporación de las filmaciones permitirá que las partes examinen el desarrollo del procedimiento y formulen sus planteos respecto de la metodología aplicada y el alcance de sus resultados.
El proceso judicial continuará durante las próximas audiencias con nuevas declaraciones testimoniales y la exhibición del material audiovisual incorporado a la causa, mientras el tribunal avanza en la evaluación de las pruebas relacionadas con la desaparición de Loan.
En el juicio por la desaparición de Loan, una especialista brindó detalles sobre la pericia odorológica realizada el 21 de junio de 2024 en Corrientes. Los perros adiestrados detectaron rastros compatibles con las muestras del niño en una Ford Ranger y un Ford Ka. El tribunal incorporó las filmaciones del procedimiento pese a la oposición de las defensas de los imputados.
El caso Loan volvió a demostrar que, en determinadas investigaciones judiciales, los perros pueden aportar información que los seres humanos llevan años intentando esclarecer entre declaraciones, expedientes y discusiones procesales. Esta vez, tres animales adiestrados quedaron en el centro del debate por una pericia realizada en junio de 2024. Mientras los abogados discuten la validez de las pruebas, Kala, Dina y Arandú se convirtieron en protagonistas involuntarios de una controversia judicial en la que el olfato parece tener más trabajo que muchas oficinas administrativas.
La escena tiene todos los ingredientes de un procedimiento que parece sencillo hasta que llega al expediente: prendas de vestir, gasas esterilizadas, papel de aluminio, frascos cuidadosamente preparados y perros entrenados para reconocer olores. Una combinación que recuerda a un laboratorio de alta precisión, con la diferencia de que sus instrumentos principales tienen cuatro patas y probablemente consideran que una pelota constituye una recompensa profesional perfectamente aceptable.
Las marcaciones positivas realizadas en una Ford Ranger y un Ford Ka adquirieron relevancia en la investigación. Pero, como ocurre con cualquier elemento pericial, su interpretación está sometida al análisis judicial. Porque una cosa es que un perro entrenado señale un vehículo y otra muy distinta es determinar qué demuestra exactamente esa reacción dentro de una causa penal.
La especialista también explicó que cada persona desprende 667 células epiteliales por segundo. Una cifra que transforma al ser humano en una especie de distribuidor permanente de material biológico, incluso cuando cree estar simplemente sentado sin hacer absolutamente nada. Según su exposición, los olores pueden conservarse durante períodos prolongados dentro de vehículos cerrados, una circunstancia que adquiere especial importancia para interpretar el procedimiento.
Por supuesto, el verdadero conflicto apareció cuando las filmaciones de la pericia llegaron al tribunal. Las defensas cuestionaron su incorporación, mientras los jueces resolvieron admitirlas. La discusión dejó una postal clásica del sistema judicial: una prueba puede estar registrada en video y, aun así, necesitar extensas deliberaciones para determinar cómo debe ser considerada.
En medio de todo, Kala, Dina y Arandú permanecen ajenos a los debates jurídicos que provocaron sus marcaciones. Los animales hicieron aquello para lo que fueron entrenados; ahora corresponde a los especialistas, las partes y los magistrados establecer el valor de sus resultados. La Justicia tiene una tarea bastante más compleja que identificar un olor: reconstruir qué ocurrió con Loan y hacerlo mediante pruebas examinadas con rigor, sin convertir indicios en certezas antes de tiempo.
